Un recuerdo de Freddie Mercury y la reivindicación de Queen

Los primeros años de Queen son algo que cualquier persona de bien debería apreciar

Queen

Hace hoy 22 años que el SIDA se llevó por delante a Freddie Mercury, venciéndole justo al día siguiente de que reconociera públicamente que era seropositivo. Durante años decidió llevar de una forma lo más secreta posible su enfermedad, algo que se criticó ya que debido a su estrellato se podrían haber realizado numerosas campañas de concienciación y recaudación. En realidad, podríamos estar varios días escribiendo sobre su vida, sobre polémicas/ problemas por su condición sexual como los ocurridos en Zanzíbar, o simplemente sobre Queen. Pero quiero aprovechar este aniversario para reivindicar la inmortalidad de sus canciones y su magnetismo como estrella del rock de forma breve, que estamos en domingo.

Sé que me expongo a lapidación interna, porque el grupo levanta muchas pasiones en el seno hipersónico.Por otra parte, llevo tiempo queriendo hacer un post reivindicando a Queen, que es uno de esos grupos, quizá el que más, que tiene ese sambenito de “uno de los grupos más sobrevalorados de la historia”. Vale que muchos quieran marcar el territorio y decir que no estuvieron a la altura de los héroes de los 70 como Led Zeppelin, The Who, Black Sabbath u otros tantos. Me parece perfecto y podemos debatir, pero de ahí a escuchar lindezas tales como que eran malos hay un trecho (anzuelo para redactrolls).

Construyendo el clásico

No obstante, en el supuesto de aceptar ese supuesto axioma o tópico (depende de tu fe), lo cierto es que Queen es probablemente el grupo de los dinosaurios del rock que más clásicos ha colocado en la memoria colectiva. No hablo de cualquier amante de la música que al menos conoce los temas famosos de cada grupo, hablo de verdaderamente incidir en el imaginario popular. Obviamente los anuncios, las competiciones deportivas y demás ayudan a dar un empujón, pero realmente, ¿conocéis a alguien que no sepa de quién es ‘We Are The Champions‘, ‘We Will Rock You‘, ‘Another One Bites the Dust‘ o ‘I Want To Break Free‘ si la escuchan? O la propia ‘Bohemian Rapsody’. ¿Alguien que no sepa quién era Freddie Mercury? Seguramente si extrapolamos esta mini encuesta a grupos como Led Zeppelin, Black Sabbath o Pink Floyd, preguntando a un humano random por la calle si conoce sus grandes éxitos o quién era el cantante, nos sorprenderíamos porque no se conoce.

Y con todo, la verdad es que tampoco quiero entrar en este debate de si Queen eran para tanto o no ni en comparaciones con grupos de la época. Aunque no sea una medición de calidad, vendieron millones de discos y grabaron canciones, que insisto, lograron inyectar en la memoria colectiva (obviamente sólo a la altura de los grandes). En el supuesto de aceptar que no eran tan buenos como los que nombraba, lo cierto es que Queen supieron hacerse un hueco en el hard rock de la época, abrazando otros postulados como el glam, por ejemplo. Es cierto que hasta A Night At The Opera no pegaron el petardazo comercial y obtuvieron el gran reconocimiento, pero años anteriormente ya estaban facturando discos muy buenos: Queen, Queen II y Sheer Heart Attack.

No despuntaron tanto como el resto ni inventaron nada, pero había características en ellos que aún hoy ponen los pelos de punta y que pueden sorprender a quienes no conocen toda la discografía. Y este es también el motivo por el que estoy escribiendo esto, reivindicar a los Queen de los 70, frente a tanto Greatest Hits y anuncios publicitarios que sólo se centran en los jits de los 80. Década en la que por cierto, al igual que en los setenta, supieron amoldarse perfectamente, en este caso adecuándose a la demanda de ese rock de estadio y uso de teclados que tantos singles y millones les reportó.

Freddie y Brian escuchaban a Hendrix, de donde se influían para las idas y venidas de sus efectos con el sonido estéreo, y a eso había que sumar las propias cualidades del grupo, que analizando aún hoy en perspectiva, les hacían especiales. Técnicamente, Brian May era una máquina y uno de los mejores guitarristas de la historia. No tenía mala materia prima, con una guitarra elaborada por él mismo y su padre y tocando con una moneda de seis peniques que parece le otorgaba un sonido más depurado. Como prueba quedan los innumerables punteos acompañando a las melodías, riffs tremendos y sonidos emocionantes. Al otro lado del mástil estaba el bajista John Deacon, que aparte de sus ritmos carne de hit, se dedicaba a trucar y experimentar con los pedales de May para ayudarle a sacar esos sonidos tan elocuentes. Finalmente, Roger Taylor desde la batería complementaba a Mercury con sus fantásticos coros. Y por supuesto, destacaba por encima de todo el magnetismo y carisma de Freddie sobre el escenario, su portentosa voz, que le permitía registros muy agudos e incluso cantar con Montserrat Caballé.

