Anathema – Distant Satellites

El cierre de una etapa

distant

Distant Satellites es la culminación de todo el trabajo realizado por Anathema en nuestra búsqueda sonora. Contiene casi todos los latidos musicales que un disco de Anathema puede contener. Hay belleza, intensidad, drama, tranquilidad y traspasa alguna dimensión musical que solamente habíamos insinuado. Todos los temas emanan de la química existente entre Daniel, John y Vincent, es un lanzamiento muy especial para la banda

Lo anunciaron hace casi tres meses y, la verdad, jamás se me ocurrió pensar que la afirmación, aparte de ser cierta, acabaría teniendo la entidad que en Distant Satellites muestra tener. No es un álbum sencillo ni es un álbum cómodo a pesar de responder a todo lo que uno puede esperar de un nuevo disco de los ingleses Anathema. Todo lo que son y han sido Anathema está en su último disco. Eso sí, también tiene cosas que muy pocos nos habríamos imaginado solo unos cinco años antes. Y, sinceramente, creo debemos alegrarnos por ello.

Digo que Distant Satellites no es un disco cómodo pues se estructura de una forma que el primer acercamiento hace pensar en un lanzamiento de entidad menor, de simple broche a una etapa de efervescencia creativa. Eso es lo que hace pensar esa estructura en la que el disco parece dividirse en una suite de cinco temas, un paréntesis y tres barrabasadas que al principio hacen pensar en caras B o simples remezclas de temas anteriores, en una especie de reverso electrónico de discos como Falling Deeper o Hingsight. Evidentemente esto último juega en contra de la primera impresión que el nuevo álbum de Anathema deja en nosotros, opacando a uno de los mejores temas de toda la carrera de la banda inglesa y adjudicando espíritu de anécdota a una de sus apuestas más arriesgadas, acabe convirtiéndose en norma de cara el futuro o no.

No tengo muy claro que esta estructuración tan evidente acabe haciendo bien a la segunda parte de un disco que es muchísimo más de lo que aparenta ser, un disco que con el tiempo acabará venciendo prejuicios y será reconocido por contener algunos de los momentos más brillantes de los 25 años de carrera de los de Liverpool. Lógicamente, que los aciertos se encuentren en la suite y un epílogo en forma de tema homónimo y no en la transposición del sentimiento de lejanía en forma de alegoría electrónica espacial, resta impacto al órdago que los últimos temas del disco significan y no dimensiona adecuadamente lo que las cinco partes (más allá de los nombres) de The Lost Song reflejan.

Ambas realidades, equidistantes, resumen el espíritu que emana de cinco lustros de carrera apoyándose la primera en los últimos tiempos y la segunda en un continuo renovar de las raíces, en una revisión permanente del legado como pretendido homenaje al pasado de uno mismo de cara a encontrar respuestas en él a las preguntas que plantea el futuro. Posiblemente yo mismo caiga en el error que enuncio al insistir tanto en el concepto resumen y no hacer hincapié en el de consolidación, pero todo se debe a los efectos de la arriesgada estructura del álbum, la cual lo empequeñece según he podido ver en la opinión de varios de mis compañeros.

Distant Satellites: aciertos en lo individual, algo errado en lo estructural

Ahora bien, ¿qué pueden esperar de Distant Satellites el fan y el no fanático de la banda inglesa? Probablemente cosas distintas pues ambos entenderán al disco de forma muy diferente. Superado el susto inicial (el cual no tengo claro cómo se tomará el no iniciado), Distant Satellites despliega sus virtudes y defectos de forma irrevocable y paulatina aunque el tiempo pueda acabar alterando la percepción de las mismas.

En lo técnico Distant Satellites se muestra como un álbum intachable, con una producción cristalina y eficaz que no enmascara la emotividad ni la brillante ejecución, y que convierte en arrolladores los increscendos ya típicos, que entroncan con la estructura que Anathema llevan repitiendo desde tiempos de ‘Balance‘ y ‘Closer‘ (aunque dulcificación, luminosidad u oscuridad cambien de un disco a otro), y en ensoñadores y catárticos los momentos introspectivos, aquellos que, en definitiva, son la esencia del sonido actual de la banda inglesa.

Interpretativamente es un disco sin puntos débiles, ya sea en el aspecto vocal o en el instrumental, desatacando la garganta de Vincent Cavanagh sobre el resto de elementos, eso sí. Probablemente sea ésta la mayor de las alegrías que Anathema nos ofrecieron tras su retorno, el crecimiento de Vincent al micrófono no parece tener límites y este Distant Satellites es una nueva realidad de esta afirmación, tanto en sentimiento como en potencia, opacando a Lee Douglas en los momentos que comparten parafraseos y brillando como nunca lo ha hecho cuando canta en solitario, sobre todo ante la patata caliente que es la parte electrónica del disco.

Probablemente todos entendamos al nivel compositivo como el factor más cuestionable del álbum por los problemas estructurales ya planteados, aunque en su individualidad todos los temas funcionan a la perfección dentro del papel que Daniel Cavanagh les da. ‘Dusk (Dark is Descending)‘ y ‘Ariel‘ entroncan perfectamente con la suite en la que se encierran a pesar de no compartir nombre, compartiendo eso sí espíritu y algún que otro leitmotif que les acaba adjudicando sentimiento de pertenencia y haciéndolas crecer dentro del conjunto, tal y como sucede con el adelanto ‘The Lost Song Part.3‘, el cual mejora en el seno del álbum a pesar de no terminar de cuajar como cierre a una suite que hasta su llegada era magnífica.

