Sangre en el autotune de Kanye West

Kanye West se bebe la sangre de su autotune.

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Hay tantos lamentos como carreras académicas limpiando retretes. A veces reales, otras figurados durante más de cuarenta años. El suspiro se lo quedó Billie Holliday en los años 30, así como la gasolina ardió cuando Ray Charles dio vida en 1954 a su júbilo en ‘I’ve Got a Woman‘. Nina Simone en 1965 revivió el racismo al que Holiday había puesto voz en ‘Strange Fruit‘. Caminos paralelos que han acabado en las manos de Kanye West y sus amigos productores. Todo para llenar de sangre las teclas que controlan el autotune.

Gold Digger‘ frente a ‘Blood On The Leaves‘. Dos de las mejores canciones que ha podido publicar Kanye West en toda su carrera. Dos formas en las que ha acabado definiéndose el rapero. En la primera Jamie Foxx recurría a su espectacular interpretación en ‘Ray’ —Oscar incluido— para ejercer de sample viviente. Jon Brion y West eran los encargados de una producción donde el golpe de gracia eran los versos mezclados de Ray Charles, en especial el bucle con “She gives me money when I’m in need“. En la base golpes rápidos junto a un fraseo igual de West. Ahora, en ‘Black Skinhead‘ vuelve a aparecer ese trote tranquilo del caballo salvaje domado que sabe que puede ir más rápido pero mantiene ahí el tempo. El rapero apreta el acelerador con el freno puesto, quemando rueda en círculo mientras sonríe con gesto de autosuficiencia. La prepotencia es marca de la casa y se la cree al nivel de Lil B en ‘I Am A God‘.

Ese tirar de los clásicos para beneficiarse de su éxito ya logrado, de generar el diálogo con ellos sin necesidad de holograma construye de nuevo ‘Blood On The Leaves’ con una Nina Simone recordando el discurso de protesta de Holliday (“Strange fruit hanging from the popular trees / Blood on the leaves”). Una de las mejores voces de la música, desgarradora y emotiva sin necesidad de levantarse del diván frente al terrorismo vocal del autotune. Por si fuera poco al final de este tema West prolonga el efecto sin miedo mientras Nina Simone sigue lamentándose por debajo. ¿Provocación?

Hudson Mohawke y Lunice son dos de los productores de dicha canción (junto a West, Carlos Broady, 88-Keys, Arca y Mike Dean). Ambos se están dedicando a cambiar la escena de los bajos electrónicos actual en vías cercanas hasta que en 2012 colaboraron juntos en el demoledor EP TNGHT (Warp). Esa forma de seguir transformando el Grime y los bajos negros más duros son los que construyen ‘Blood On The Leaves’, enfatizando la crudeza en las subidas.

Kanye West se encuentra haciendo el camino opuesto a Dizzee Rascal. En ‘New Slaves‘ (con Frank Ocean) nos podemos poner hasta colorados con la cercanía. Ese panorama británico asfixiante que en 2003 le sirvió al británico para abrirse hueco con Boy in da Corner (XL) y ahora disfruta quemando en bases bailables. West ahora busca la sangre más que limpiarse sus bonitas botas. ‘Send It Up‘, con Daft Punk en la producción, nos deja hasta la parte jamaicana de King Louie (de Chicago). Ya habrá tiempo de respirar en ‘Bound 2‘ (sample de Ponderosa Twins Plus One incluido) o de dedicarse a compartir habitación con los pesados de Drake y compañía en ‘Hold My Liquor‘.

La clave de creerse dios es rodearse de maestros que logran samplear y crear el ritmo con segundos de Ray Charles o Nina Simone. Kanye West es el perfecto artista en aprovechar la cultura pop como lo podía hacer Roy Lichtenstein. Ni siquiera su momento de sacársela es propio, sino de C-Murder, Magic y Snoop Dogg en ‘Down 4 My Niggas‘. Y todo eso con grandes dosis de autotune. Te mete el dedo en el ojo, cuando te sigues quejando se dedica a juguetear con él y al final le quieres, le adoras y te metes en su fiesta. Hasta le dices que no quite el dedo, que ya te has acostumbrado a ver así. Un tío que logra hacer sonar bien hasta a Bon Iver merece todos los respetos del mundo.

Otro Yeezus (2013, Roc-A-Fella, Def Jam), por favor.

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