Slint, antes de que tu vecina fuese Post-Rock

Slint eran Post-Rock. Antes de que todos lo fuesen.

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Tiempos de mitos y leyendas. De llegar tarde (siempre). De ignorancia (aún mayor que la actual). Tiempos de esponja. Tiempos de tomárselo con calma, no por falta de ganas e inquietud devoradora sin masticar sino por falta de ancho de banda. El Audiogalaxy frente a las conversaciones familiares por teléfono cortando el Internet de un fatigado módem, pequeños trozos de canciones descargadas para la previa de apenas segundos. Si ahora saliese el Slint de turno me lo perdería (también estoy cansado del género).

Recuerdo algunas líneas sobre el Spiderland de Slint en la Rockdelux de turno (u otra del estilo). Posiblemente una década después de su publicación (la actualidad para otros). La portada era horrible. Unos tíos en el agua. Al salir parecerían mi abuela, quien en aquel momento cortaba la conexión de 56 kbps con 1000 palabrasps. El Audiogalaxy era la solución a tanta palabra engolada de la revista olvidada. Cada resultado encontrado era oro. Los 96 kbps en el MP3 eran oro (cuando no salía algún WMA). Aún quedaba margen para que los progs del FLAC establecieran su siesta.

Slint cantaban despacito y bajo. Aún así yo no entendía una mierda, tampoco me importaba otra, ni me esforzaba por entenderlos. No sabía ni quiénes eran. Si estaban a remojo como boquerones tenían que molar. Ser indie era muy duro, el dogma de fe podría acabar en el spanglish de turno. La cacería ya vendría más tarde.

Slint eran Post-Rock. Antes de que todos lo fuesen. Era el momento de la etiqueta Post-Rock. Tu vecina del quinto también era Post-Rock, el cura era Post-Rock. Incluso surgía el calificativo de Math Rock reservado al churrero. El tema es saber venderse bien. Me esfuerzo poco por cantar, le doy al spoken word que es un término que mola, te pongo unas guitarritas sin demasiadas complicaciones, algún que otro cambio de ritmo de estoy cabreado con el mundo porque las chicas pasan de mi culo así que estoy tocando música y un acabado de andar por casa con cierto aíre de Lo-Fi. Esa sería la versión hater, luego la versión fan es ver la grandilocuencia en cámara lenta recreándose en todos los detalles insignificantes de la vida.

Spiderland, o cómo pasar desapercibido en su día a acabar ayudando a la fiebre del Post-Rock. De aquellos recuerdos del módem al escenario del Primavera Sound de 2014. Todo sea por tirar más mitos por la basura. O no. El álbum producido por Brian Paulson me sigue molando igual. Una banda sonora de un cierto momento recordado con cariño.