Aphex Twin – Selected Ambient Works II (1994): construyendo el mito

7 de marzo de 2014. Un día normal en nuestras vidas. O no. Hoy recuperamos a la Hipersónica memorialista para hablar de uno de esos aniversarios de verdad trascendentales. Una celebración que no ha cambiado

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7 de marzo de 2014. Un día normal en nuestras vidas. O no. Hoy recuperamos a la Hipersónica memorialista para hablar de uno de esos aniversarios de verdad trascendentales. Una celebración que no ha cambiado nuestra vida, pero que la ha hecho más llevadera. Tal día como hoy, en el ya lejano 1994, veía la luz Selected Ambient Works II, el segundo álbum de Richard D. James, bajo su más conocido alias, Aphex Twin, y el primero en Warp. Un doble disco atemporal, fabuloso, en el que el irlandés dejaría para siempre una huella imborrable en el mundo de la música electrónica.

Otro trabajo seminal para la electrónica

Intentar medir la influencia o la importancia del legado de Aphex Twin es difícil. Tan complicado como intentar calibrar cuál es el peso en la historia contemporánea de una figura esencial para definir gran parte de la electrónica que escuchamos hoy. Desde que el genio de Limerick empezó a plasmar sus obras, ya fuera bajo un alias u otro, en cada uno de ellos ha dejado su sello distintivo, finiquitando en bastantes casos discos para la historia. Uno de ellos es este segundo volumen Selected Ambient Works. Un álbum doble comatoso y ensoñador; brillante. Uno de los trabajos que ayudaron a construir la leyenda.

Como Aphex Twin, dos años antes ya había impartido clase con el primer Selected Ambient Works, cuando casi todos pensaban en el ácido, breaks y en fiestorras; él elaboró un disco de electrónica para escuchar, no para bailar. En una calidad pésima en la que unos temas se escuchan más fuerte que otros, eso sí, pero con registros y temas que ya forman parte de clásicos de la electrónica. Pero este Selected Ambient Works II es un trabajo que hace mucho más honor a su título que la primera edición. Un larga duración con extensos desarrollos de ambient que miraban de frente a Brian Eno. Y no sólo eso, iban más allá. Por otra parte, este estaba mucho más pulido y mejor producido que su antecesor.

Según el propio Richard D. James, escucharlo es como “estar delante de una estación eléctrica puesto de ácido”. Algo parecido es lo que rezuma este trabajo. Absolutamente opuesto a lo editado en años anteriores bajo pseudónimos como Polygon Window, Power-Pill o Caustic Window, todos en clave acid. Pero aquí la historia va por otro sitio, es donde continúa la leyenda que el propio Aphex se encargó de forjar dos años antes con el primer LP. Una de las características que se pueden encontrar en algunos discos totémicos es lo actuales que suenan épocas después, y en ese sentido, por eso Selected Ambient Works II es un trabajo atemporal no sólo por su condición de clásico, sino también por esa cochina costumbre del irlandés de adelantarse a los acontecimientos y de innovar en distintos géneros electrónicos. Un visionario.

Cada vez que escucho el disco imagino un reflejo de la mente de Aphex Twin, un tipo que no se deja ver mucho, pero que cuando aparece deja varias perlas, y hace acto de presencia con discos inmensos. Aquí imagino a una mente aislada, con aires de perturbación, un páramo que se traduce en hipnosis que entra en mi cabeza para darme vueltas y rebuscar en mis pensamientos más primarios. Es una de los requisitos para poder disfrutar al máximo del legado que hasta hoy tenemos del irlandés: conectar con su música. Aunque tratándose de él, más bien es él quien conecta con nuestras mentes. Ha dejado una década de regalos sonoros para los sentidos, y este disco no es menos. Ideal para escuchar con unos buenos auriculares y dejarte llevar a donde quiera que te lleve.

La transversalidad y sensibilidad del genio

La música sin emoción no vale un pimiento, y lo que hace Richard D. James es una tormenta de emociones en estado puro. Capaz de conectar con cerebros poco amigos de la electrónica y de rebuscar en sus sentimientos más ocultos. En este punto y aparte de su discografía bajo su proyecto más famoso, pues el resto son hermanos más idemeístas y rebosan drill ‘n’ bass, hay para todo. Para sentirse angustiado y rodeado de estridencias que te inquietan, y también maravillosos hilos ambientales que son los que te dan la cálida bienvenida al abrir el primer CD.

De él se desprende una tripleta de ensueño, primero con el desolador corte que te introduce en este trabajo: ‘Cliffs‘, siete minutos de línea ambiental y voces que se pierden y se desvanecen como si de un sueño se tratase. Precisamente dice el padre de la criatura que el álbum está inspirado por sueños y que además tiene sinestesia. Sea o no verdad, es lo de menos. Ese ambient tenue, despojado de cualquier otra capa de sonidos, tejido únicamente con una fina cuerda que se balancea, te introduce de lleno en un paisaje onírico y único en temas inhóspitos como ‘Radiator‘ o simplemente maravillosos como ‘Rhubarb‘. En el primer tramo de esta última intuimos al aventajado alumno Burial que vendría años después para convertirse en otra pieza fundamental de la electrónica de nuestro tiempo. Grandes preparando el terreno para futuros clásicos.

