Pearl Jam – Lightning Bolt: de aquí a la eternidad

Y tras 8 meses de duro trabajo llega el abismo. 8 meses en los que hemos recorrido algunos de los más brillantes momentos musicales de los últimos 25 años siempre con el día de hoy

Y tras 8 meses de duro trabajo llega el abismo. 8 meses en los que hemos recorrido algunos de los más brillantes momentos musicales de los últimos 25 años siempre con el día de hoy en el horizonte. Conocimos el caldo de cultivo que generó la última gran escena de la música contemporánea, emanante de unas circunstancias similares a las que en la actualidad vivimos en la vieja Europa. Conocimos el germen del que procede la banda más importante de las últimas 3 décadas. Disfrutamos revisitando una discografía que, a pesar de estar formada por 9 paradas, contiene varios epítetos que la atraviesan y denominan tangencialmente. Tuvimos tiempo de emocionarnos recordando nuestra adolescencia y de sentirnos maduros al mismo ritmo que lo hacía Pearl Jam, superando barreras impuestas por el crecimiento y el mero factor tiempo. Y hoy, llega el abismo.

Porque así es como me siento frente a la pantalla del ordenador. Como ese escritor que, tras duros meses de trabajo, ha de poner fin a la historia en la que ha estado trabajando durante tanto tiempo. He de reconocer que me encantaría que el que es el último capítulo de esta serie significase un cierre tan brillante como ha sido toda esta temporada. Los guionistas, Pearl Jam, parecen haber hecho bien su trabajo y han logrado llegar al momento cumbre con todos los seriéfilos expectantes. Ahora llega el momento del cierre, llega mi momento, vuestro momento, SU MOMENTO.

Pearl Jam – Lightning Bolt: disclamer

No pocas han sido las ganas de dejar fuera de este artículo nombre, historia y valoración de cualquier momento de la discografía de Pearl Jam. Tantas que hay un borrador del mismo llamando a Pearl Jam _____ ___ y a sus discos ___, __, ________, __ ____, _____, ________, ____ ___, ________ y __________. Reconociendo que podría haberme metido en un jardín tremendo finalmente he decidido ser más conservador e ir sobre seguro, eso sí, llegando a la conclusión de que el motivo, la razón que a punto ha estado de llevarme a colapsar Google Anaytics, debe ser la base de este texto.

Y es que si éste es el momento de hablar de Pearl Jam, de decir lo que son y lo que en Lightning Bolt nos presentan, es absurdo no citarles en todo el post por mucho que la intención sea comprensible y hasta loable. Obviamente pretendía que valorásemos su nuevo álbum desligándonos de todo lo que son, han sido y serán, obviando los aciertos y los errores de su discografía, pero al final he acabado dándome cuenta de que, aparte de inútil, este intento habría sido, como poco, infumable.

Salvo contadas excepciones siempre he considerado nocivo y vacuo el empeño del fan, o no fan, de valorar todo álbum de una banda consagrada con el pasado entre ceja y ceja, con más presente el retrovisor que lo que realmente se encuentra frente sus ojos y ante sus oídos. Siempre sobrevuelan, como buitres en busca de carroña, los aciertos del pasado con la intención, tácita, de mitigar o ensombrecer las bondades o de ahondar en los desatinos del ahora. No pretendo negar que todo ejercicio analítico ha de partir del pasado como referencia, con el componente temporal como eje, como instrumento para poder certificar el valor del presente, pero convendréis conmigo que, en la mayoría de las ocasiones, lo que debería ser vara de medir se convierte en losa y en argumento para haters de tres al cuarto.

Y es que nos confundimos, todos, cuando exigimos innovación, experimentación o riesgo a bandas que van ya por la tercer década de carrera y para las que la innovación nunca ha sido importante. Con más tiempo a sus espaldas del que tienen por delante, a menos que hablemos de The Rolling Stones, es matemáticamente imposible que nadie nos ofrezca eso (bueno, Scott Walker es la excepción que confirma la regla), por lo que son pérdida de tiempo y ejercicio de frustración tal exigencia.

Seamos serios, apartemos las vísceras y usemos un poco la cabeza. Conociendo al dedillo la trayectoria de la banda en cuestión, dominando los picos y los valles, recitando los himnos contenidos en ella y recorriendo mentalmente los riffs y los desarrollos a los que acompañan, las valoraciones debemos hacerlas con perspectiva, sí, pero sin dejar que la misma nos oculte las bondades de lo que tenemos entre manos.

La banda más grande de los últimos veinticinco años

Algunos no estaréis de acuerdo conmigo, pero cuando digo que Pearl Jam son la banda más grande de los últimos 25 años lo hago a conciencia, a sabiendas de que tengo argumentos para defender mi posición, para tumbar a cualquier advenedizo crecidito por números 1 en RYM o por el apoyo del pensamiento único convertido en religión monoteísta. Evidentemente ya no son los que se abrieron paso en la última gran escena que el Rock nos ha regalado a golpe de transgresión, rebeldía, valentía y, sobre todo, sentimiento de pertenencia a su tiempo. El tiempo ha pasado, tanto para nosotros como para ellos.

