Cloud Nothings – Here And Nowhere Else

Podría resultar paradójico que, hartos de reivindicar la efervescencia juvenil y el espíritu adolescente, en Hipersónica alabáramos el progresivo, medido, comprensible e inteligente proceso de madurez de Dylan Baldi al frente de Cloud Nothings. Podría,

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Podría resultar paradójico que, hartos de reivindicar la efervescencia juvenil y el espíritu adolescente, en Hipersónica alabáramos el progresivo, medido, comprensible e inteligente proceso de madurez de Dylan Baldi al frente de Cloud Nothings. Podría, pero no lo es tanto: el principal defecto de Cloud Nothings (2011, Wichita) era precisamente una oda demasiado edulcorada e ingenua a la niñez. Sonora y emocional. Visual, incluso. Baldi comprendió que en aquel callejón no encontraría prosperidad y, con rapidez, se apresuró a corregir el rumbo. En menos de un año se puso en manos de Steve Albini y facturó Attack On Memory (2012, Carpack), un homenaje más o menos brillante al underground norteamericano de los ochenta. Había esperanza para Cloud Nothings porque se adivinaba su futuro: Here And Nowhere Else (2013, Carpark) es su continuación lógica.

No hay que sobrevalorar la influencia de Albini en Attack On Memory, en todo caso. Su mayor contribución, suya y de su estudio, al actual sonido de Cloud Nothings tiene más que ver con la toma de contacto de Baldi y compañía con un estudio profesional, una vez el grupo había agotado por completo la vía de la producción casera. Más allá de esto, el mérito corresponde única y exclusivamente a Cloud Nothings. Qué mejor prueba de todo ello que Here And Nowhere Else, en esencia la receta de Attack On Memory mejorada y aderezada con dos o tres canciones inagotables a las que tan dado es Baldi, uno de los compositores del momento más capaces de crear canciones pegadizas. Here And Nowhere Else, además, es más Pop. Y Cloud Nothings, lo quieran o no, suenan mejor que nadie en el Pop.

En el lugar que les corresponde

Más Pop, y esto hay que tenerlo presente, partiendo de la distorsión, pequeños traumas emocionales y algunos dejes oscuros por aquí y por allá. La fórmula es en absoluto revolucionaria, huelga decir: se trata del mismo pack mágico que aupó a grupos como Dinosaur Jr., Sonic Youth o Fugazi durante la década de los ochenta. El mérito de Here And Nowhere Else, como lo era el de Attack On Memory, es el de digerir tamañas influencias en un sonido bastante cercano al oyente de hoy y en torno a coordenadas menos experimentales y más amables. Cloud Nothings han alcanzado el tono idóneo entre la gominola Pop de sus primeros discos y la rotundidad sonora, a ratos demasiado artificial, de Attack On Memory. Here And Nowhere Else es su punto perfecto, el disco que mejor se ajusta a su traje hoy, en 2014, las canciones que tenían que facturar aquí y ahora.

A partir de aquí, ellos mismos dirán. Here And Nowhere Else es un disco muy adictivo. También es un disco rotundo: Baldi ha logrado que su grupo suene poderoso, incluso violento, profesional si se permite la herejía, sin demasiada mácula, tan apto para el gurú underground como para el exigente pureta un tanto pasado de vueltas. Dentro de ese equilibrio, Cloud Nothings son tan capaces de mostrarse angustiosos (‘Just See Fear’, ‘Pattern Walks’) como dichosos en su propio talento para la melodía (la inagotable ‘I’m No Part Of Me’).

8/10

Here And Nowhere Else funciona de maravilla en todo momento y es tan corto que ni siquiera necesita matices. Y lo que es mejor: deja entrever, otra vez, que Cloud Nothigs han elegido el camino correcto y que, sin hacer demasiado ruido, sin tampoco ser los más brillantes, son uno de los grupos de los que cabría esperar algo importante en el futuro. No de momento, no hoy. Tampoco importa: ahora mismo están genial donde están.

Hardcore will never die, but you will.