Pearl Jam – Backspacer: dame Rock y dime tonto

Diecinueve años dan para mucho si los aprovechas bien. Uno puede llegar a esa edad y haber conseguido unos cuantos logros de los que estar orgulloso, pero, sobre todo, mira con ilusión todo lo que

Diecinueve años dan para mucho si los aprovechas bien. Uno puede llegar a esa edad y haber conseguido unos cuantos logros de los que estar orgulloso, pero, sobre todo, mira con ilusión todo lo que le depara el futuro. Sin embargo, los años de una banda se viven de manera muy distinta. Cuando uno inicia un ilusionante proyecto junto con algunos amigos, la principal preocupación, aparte de disfrutar tocando, es de conseguir que el proyecto salga adelante y llegue a algo, aunque sea mínimo. Llegar a casi las dos décadas de existencia no es algo que se contemple como objetivo. Si tienes la suerte de conseguir llegar a dicha cifra que anticipa la veintena y, encima, conseguir que tu grupo sea uno de los más admirados y transcendentales de tu generación, date con un canto en los dientes y disfruta como nunca.

Algo así debieron de pensar Pearl Jam cuando decidieron trasladarse al estudio a la hora de trabajar en el noveno álbum de su carrera. Alcanzar esa cifra con 19 años de carrera te sale una media de casi un álbum cada dos años, todo ello sin llegar a firmar un solo álbum que sea malo o baje el nivel drásticamente. Hasta su álbum más prescindible consiguió un nivel mínimamente aceptable que ya les gustaría tener a muchos cuando lleven tantos kilómetros recorridos como el grupo de Seattle.

Pearl Jam, disfrutando como enanos

Estando en su privilegiada posición, la cosa podría haber quedado ahí y su legado seguiría siendo importante. No tenían que demostrar nada a nadie. Sin embargo, Eddie Vedder y los suyos no son de estarse quietos y se volcaron en la creación de Backspacer, siguiendo justo por donde lo dejaron en el álbum homónimo, pero con algunos cambios, no tanto en el sonido, sino en el enfoque de este. Antes de la llegada del álbum homónimo, George W. Bush fue reelegido presidente de los Estados Unidos, algo que desagradó a una banda con un sentimiento político tan marcado, lo que se tradujo en un álbum con mucha energía y rabia canalizadas.

Tres años después, Bush ya había abandonado la Casa Blanca y en el país se respiraba un ambiente de cambio con la llegada del primer presidente de raza negra de su historia, Barack Obama. Ese espíritu con ganas de cambio hizo mella en la banda, sobre todo en lo letrístico, haciendo de Backspacer un álbum más desenfadado y, por así decirlo, optimista. Una vez recuperada la identidad difuminada a principios de siglo, era hora de seguir disfrutando tocando lo que más les apasionaba, que no era otra cosa que puro Rock con el que se criaron y con el que se dieron a conocer mediante su enfoque personal y atractivo.

Energía y diversión en estado puro

El homónimo fue una oportunidad para la banda de volver a encontrarse con algunas de sus referencias, pero en Backspacer encontraron la oportunidad de volver a reafirmarse en su estilo y disfrutarlo al máximo. Fue también la ocasión de rescatar a un viejo conocido, Brendan O’Brien, productor con el que trabajaron desde Vs. hasta Yield (en los dos álbumes posteriores solo se encargaría de la mezcla). Aparte de realizar notablemente su labor de productor, fue un gran apoyo para el grupo y les ayudó a enfocar mejor sus esfuerzos. Por algo este hombre es una de las pocas personas externas en la que confían cuando se trata de su música.

Afrontaron este disco con unas energías renovadas y un entusiasmo feroz que se refleja en el inicio del disco. Desde el energético ‘Gonna See My Friend‘, con un gran ejercicio en los riffs de guitarra que hacen de este un tema pegadizo y disfrutable a rabiar. El grupo en general ofrece un ejercicio con aroma clásico y tanta energía como en tiempos pretéritos. Hasta Eddie Vedder se muestra muy solvente y se codea sin problema con un semidiós al micrófono como es su compadre Chris Cornell, de Soundgarden.

Siguiendo en la línea notable del inicio aparecen temas como ‘Got Some‘ y el single ‘The Fixer‘, que mantienen alto el nivel del disco en su comienzo y donde Pearl Jam sacan a florecer las virtudes que les han hecho estar en ese estatus de banda privilegiada y talentosa. La primera tiene suficientes papeletas para estar entre los mejores temas que han realizado en este siglo mientras que la segunda desprende ese toque agradable, pegadizo y coreable que hacen de el un tema digno de escuchar en directo, como se mostró en el Live On Ten Legs lanzado dos años después de este disco.

Johnny Guitar‘ presenta casi los mismos ingredientes, con menos brillantez, pero con mucha más diversión por parte del grupo, que no se cansa de demostrar que se lo pasaron en grande haciendo el disco. ‘Just Breathe‘ es la primera de las baladas que figuran en este disco. Lejos de estar entre las mejores baladas del grupo y, además, suena más a un tema de Vedder en solitario (lo compuso él solo de hecho) que uno de Pearl Jam, hecho propiciado tras el trabajo realizado por el cantante para la película Into The Wild. No obstante, es una balada que funciona bastante bien y Vedder se muestra muy notable y mostrando unos matices cálidos y sin aspavientos (un triunfo con respecto a otras baladas como ‘Parachutes’).

Amongst The Waves‘ supone el primer escollo de este conjunto. No es un tema que disfrute tanto como el resto y suena hasta prescindible. Por suerte, la cosa se remonta con ‘Unthought Known‘, un tema con armas similares a las del anterior tema, es decir, Pearl Jam en su cara menos inmediata y más melancólica, pero con una grado más de aceirto. ‘Supersonic‘ pone en el asador la faceta más Punk del grupo con un tema bastante energético y adictivo. Luego aparece ‘Speed Of Sound‘ como la otra balada destacada del disco y de la que me declaro predilecto con respecto a ‘Just Breathe’, aunque haya muchos que se decanten antes por esta última. Será que esta me transmite mejores vibraciones o que sencillamente me llama más.

En la recta final contamos con ‘Force Of Nature‘, tema firmado por Mike McCready y que se queda a medio camino de lo prescindible y de lo notable, lo que lo deja como un tema correcto, sin más. ‘The End‘ aparece casi como la continuación de ‘Just Breathe’, aunque con un poco menos de brillo. Vuelve a sonar demasiado como un tema de Vedder en solitario, pero ofrece un cierre sólido al disco.

Y así, casi con la misma rapidez que uno termina de leer estas líneas, uno ya ha terminado de escuchar este disco. Es una de sus mayores virtudes y es que es un disco cuya escucha se hace agradable, sencilla y rápida. Sus casi 35 minutos se pasan casi de un plumazo (ninguna de las 11 canciones llega a los 5 minutos de duración) y son perfectos para escuchar en casi cualquier situación, tanto si estás plácidamente en tu casa como si estás conduciendo/usando el transporte público para ir a cualquier lugar. Además, sus canciones no son nada pretenciosas y sí trasmiten mucho feeling y buen rollo, poniendo de buen humor a todo él que lo oye.

7.7/10

Llegados casi a la veintena de existencia, Pearl Jam decidieron sacar su álbum menos pretencioso y más divertido en mucho tiempo. Tras la recuperación de la identidad en el álbum homónimo, en Backspacer vuelven a reafirmarse como grupo, aunque no les hiciera falta, y dan un disco agradable de escuchar y muy disfrutable.

Discografía de Pearl Jam