Ulcerate – Vermis: lo más difícil es mantenerse en la cima

Un nivel a la altura de muy pocos.

vermis

Hace un par de semanas estuve disertando sobre la importancia del grupo canadiense Gorguts en el devenir del Death Metal, tanto en su momento de apogeo como en el actual. Esta claro que su Obscura marcó un hito importante en el género, y la prueba está en todos esos grupos que directa o indirectamente mantienen una fuerte influencia de dicho discos. Entre los más destacados figuran los neozelándeses Ulcerate, que en la última década han demostrado ser los más dignos sucesores de Gorguts en el género.

Partiendo de la complejidad y la brutalidad instrumental del aclamado disco de los canadienses, este trío ha sabido sacar la esencia de ese Death Metal Técnico y llevarlo a nuevas cotas de experimentación extrema con desarrollos más atmosféricos y densos. Con dos discos tan notables y geniales como Everything Is Fire y The Destroyers Of All les ha valido para ganarse todo el respeto de la parroquia metalera y han mostrado suficientes credenciales para esperar con ansia este Vermis que hoy nos ocupa.

Ulcerate, manteniéndose entre los más grandes

Con tan buen trabajo previo, en su quinto disco de estudio les había llegado el turno de dar el golpe definitivo sobre la mesa y mostrarse como una de las bandas más importantes del Metal Extremo de este siglo, y con más motivo cuando sus maestros también iban a sacar disco este año. También era la ocasión, una vez más, de demostrar que el Death Metal Técnico no consiste solo en realizar ejercicios masturbatorios con un mástil, sino que se puede alcanzar la complejidad mediante la disonancia y la tensión asfixiante.

En su momento dejé claro que Ulcerate habían seguido una progresión con respecto al sonido de Gorguts que, llegados a este punto y tras el nuevo álbum de estos últimos, parecía que los canadienses habían aprendido de sus discípulos. En resumidas cuentas, Ulcerate comenzaron siendo los nuevos Gorguts para terminar evolucionando a una entidad propia de la que sus propios maestros han podido aprender cosas.

Un nivel a la altura de muy pocos

Sin embargo, este Vermis podría haber supuesto otro paso diferenciador con respecto a lo anterior. Los neozealendes podrían haber dado el paso definitivo, y con dos adelantos tales como ‘Confronting Entropy‘ y ‘Weight of Emptiness‘ parecía ya que ese paso iba a ser una realidad palpable. Por supuesto, han mantenido su propio listón, pero desgraciadamente me queda la sensación de que se han quedado un poco a las puertas de lo que podría ser una obra maestra contemporánea.

Por supuesto, los avances son claros, empezando por la producción, haciendo justicia a un sonido descomunal, afíladisimo y brutal. Fichar por Relapse Records les ha permitido poder dar este salto. La técnica sigue a un nivel altísimo, tanto en la elaboración de las pesadas atmósferas como cuando actúan con una velocidad endiablada. Esta claro que estamos ante unos instrumentalistas magníficos, desde su vocalista-bajista Paul Kelland, cuya voz adquiere una ferocidad inmensa, un guitarrista asombroso como Michael Hoggard y un gran talento a la batería como Jamie Saint Merat (basta con ojear algún vídeo suyo tocando para quedarse con los ojos como platos).

De hecho, pocas pegas se le puede poner a un trabajo tan visceral y abrumador como este. Si la mayor pega es que no han hecho un disco de nueve o diez, podemos darnos con un canto en los dientes. Lo más importante no tiene que estar dando siempre pasos hacia adelante, sino una vez llegas a un alto nivel, conseguir mantenerte con holgura en ese listón, cosa que han logrado. Estamos hablando de una banda que en diez años ya ha logrado un nivel a la envidia de una inmensa mayoría de bandas de su género, tanto noveles como veteranos. Lo difícil no era superarse a ellos mismos, sino seguir en la cima.

8.5/10

Vermis no es la obra maestra que muchos esperaban. Quizá aun está por llegar, pero lo que está claro es que el inmenso nivel que han mostrado en sus dos anteriores referencias se han mantenido con bastante holgura. Bandas como Inter Arma o Leprous han mostrado con sus últimos lanzamientos que ya están preparados para convertirse en referentes para la nueva generación de metaleros. Ulcerate demuestran con este disco que también son una de esas bandas. Y no cabe duda de que este disco va a ser el disco de Death Metal del que más voy a disfrutar este año. Evidentemente no es un álbum de consumo fácil y muchos le darán de lado al no comprenderlo tras escucharlo, pero tampoco pretende serlo. Los neazelandeses requieren un esfuerzo añadido que recompensará con creces al oyente persistente.

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