Swans – To Be Kind

Combustión y danzas indias. Michael Gira lo ha vuelto a hacer.

To-Be-Kind

Al hablar de artistas fuera de lo común, Michael Gira sin duda es un nombre que sobresale sobre el resto, tanto por la extravagancia de su retorcida propuesta como la calidad impresionante e incuestionable de su obra. Aunque tal vez lo de incuestionable sólo lo podemos afirmar los que somos seguidores de su obra, especialmente con la de su banda principal, Swans, ya que la música que elabora está lejos de ser para todos los públicos.

Sin embargo, eso no ha impedido que su obra de 2012, el inefable The Seer, alcanzara elogios por todo el mundo y por medios no especializados que los auparon hasta lo más alto de sus respectivas listas de lo mejor de aquel año (esta casa incluida, pero puedo afirmar con rotundidad que somos varios los amantes de aquel trabajo). Un recibimiento bastante inesperado que habrá pillado por sorpresa tanto a los fans de toda la vida de Gira como al susodicho, que nunca buscaba una aceptación tan masiva de su obra.

Una nueva muestra de los esquizofrénicos demonios internos de Gira

Porque Gira no busca petarlo en los charts o aparecer en las listas de los medios. Su música no es más que un medio para plasmar sus demonios internos, su rabia, su falta de cordura, sus ganas de moldear arte expresionista a través de las notas disonantes, de la lentitud del Drone y de la libertad del Avant-Garde. Las únicas reglas que obedecen los discos de Swans las marca Gira, y él es muy laxo en cuanto a límites y muy poco dado a los corsés creativos. To Be Kind, su nuevo álbum de estudio, no llega para ser la excepción.

Gira sólo concibe una manera de hacer música, la suya propia. Nada es imposible en una canción o un disco de Swans, y cualquiera que escuchara The Seer el año pasado lo puede corroborar. Un desafío para nuestros oídos y nuestras mentes, luchando por resistir la tortura sonora de Gira que libera sin control ni mesura. No obstante, parece que para este disco ha decidido focalizar un poco mejor sus ideas en comparación a sus anteriores esfuerzos.

To Be Kind, manejando a los caballos desbocados

Evidentemente, esto que digo que concreta mejor sus ideas se contradice por completo al ver que estamos ante un disco con diez temas que en conjunto son casi dos horas de música experimental y libre. De hecho, uno de los cortes más brillantes es en los que más rienda suelta se da, y esos son los 34 minutos de ‘Bring the Sun / Toussaint L’Ouverture’, con su lento pero constante crescendo en intensidad durante su primera mitad para luego volver a hacer juegos con el ritmo mientras Gira grita ese “Sangre de Dios” para hacer de preludio a un final de auténtico infarto.

Cuando digo que este es un disco más focalizado que, por ejemplo, The Seer me refiero a que, si la música de Swans es como un carromato tirado por caballos furiosos y desbocados, aquí parece como si Gira moviera un poco las riendas para que los caballos no se desvíen en exceso y aceleren cuando él lo ve conveniente. ‘Just a Little Boy (for Chester Burnett)’ y ‘She Loves Us!’ son ejemplos de este juego que va haciendo Gira con el ritmo de las canciones.

To Be Kind es un disco repleto de locuras y de absolutas excentricidades por parte de Gira que no apreciarás a menos que seas tan snob o pirado como él. La esquizofrenia funky que saca en temas como ‘Screen Shot’ o ‘A Little God in My Hands’ no es de este mundo, sino de uno más allá de Plutón. Y ojo, que cuando hablo de Funky no me refiero a que Swans estén haciendo un tema de Funk, sino que es Funk dentro de la salvaje perspectiva del grupo, capaz de aglutinar de todo y mantenerse siempre dentro de un margen de actuación reconocible.

9.4/10

Todo el disco invita a una danza ritual demoníaca que sencillamente nos deja aturdidos, sin la absoluta certeza de si que lo que estamos escuchando es una maravilla o una pretenciosa basura. Pero de algún modo, nos encanta dejarnos hipnotizar por las palabras de Gira y Little Annie en ‘Some Things We Do’, impresionarnos con el conmovedor cierre de ‘To Be Kind’ o enloquecer con la gasolina incendiada de ‘Oxygen’, una orgía sonora sin parangón que lo debería coronar como una de las mejores canciones de 2014 (al menos para mí lo es). Estas son las cartas que presenta Gira en un disco que, sin duda alguna, merece estar alto en una hipotética lista de los mejores trabajos de Swans y también tiene papeletas para ser unos de los mejores discos del año.

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