Beyoncé – Beyoncé

La noche del 12 de diciembre de 2013, los fans de Beyoncé se acostaron como una noche más y se levantaron con una obra maestra de Queen Bey que escuchar

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La noche del 12 de diciembre, los fans de Beyoncé se acostaron como un día cualquiera, pensando que no tendrían disco de su adorado ídolo hasta, como mínimo, 2014, y eso que lo esperábamos para la pasada primavera. Pero, el haber pasado todo el año sin un claro single era mala señal para los que esperaban. Tan sólo aquel ‘Bow Down/I Been On’ del mes de marzo o más recientemente ‘God Made You Beautiful’ para un documental sobre la misma Beyoncé, hacían sospechar que había movimiento.

Pero el día 13 de diciembre, viernes 13, por cierto, en lugar de despertarnos con una máscara de hockey sobre nuestras caras como mal augurio, nos levantamos, no sólo los incondicionales, también los que seguimos a la Knowles más de lejos, con una portada negra con un escueto “Beyoncé” en rosa ante nuestras caras. Surrealismo puro, ha debido pensar la competencia.

Beyoncé: otra forma de hacer las cosas es posible

14 nuevos temas, 17 vídeos, y una jugada maestra. Nuevo lanzamiento, por sorpresa, sin que nadie absolutamente lo sospechara, sin el más mínimo single de adelanto, sin filtraciones de ningún tipo. In extremis para entrar como lanzamiento de 2013, aunque tarde para entrar en las listas de lo mejor del año, y ya de paso, aprovechando las mejores fechas para pillar desprevenido a todo el mundo.

No sólo era maestría en cuanto a haber conseguido lanzar un importantísimo álbum sin un sólo rumor o filtración, y sin promoción. Era también maestría precisamente en cuanto a promoción, porque el hecho de lanzar así, sólo a través de iTunes por el momento (de ahí el éxito para evitar las filtraciones, de evitar las copias físicas) le daba a Beyoncé todo el ruido mediático de un gran lanzamiento sin pagar un duro o pagando lo mínimo (yo mismo vi la noticia en los telediarios en más de una ocasión y durante dos días seguidos).

Batiendo records

Y luego están los resultados, claro. 617 mil copias vendidas en sólo 3 días. Reales, porque el hecho de centralizar el lanzamiento en un sólo medio como es iTunes, permite tener datos objetivos y reales, nada de copias distribuidas en tiendas. Esto no sólo es un enorme resultado en cuanto a ingresos; lo es también por el hecho de haber pulverizado records, habiendo vendido en tan sólo 3 días más que muchos de los grandes en toda una semana.

Como conclusión, además de que se pueden hacer las cosas de otra manera, podemos sacar que no nos gusta tanto el hype como parece, y que la mayoría, aún seguimos adorando aquellos lanzamientos de hace 15 o 20 años, cuando internet aún no era lo que es hoy; cuándo poníamos la radio y nuestro artista favorito nos sorprendía sonando con un nuevo single que nos haría esperar aún un par de meses más, pendientes de escucharlo una vez más cada vez que fuera posible, porque no sabíamos cuándo iba a ser la próxima vez que lo volveríamos a oír.

Operación redonda en cuanto a marketing, lo que nos quedaba por saber, después de recuperarnos de la sorpresa es sí lo que ofrece Beyoncé (el álbum) acompaña musicalmente. Y la respuesta es un rotundo sí. Lejos de ofrecer un producto mal acabado y terminado con prisas, Beyoncé es el álbum que 4 no fue… porque, al fin y al cabo, toda esta impresionante maniobra de marketing debía tener detrás algo de sustancia para sostenerse.

Y lo es en todos los sentidos. Para empezar, porque queda claro que la Knowles ha querido hacer las cosas de forma diferente, como demuestra no sólo la forma de lanzar el disco, sino también el acompañarlo de 17 vídeos. Tampoco ha ido buscando un single claro en ningún momento. La radio no estaba entre las preocupaciones de la cantante y eso es quitarse un peso de encima.

Marketing con respaldo musical

El resultado son canciones consistentes, serias, duraderas que en lo que más se parecen a 4 es en lo de tirar del medio tiempo y la balada para lucir la potencia de una voz que se siente más cómoda por esos derroteros. Pero un disco con 14 cortes da para pisar un poco todos los terrenos, y Beyoncé nos lleva desde el soul electrónico al RnB del futuro, repleto de arreglos casi dignos de un Burial para todos los públicos.

Porque, si hay algo verdaderamente llamativo en este Beyoncé es la sutileza; el alejamiento de la electrónica más chabacana, esa electrónica poligonera que lucen sus rivales (para qué dar nombres) para entrar en terrenos más experimentales, a los que los aficionados al hip-hop más exigente están más que acostumbrados, aunque cogiendo de aquí y de allá, sin ningún tipo de prejuicio. De hecho, la lista de productores y colaboradores aportando su granito de arena abrumaría a cualquiera, no sólo por cantidad, sino por calidad. Jay Z, Drake, Justin Timberlake, Pharrell, Frank Ocean, Timbaland, Hit-Boy, Noah Shebib, el desconocido BOOTS, al que parece que le debemos lo mejor de este disco… la lista podría aburrir a cualquiera.

