Forest Swords – Engravings

Hace unos pocos años que Matthew Barnes, más conocido como Forest Swords, empezó a labrarse cierto prestigio con la publicación de dos epés, Fjree Feather y Dagger Paths, en los que dejaba una sorprendente muestra

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Hace unos pocos años que Matthew Barnes, más conocido como Forest Swords, empezó a labrarse cierto prestigio con la publicación de dos epés, Fjree Feather y Dagger Paths, en los que dejaba una sorprendente muestra de sonidos orientales en clave ambient, psicodelia y algún que otro postulado casi drone. Sobre todo en el segundo. En este 2013, el inglés se ha consagrado y pegado el golpe definitivo con su debut en formato larga duración, Engravings, salto que ha dado debutando también en el joven sello Tri Angle, amigo del witch house, el downtempo y nuevas tendencias electrónicas. Con este primer disco, sigue esa tendencia psicodélica y oriental que sobre todo lucía –y de qué manera– en Dagger Paths, con temas que se expanden recordando por momentos a conjuntos como Death In Vegas. No obstante, en esta buena ópera prima hay novedades musicales en la arquitectura sonora de Forest Swords, enriqueciendo aún más su propuesta.

Una de las claves para no saturar y poder reinventarse sigue siendo, como en muchos otros ámbitos musicales, la convergencia de unos géneros con otros. En Engravings, aparte del ambient dub y la psicodelia dominante en la narrativa del inglés, ganan peso el downtempo y un dubstep moderado que avanza lento para que puedas digerir tranquilamente los paisajes que la composición minimalista de Barnes proyecta. Frente a las marcadas progresiones de loops que apuntan al espacio o a la pista de baile, aquí tenemos bucles de piano, percusiones y arreglos que se diluyen en el firmamento sin excesiva duración. Desde luego es uno de esos discos que escuchar reposadamente para saborear cada resquicio; un álbum evocador que se encuentra en la frontera en la que los límites de la electrónica, la psicodelia y los instrumentos clasicistas se difuminan. Una combinación que Tim Hecker nos ha enseñado que puede ser muy efectiva.

Fundir cantidad de géneros sin resultar histriónico

Puede ser interesante que utilicemos todas estas etiquetas para intentar situar en unas coordenadas concretas la música de este artista de Liverpool, pero tampoco es preciso fundirse el cerebro intentando encasillarlo. Primero porque sus obras son bastante transversales como decía más arriba, bebiendo de numerosos géneros y músicos, y segundo porque lo importante es lo ensoñador de su ambientación. Ya en su nombre tenemos una pista que explica muy bien su objetivo, transportarte a paisajes naturales que en este caso pueden ser de diferentes continentes. Desde esa banda sonora de jardín de bambúes que es ‘Ljoss’ hasta los recursos tribales que le siguen en los cortes siguientes, como por ejemplo ‘Irby Tremor’, Engravings no es que sea un álbum rompedor, pero sí un fiel reflejo de cómo absorber diferentes disciplinas para mostrar algo diferente en el panorama electrónico. Y en este sentido, Tri Angle es un perfecto hospedaje para este cometido. No será uno de los discos más sorprendentes de electrónica de este año, pero sí uno de los más interesantes. Mediante piezas minimalistas de piano a lo Steve Reich o samples vocales del propio Barnes, que recuerdan a Burial por ese toque fantasmagórico que roza lo imperceptible, Forest Swords crea emocionantes obras como ‘The Weigtht of Gold’ y sus electrizantes arpegios.

El disco muere en los últimos amagos dubstep que tienen lugar en ‘Friend, You Will Never Learn’, el mejor tema del álbum. Loops, samples tribales e instrumentos clasicistas que te sumergen en la amplia y rica paleta sonora de este debutante. Un LP para escuchar sin prisas y quedar cautivado por los pequeños loops que crea con los diferentes recursos utilizados. Muy recomendable para acérrimos del ambient y las vertientes del dub, no así para los amigos del club de la zapatilla. Por otra parte, tampoco se trata de un disco perfecto, en ciertos pasajes a mitad del disco, Engravings pierde algo de fuelle por esa sensación de bucle y de demasiada homogeneidad a la hora de utilizar los mismos esquemas. Aún así, funciona muy bien en conjunto, haciendo gala de una buena concentración de las diversas referencias que adopta en su estilo. En ellas, se sitúa equidistante con cada género, sin tener que saturar tomando partido por una de las distintas ramas que toca. Y esa es sin duda su mejor arma. Con ella consigue evocar y construir bellas composiciones que rozan lo conceptual.

Eso sí, a pesar de lo bien conectado que está, se echa en falta algo más de músculo en forma de noise y graves más marcados, como en Dagger Paths. Visto lo visto, seguramente sería capaz de aplicarlo sin saturar, pues no son pocos los palos que aquí absorbe para llevar a su terreno. Pero no voy a poner pegas, porque qué duda cabe de que es un gran debut y que tiene un prometedor futuro en el que seguir experimentando en su sonido.

7.4/10

Buen debut del inglés, que con unos leves cambios con respecto a sus epés publicados hace unos años, sigue experimentando y llevando por buenos derroteros imaginarios su psicodelia, que encuentra un fiel aliado en diversas disciplinas electrónicas.

Me gusta el chunda-chunda.