Su hard rock en los setenta: al otro lado de los ‘Greatest Hits’

Como decía, ya el enorme debut de Queen, de homónimo título contiene bastante pólvora, de acuerdo con la fiebre rock y los guitarrazos setenteros. ‘Keep Yourself Alive‘ es un magnífico saludo y carta de presentación que no acabó de cuajar, pero escuchando el disco puedes observar cómo el arranque mantiene la tensión durante los primeros cortes, con bofetones tan serios como ‘Great King Rat‘, ‘Liar’ o la espléndida ‘My Fairy King’. En ella tenemos el ejemplo de por qué Mercury era el alma matter del grupo, no sólo por sus cambios de tono y tempo cantando, también por el uso del piano, una de las grandezas no sólo de Queen, sino de cantidad de grupos de rock clásico. Preciosa sección final la combinación de la guitarra estirada de May junto a un intenso piano que eriza el vello.

Mercury sobre todo era voz, pero no sólo era eso, eran sus registros vocales, era el piano, era su actitud y rol de estrella del rock, del glam y de ese personaje arrollador cuando se subía al escenario, capaz de comerse el mundo o de desnudarse ante el público con sentidas baladas. El resto del grupo cuadraba el círculo de banda destinada a ser grande. Siguiendo la cronología, en Queen II seguimos encontrando joyas, los guitarrazos y exhibiciones de May en ‘Father To Son‘ o al grupo en conjunto en estado superior en ‘Fairy Feller’s Master Stroke’. Gloriosos coros que arropaban a Mercury, punteos solemnes, o a un Deacon en plena sincronización con Taylor, manteniendo la columna vertebral de la canción.

Ciertamente podría estar hasta mañana y pasado hablando de cada hit, de cada detalle en el ensamblaje musical del grupo, sin salirme de los setenta, es decir de la parte menos comercial del grupo, sin apenas bajar el nivel. Podemos irnos a Sheer Heart Attack, probablemente mi disco preferido de la banda, y toparnos con la electricidad de ‘Brighton Rock‘, sus cambios de ritmo y las virguerías vocales, la perla suprema de ‘Killer Queen’, su primer gran éxito o la sobrecogedora ‘In The Lap Of The Gods…Revisited’ con un Mercury que muestra el poderío de su voz desnuda y descarnada. Todo dentro de esa atmósfera de stadium rock que te lleva en volandas, aunque sólo su voz ya sea capaz de hacerlo.

No lo tenía previsto, pero lo intuía, me estoy alargando más de la cuenta y no quiero hacer un repaso discográfico. Justamente ahora que viene el A Night At The Opera, el A Night At The Races y otra ristra de himnos, canciones eternas, coros grandiosos y la progresiva adaptación del grupo a los ochenta, la inclusión de los sintetizadores, el abandono del hard rock y los hits masivos. Si nos atenemos a su época en los setenta, tenemos a una gran grupo de hard y glam rock; si nos fijamos en los ochenta, tenemos a un enorme grupo de rock de estadio, tanto a nivel de ventas como arrastre de las masas. Si lo unimos todo, tenemos a una de las bandas más grandes del rock de la historia, tanto por la insultante cantidad de singles, himnos, discos vendidos, como por su amplio registro (hard rock, glam rock, heavy, pop).

El talento de Freddie Mercury

Y sobre todo por él, por Freddie. Probablemente la mejor voz del rock de la historia y una de las mejores, simple y llanamente. Quitando la categoría de rock. Sus historias en las letras, su creatividad, su personalidad, su faceta más íntima; escalofriante. Absolutamente grandioso y único. No habrá nadie más como él. No disfrutaremos de duetos vocales tan emocionantes como el de ‘Under Pressure‘ con David Bowie.

Para finalizar, también quería enfatizar en algunos aspectos de Innuendo, mi disco favorito de su última etapa, publicado en un periodo en el que habían vuelto a la actividad después de un parón en el que tuvieron algunos problemas personales. Entre ellos, el de Freddie, por su diagnóstico. Aparte de cosas tan maravillosas como ‘Innuendo‘, es preciso recordar y emocionarse con ‘The Show Must Go On‘, una canción en la que el vocalista era consciente de que se estaba muriendo. Lejos de venirse abajo, él y el grupo hicieron lo que mejor sabían: tocar. Es un tema emotivo como ninguno, con ese toque épico y triste; propio de alguien que sabe que pronto va a desaparecer pero lo asume de forma valiente. Lo decía claro: él se iba, pero el show debía seguir.

The show must go on
The show must go on – yeah
Ooh inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on
Yeah oh oh oh
My soul is painted like the wings of butterflies
Fairy tales of yesterday will grow but never die
I can fly – my friends

Al fin y al cabo, su alma seguía viva y él se iba peleando y haciendo lo que mejor sabía hacer, sobrecoger con su poderosa voz. Hace más de veinte años que no está en el mundo de los vivos, pero continúa muy vivo cada vez que le recordamos, que ponemos los himnos (los conocidos y los no conocidos) de Queen, cada vez que una de las mejores voces de la historia nos atraviesa. Un personaje y un grupo que seguirán por mucho tiempo, quizá para siempre, en el imaginario colectivo, y ese es el mejor testigo que han podido dejar. Haré una excepción por mi condición de republicano y ateo con la única frase positiva que saco sobre la monarquía y el catolicismo: Dios salve a la reina.

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Me gusta el chunda-chunda.