Aunque se busca la balada sensiblera de otras ocasiones, como en ‘Heaven’, ‘Jealous’ o ‘Rocket’ podrían encajar ahí, esta vez, los arreglos en ellas marcan la diferencia, dejándonos temas menos almibarados que en otras ocasiones pero con la dosis justa de edulcorante como para no repeler a los fans de siempre.

Mainstream sin electro, algo de lo que algunas deberían aprender

El RnB más bailable también tiene su lugar, pero quedándose muy lejos de lo escuchado en anteriores trabajos. No hay un ‘Crazy In Love’ o un ‘Single Ladies’; como os decía antes, el single masivo se ha evitado con el mejor criterio posible. A cambio tenemos cosas como ‘Drunk In Love’, apoyada en potentes bajos y con el fraseo de Jay Z como señas de identidad, o el cálido funk de ‘Blow’. E incluso ‘******* Flawless’ basada en la ya sorprendente ‘Bow Down/I Been On’ sigue sorprendiendo y elevando el listón al mismo tiempo, con unos arreglos que se pueden considerar una especie de contrapartida femenina de Kanye West en el mundo del RnB.

Pero son los medios tiempos los que dominan el álbum, como queda claro desde el inicio con ‘Pretty Hurts’ y hasta el final con ‘Blue’. Cada uno diferente del siguiente, aportando la variedad que un disco de 14 canciones necesita para no cansar y haciendo de sus distintos arreglos la mejor defensa posible. No hay más que escuchar ese más clásico ‘Pretty Hurts’ y pasar a la sutileza electrónica y los bajos gordos de ‘Haunted’ mientras la voz de Beyoncé nos pasea por los registros más sensuales de que es capaz para darse cuenta.

Y ahí está ‘XO’, para dar una lección de originalidad a Lady Gaga y quien haga falta. Melodía y ruido hechos uno, sin renunciar a una estructura clara y reconocible. El ejemplo claro de que se puede hacer un hit pegadizo, sin necesidad de tirar de electro facilón, sin renunciar a unos mínimos de calidad y consiguiendo que tus temas no suenen a clones unos de otros (aprende Rihanna).

Y sí decíamos que Beyoncé supera a 4 en todos los aspectos, las letras no se quedan fuera. Sí en su cuarto disco la tónica eran las letras poco trabajadas y la rima fácil, en esta quinta entrega, la Knowles nos sorprende también con rimas y letras más trabajadas en las que se nos habla de feminidad desde todos los puntos de vista posibles. Desde la sensualidad y la sexualidad de ‘Drunk In Love’ o ‘Partition’ con frases como ese let me sit this ass on you de la primera o ese he Monica Lewinsky’d all over my gown que quedará para la posteridad de la segunda.

El disco está trufado de historias de superación, de inspiración para ir a por todas, para conseguir lo que se quiere en la vida a base de esfuerzo, y, por supuesto, también hay feminismo; a ver si no qué pinta en ‘******* Flawless’ la activista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

8/10

Beyoncé – Beyoncé

En definitiva, estamos ante el disco más sólido y personal de Beyoncé. Un disco que marca un antes y un después, no sólo por la lección que le da a la industria, dejando meridianamente claro que hay otra forma de hacer las cosas, de evitar la piratería dentro de lo posible y de no saturar al público antes de tiempo. También porque demuestra que sabe lo que se hace; que no es la diva que va por la vida poniendo su cara bonita y dejando que otros le resuelvan la papeleta. De hecho, el que Beyoncé haya sido la sorpresa que ha sido, se lo debemos al férreo control que ella ha ejercido en todo el proceso creativo.

Si a eso, unimos que, detrás hay un material para apoyarlo todo, música de calidad que se puede enfrentar tanto al mainstream como a públicos más exigentes, queda claro que la Knowles no es la segundona que muchos nos quieren hacer creer, y que muchas que se vanaglorian de tener un gran nombre en esta industria deberían ir tomando nota y aprendiendo de su savoir-faire.

  1. Pretty Hurts
  2. Haunted
  3. Drunk In Love (feat. Jay Z)
  4. Blow
  5. No Angel
  6. Partition
  7. Jealous
  8. Rocket
  9. Mine (feat. Drake)
  10. XO
  11. Flawless (feat. Chimamanda Ngozi Adiche)
  12. Superpower (feat. Frank Ocean)
  13. Heaven
  14. Blue (feat. Blue Ivy)

Lo mejor

  • Sorpresa, sorpresa
  • Que aún haya artistas capaces de demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera
  • Difícil quedarse con sólo dos o tres temas de Beyoncé
  • La cuidada electrónica, sutil, lejos del electro habitual
  • Que no sólo se haya tomado la molestia de grabar canciones y que haya además 17 vídeos con las que acompañarlas

Lo peor

  • Canciones demasiado extensas; en su mayoría por encima de los 4-5 minutos
  • Que no lo haya lanzado antes, para que hubiera ocupado el lugar que le corresponde en las listas de 2013

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