Parecido sucede con las dos epopeyas electroespaciales que dan cierre al álbum, en las que Anathema visten de Ambient o hasta Synth Pop el espíritu gótico romántico de su música, manteniendo el espíritu pero alterando el vehículo de transmisión elegido. El seguidor de toda la vida probablemente vuelva a sospechar que los ingleses han vuelto a acercarse a Radiohead en el final de este álbum, tal y como hicieron por momentos en A Fine Day to Exit, y lo hará con motivos para ello, pero pasado el berrinche toca reconocer que los Cavanagh han logrado superar la prueba del riesgo con buenísima nota, sonando coherentes y, sobre todo creíbles.

‘Anathema’ un tema imprescindible como colofón de un disco que es más de lo que aparenta

Mención especial merece el esperado tema homónimo, al que muchos miramos con cierto escepticismo nada más saber de su existencia y que finalmente no sólo ha logrado responder a las expectativas, sino que las ha superado con holgura. Recurriendo a una atmósfera que irremisiblemente nos traslada a The Silent Enigma o Eternity, ‘Anathema‘ es una canción de las que respiran catarsis y fatalidad pero que dejan espacio para la esperanza, que muestran la crudeza de la oscuridad pero sin ocultar que tras ella se esconde la vitalidad de la calma precedida por la tormenta. ‘Anathema‘ podría haber sido grabado en la etapa Doom de los ingleses pero aparece hoy como muestra de que el que tuvo retuvo, como constatación de que la evolución no tiene porqué significar dejar atrás la inspiración ni olvidarse de las raíces, cuestión que jamás han hecho los de Liverpool.

Una estructura simple encierra, probablemente, la mejor actuación en toda la carrera de Daniel y Vincent Cavanagh, uno al micro y otro a la guitarra. Desgarrador (esos ‘… but I love you‘ repetidos del ecuador del tema son un maldito orgasmo) Vincent e inspiradísimo Daniel, construyen un increscendo en el que las dos caras de lo que Anathema son y han sido en la actualidad se juntan, colapsando con una fuerza tal que nada más acabar el solo gilmouriano de Daniel uno no puede sino levantarse y aplaudir. A la altura de ‘Flying‘, ‘A Dying Wish‘ o ‘Forgotten Hopes‘, ‘Anathema‘ es el mayor de los aciertos que este álbum recoge, quizás empequeñecido por el pero citado por un servidor hasta la saciedad, pero con todas las cartas para convertirse en el momento cumbre en la próxima gira de la banda, la cual hará parada en España el próximo 12 de julio.

Sintetizando, Distant Satellites es un disco que encierra mucho más de lo que ofrece a simple vista. Engañoso por su estructura pero que, probablemente, no podría haber sido construido de otra manera, siendo su propia entidad su principal enemigo. En cualquier caso nos ofrece a unos Anathema que no se vienen abajo, que mantienen el excelente nivel desde su retorno y que han sabido rescatar algo de la oscuridad y melancolía de su etapa roja, a la cual aluden con esta nueva portada. No me cabe duda de que va a haber polémica en torno a este lanzamiento, pero también soy consciente de que el tiempo lo acabará poniendo en el lugar que merece, no solo como uno de los mejores lanzamientos de este 2014, sino como uno de los cinco mejores discos en la carrera de los ingleses, lo cual no es cualquier cosa.

8.4/10

Lo han vuelto a hacer. Así de claro y así de rotundo. Distant Satellites no es lo mismo que Judgement, no es lo mismo que A Natural Disaster y, por supuesto, no es lo mismo que The Silent Enigma. Para algunos será ruptura y para otros un paso más en una evolución totalmente lógica. Los habrá que se bajen del carro pues el riesgo corrido tarda en ser asimilado a pesar de ser insinuado en Weather System. Y puedo llegar a entenderles. Ahora bien, el duodécimo disco de Anathema tiene unos aciertos tan incontestables que convierte el rencor en anécdota, la ‘traición’ en un no que queda en el olvido tras una borrachera catártica.

Distant Satellites puede ser el disco más arriesgado en toda la carrera de Anathema desde que Vicent Cavanagh está acomodado al micrófono, y todo radica en sus cuatro temas finales, que al principio pueden parecer anécdota pero el tiempo los acaba acomodando como una posible nueva realidad. No es fácil entenderlo y no sé cómo me tomaré en el futuro que la hipótesis pueda acabar convirtiéndose en teoría. ‘The Storm Before The Calm‘ fue un pésimo precedente, ‘Distant Satellites‘ y ‘Take Shelter‘ una realidad que mejora al pasado más inmediato y que abona esta nueva senda de cara al futuro. Y eso precisamente es lo que todos debemos agradecer al duodécimo álbum de Anathema: el proyecto abre nuevas vías de cara al futuro, la fórmula está lejos de agotarse.

Discos de Anathema en Hipersónica

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.