Varios han sido los estadios que Pearl Jam han visitado en su obra, desde el fulgor juvenil de su debut, la expansión sonora de No Code, la madurez de Yield y Binaural o el contestatarismo de Riot Act y el homónimo, pero en todos ellos, por dispares que hayan sido, siempre ha habido un eje argumental, una constante presente en todo y cada momento de los 25 años de historia de la banda: la coherencia. Aquella que puede ser un cualidad menor en manos de otros, en Pearl Jam es el factor diferenciador, es lo que les hace únicos y lo que les hace respetados.

Pearl Jam han crecido como músicos mientras muchos de sus seguidores hemos crecido como personas, superaron su adolescencia como banda mientras nosotros llegábamos a la edad adulta con ellos como referente, con sus canciones como catalizador de emociones. Los de Seattle tenían, y tienen, el respeto al Rock como meta, reverenciándolo y dándolo a conocer, pasando desde el Garage Rock de los años 60, el Punk Rock de finales de los 70 hasta el Blues y el Folk como componentes atemporales de su propuesta, no apartándose ni un solo momento del Rock como guía y transmitiendo sin pausa todos sus valores.

Lightning Bolt es 100% Pearl Jam

Y es que Lightning Bolt es puro Pearl Jam. Es la esencia de la banda. Es el frenesí de ‘Spin in the Black Circle‘, es la atmósfera envolvente de ‘Nothing as It Seems‘, son las percusiones de ‘W.M.A‘, es el riff de ‘Hail, Hail‘, es la melancolía de ‘Low Light‘… A veces no suena tan inspirado como los momentos más brillantes de la banda y, generalmente, no es capaz de brillar como Pearl Jam brillaron en el pasado, pero las constantes presentes en discos como Yield, Vs o Vitalogy, siguen presentes en su ejercicio de 2013.

Getaway‘ nos levanta, ‘Mind your Manners‘ nos hace saltar como locos, ‘My Father’s Son‘ nos trae ecos de ‘Alive‘ en las letras mientras Vedder brilla como nunca, ‘Sirens‘ nos emociona a pesar de ser tópica, ‘Lightning Bolt‘ nos regala optimismo, ‘Infallible‘ nos confunde, ‘Pendulum‘ nos eriza el pelo, ‘Swallowed Whole‘ nos hace mirar al pasado, ‘Let the Records Play‘ al sur, ‘Sleeping by Myself‘ a Hawaii, ‘Yellow Moon‘ a Yield y ‘Future Days‘ al futuro con optimismo.

Dos son claramente las partes en las que se divide Lightning Bolt. Una primera más ‘al uso’, más cercana a lo que cabría esperar de un disco actual de Pearl Jam, y una segunda más ‘experimental’ donde, aparte de ganar presencia los medios tiempos, juegan con otras extructuras y coquetean con otros géneros.

Agresivos, enérgicos e intensos se muestran en temas como ‘Getaway‘, ‘Mind Your Manners‘, ‘My Father’s Son‘ y la homónima ‘Lightning Bolt‘, conociendo perfectamente el terreno en el que se mueven, sabiendo explorarlo y obtener todos los frutos que el mismo puede ofrecer. No se salen de la norma ni cruzan fronteras con fines estéticos, simplemente juegan sus mejores bazas con el aplomo del que se siente plenamente conocedor de lo que es capaz y conoce al dedillo de qué se trata este juego.

Más interesante de cara al analista se plantea la segunda parte del álbum a pesar de que el oyente impaciente pueda acusarla de suponer una bajada en calidad con respecto a los temas anteriores. Aquí Pearl Jam rompen con el Punk y Garage anteriores apostando por la introspección por momentos y por rozar otros géneros como el Folk, el Blues y hasta el Slowcore. ‘Pendulum‘ sorprenderá por su ritmo pausado y por el juego con percusiones y desarrollo atmósférico, ‘Let the Records Play‘ regresará a los 70 pero olvidando a los hermanos Ramone y escogiendo a Tom Petty como Cicerón y ‘Yellow Moon‘ y ‘Future Days‘ cumplen el papel de emocionarnos cerrando el álbum en un punto que supone las antípodas de allá donde comienza pero con la constante de la aplastante personalidad de la banda flotando sobre todo el minutaje del álbum.

Conservador desde un punto de vista estructural, Lightning Bolt deja espacio para el lucimiento de cada uno de los integrantes de la banda, pudiendo ser protagonistas todos ellos y sin quedar ensombrecidos tan claramente ante Eddie Vedder como sucedía en anteriores lanzamientos. Conservador desde un punto de vista artístico, mi artículo intenta (luego me diréis si logra) reflejar no ya sólo el sonido del álbum, sino también qué son Pearl Jam en la actualidad y cuál es la mejor forma de enfrentarse a éste el que es su último disco. Precisamente éste es el abismo al que hacía referencia al principio, pues intentar alcanzar estos términos cuando hablas de la BANDA con mayúsculas da vértigo, mucho vértigo.

7.7/10

Más inspirado que el homónimo y Backspacer, Lightning Bolt demuestra que aunque ya no rompan moldes, Pearl Jam siguen teniendo mucho que ofrecernos. Cada vez nos erizan menos el pelo (aunque aquí lo consiguen varias veces), pero siguen dando cátedra de qué es y qué debe ser el Rock en el futuro. Cada vez son más los que les acusan de repetirse, por mí, mientras sigan sonando tan frescos como en sus dos últimos discos, que se repitan lo que quieran. Ser Pearl Jam y sonar a Pearl Jam nunca será un defecto, al contrario, es la mayor de las virtudes.

Discografía de Pearl Jam

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.