El disco está estructurado en dos partes, en esta primera, que está más centrada en canciones minimalistas sin ritmos bruscos, Aphex Twin incomoda, rodea de angustia al oyente. Le lleva a un páramo angosto en el que no se puede ver el final. Mediante canciones como ‘Hankie‘ y esos amagos de arpegios te transporta a una dimensión de terror; otras veces simplemente en ‘Blur‘ juega con recursos que ya había utilizado –y que utilizaría después– en este proyecto y otros, de forma bastante más agresiva.

Un disco atemporal

En aquellos años el ambient vive momentos de experimentación, en la que sufre mutaciones con el techno, el industrial o sonidos tribales gracias a nombres como Seefeel, T.A.G.C. o Pete Namlook, que a través de su sello Fax Records, lanza las referencias que más se acercan a lo que está creando el irlandés: los debuts de I.F. y especialmente el de Tetsu Inoue, otro clásico del género. Por otra parte, ese mismo 1994 ve la luz el primer disco de Global Communication (proyecto en el que participa Tom Middleton, quien había trabajando previamente con Richard), 76:14, otra pieza seminal, aunque del ambient techno. Por tanto menos minimalista y volátil que Selected Ambient Works II. Este último es un trabajo diferente, casi extraterrestre, a pesar de su ‘simpleza’, es avanzado para la época. Por sus vocales espectrales del primer disco, recuerda al Brian Eno de Music For Airports, pero por el resto de parte musical, no hay nada que se le asemeje en niveles de sensibilidad y personalidad de las ensoñadoras y opresivas ambientaciones.

De todas las facetas que tiene Aphex Twin, de su amplio y extenso repertorio, lo que más me fascina es su capacidad para manejar los ambientes a su antojo, emocionando con secciones de viento, con breaks que se revuelcan junto a latigazos de IDM y, por supuesto, el ambient explícito que rezuma en la segunda parte de este Selected Ambient Works II. Es fabuloso. De piezas maestras como ‘Blue Calx‘, que conectan directamente con el hemisferio derecho del cerebro, el que se encarga de las emociones, pasa al ambient techno enfermizo de ‘Shiny Metal Rods‘. Intercambia golpes que van y vienen, bombeando un aire contaminado que llega hasta los jardines de artistas de primera línea actual como los de Huerco S., Zomby o <a href=”Actress, Solvent, jóvenes talentos como Ukkonnen y a algunos de sus congéneres como Squarepusher… Casi todo está aquí.

Intercala con maestría esos pocos momentos más corpulentos con esas islas oníricas representadas en ‘Z Twig‘ o ‘Stone in Focus‘, que recuerdan mucho al EP On. En este segundo CD parece que ya se le ha pasado el subidón de ácido y la central eléctrica le lleva más a un paisaje intangible. Estas doce canciones tienen más versatilidad y están diseñadas con más elementos que esa simple ambientación inquietante sin ritmo ni melodía. Momentos emocionantes que contrastan con el tramo final del álbum, de nuevo con toques perturbadores y espaciales. No obstante y por encima de todo, lo que más sorprende es la capacidad de Richard D. James por adoptar diferentes discursos; que te pueda arrinconar por el hermetismo y después soltarse esos temas tan sensibles de ambient son características propias de los genios. Y Aphex Twin es uno de ellos.

Una obra esencial para el ambient y para la electrónica en general, que no era más que otro punto referencial dentro de una carrera que tres años antes había empezado de forma increíble con lanzamientos tan avanzados y salvajes a la vez como Analogue Bubblebath. Aphex Twin vino para jugar con el jungle, darle forma a la IDM, al acid techno, al entonces llamado drill n bass y en este caso al ambient. Un disco seminal dentro de una carrera casi inabarcable en apenas diez años, en la que el irlandés de Limerick demostró por qué es un compositor fundamental en la música popular. Irrepetible.

9/10

El irlandés yendo a contracorriente (junto a otros amigos de la IDM). Si en la explosión del ácido él ya había diseñado el primer ensayo como Aphex Twin para elaborar un disco de electrónica para escuchar, siguió el camino con este Selected Ambient Works II, demostrando su creatividad –pues con otros nombres ya había tirado por terrenos más raveros– y ejerciendo de padre y escultor de la electrónica moderna, de bastantes estilos en los que aún hoy sentimos su sombra flotar por encima de nuevos artistas. Un trabajo seminal del genio irlandés. El día que nos enseñe sus discos sin publicar daremos palmas con las orejas. Mientras disfrutamos de estas joyas.

Me gusta el chunda-chunda.