León Benavente en concierto en Santiago de Compostela (Zona C, 06/02/2014): rock and roll

Nuevos planes, idénticas estrategias. Si cuando uno escucha el debut de León Benavente la sensación es que en directo su sonido debe ser muy aprovechable y bastante más potente que en estudio, no se equivoca.

Nuevos planes, idénticas estrategias. Si cuando uno escucha el debut de León Benavente la sensación es que en directo su sonido debe ser muy aprovechable y bastante más potente que en estudio, no se equivoca. Trazas entonces un esquema mental. Conoces a Schwarz, a Tachenko, conoces el trabajo de Abraham Boba en solitario, y has visto varias veces a Luis Rodríguez secundando a Nacho Vegas en sus directos. Pero nunca habías acudido a un concierto de León Benavente, que llevan exprimiendo su debut por toda la geografía española. Nuevos planes.

Ayer empezaban una, llamémosla así, gira gallega, que les llevará hoy por A Coruña, y a posteriori por Vigo y Ourense. Agotaron entradas en una Sala C que presentaba un ambiente fantástico para recibirlos. Ambiente favorable que ellos no desaprovecharon ni un sólo segundo. Los cuatro dejaron a un lado la especulación, aprovecharon los primeros instantes para apretar tuercas a ritmo de intro instrumental. No hubo que esperar para que David Cobas, pequeño en estatura pero sobrado de energía, empezase a pegar saltos a ritmo de ‘Las Ruinas’. No es él un vocalista sobresaliente, pero poco importó. El cuarteto mostraba una solvencia que sólo se entiende por todos los kilómetros que cada uno de ellos lleva a cuestas, no por lo que hayan podido tocar juntos. La veteranía como aire fresco del indie español. Las chaquetas americanas como look innovador.

Las sospechas de que los decibelios serían protagonistas no fallaron. El pop del estudio evoluciona a una bofetada sonora que no se hizo esperar más que a una segunda ‘Las hienas’. León Benavente mimetizándose con la tormenta que se sufría fuera de esas cuatro paredes. León Benavente adueñándose de toda climatología adversa y dulcificándola sólo en contadísimas ocasiones, como en ‘Década’. Y así, sin que apenas nos hubiese dado tiempo a despojarnos del abrigo que empezaba a sobrar, y mientras algún inquieto ya gritaba desde el público que tocasen ‘Estado provisional’, ésta no se hizo esperar. Una de mis favoritas en el disco, que mejora sus prestaciones en directo (en realidad todo el disco lo hizo).

Hubo tiempo, evidentemente, para repasar Todos contra todos, su más reciente ep. En realidad, se repasó toda su escasa discografía casi al completo (si no me falla la memoria, la única que quedó en el tintero fue ‘La gran desilusión’, y ya me duele). Así, ‘Muy fuerte’ y, sobre todo, ‘Avanzan las negociaciones’ estuvieron entre las más celebradas. Esta segunda, además, acabó de dar un impulso que la banda en realidad ya traía puesto de casa. Pero nunca sobra la seguridad de que lo que estás haciendo gusta a quien ha pagado la entrada y se ha acercado en medio de una noche muy poco apacible.

Arreón final con la enorme ‘Rey Ricardo’, genial, potente, perturbadora, única. El momento en que la banda fue más compacta que nunca, en el que todo cuadró a la perfección, en el que el empaque escupió en la cara de la improvisación. Poco después se recordó a Ilegales con ‘Europa ha muerto’, presente también en su Ep, y con un ‘Ánimo, valiente’ que si bien inicia el disco, remató fantásticamente el primer tramo del directo de León Benavente. Satisfacción generalizada mientras la banda se retiraba antes del bis. Habrá que revisar eso de los bises en esta sala, en la que tienes que atravesar toda la zona ocupada por el público para escaparte por una puerta trasera… y volver a entrar. Claro que lo dice un tío que se cargaría los bises. Todos, así en general.

Pero León Benavente, obviamente, decidió volver. Porque se le pidió, y porque quedaban tres auténticas perlas. Tres latigazos. Tres golpes en la cara con el bate bien empuñado. ‘Todos contra todos’ coció de forma inmejorable el producto. Lo llevó a un punto en el que ‘La palabra’ los volvió locos a todos. Inicio potente no le falta. De esos temas que ya en disco ves que han sido diseñados por y para el escenario. Pulsaciones desvocadas y necesidad de recuperar un aliento que apenas dispuso de unos segundos, hasta que la esperada ‘Ser Brigada’, con Abraham Boba vociferando ya entre el público, compartiendo locura, participando de un de fiesta con sabor a absoluta victoria puso un soberbio punto y final. Nuevos planes, idénticas estrategias.

León Benavente en Hipersónica

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