Bob Mould – Beauty and Ruin

El fantasma del "digno regreso".

Bob Mould

Uno de los tópicos más sobados desde siempre en Hollywood es que allí vales lo mismo que tu última película. En esto la música no funciona exactamente como el cine, o al menos yo tengo la sensación de que en la música es más sencillo seguir sacando discos anodinos uno tras otro y mantener una legión casi intacta de fieles a costa de tus viejos tiempos (salvo que hablemos de Woody Allen y sus fans españoles), pero sí que es verdad que cuando un artista de larga trayectoria de repente vuelve a despuntar, el siguiente disco suele pasarlas un poco putas. Le pasó, por ejemplo, al Morrissey post-You Are the Quarry y le pasa un poco también al Bob Mould de este Beauty and Ruin.

Bob Mould contra el fantasma del “digno regreso”

Está claro que a estas alturas el exlíder de Hüsker Dü no tiene nada que demostrar, así que, saque lo que saque, cualquier lanzamiento suyo será recibido de manera casi automática con esas mierdas condescendientes del “digno regreso de un veterano” que con tanta frecuencia solemos escribir. Pero es que hace un par de años ocurrió Silver Age, que lejos de ser algo digno era algo sobresaliente, un disco feroz, urgente, agresivo, que te clavaba las garras y lo hacía además con un desparpajo casi insultante. Un disco que fue simplemente uno de los discos de rock de su año, sin relativizar ni añadir coartadas. Mantener ese listón se le iba a hacer cuesta arriba.

Y así ha sido porque, ay, Beauty and Ruin no es Silver Age, y eso nos queda claro desde un primer tema que arranca a medio gas para dar paso a un disco de altibajos al que su irregularidad le acaba pasando factura, en el que los temas flojos siguen pesando incluso cuando ya ha pasado a los buenos. Se escucha bien, incluso se consume del tirón si hace falta, pero el poso que deja es escaso y parece tener más de alto en el camino para coger fuerzas que otra cosa.

Las etapas del duelo

En un ejercicio de transparencia poco habitual en los músicos, Bob Mould ha diseccionado abiertamente el disco, lo ha explicado hasta el punto de dejar poco a la interpretación para críticas como ésta. Según sus propias palabras, estamos ante un resumen del último año de su vida, de cómo ha tenido que hacer frente a una pérdida dolorosa (la de su padre) y las distintas etapas vitales por las que ha pasado: así, los doce cortes se dividen estilística, lírica y temáticamente en cuatro pequeños grupos de tres canciones cada uno, que se corresponden con las inevitables fases de pérdida, reflexión, aceptación y mirada hacia el futuro.

Recibir una explicación tan concisa es un poco como si el mago nos explicase el truco, pero difícilmente se puede argumentar lo contrario o tratar de buscar pistas falsas: lo descrito anteriormente es exactamente el camino que va desde la inicial ‘Low Season‘ (I couldn’t tell what life was for / Getting high doesn’t do it anymore / Welcome to the end of the show that never ends) hasta esa ‘Tomorrow Morning‘ del último bloque (Tomorrow morning I’ll be rising / And I keep waiting for the sun to shine / Goodbye yesterday, I need to find a better way / Tomorrow morning should be fine / I’m not looking back, I’m so done with that). Nada que objetar en lo temático, pero en lo musical hay demasiados tiempos muertos del estilo ‘Nemeses Are Laughing‘: se intuye a un Mould algo paralizado, pensando en qué camino tomar, que todavía sabe tirar de oficio cuando quiere (‘Hey Mr. Grey‘ por el lado enérgico, ‘I Don’t Know You Anymore‘ por la vertiente más Sugar), pero que no ha llegado a rematar como sabemos que sabe.

6.4/10

Todo Beauty and Ruin parece recorrido por una cierta nostalgia, y no sólo cuando se acerca más al pop: también el elemento hardcore, aunque todavía está presente, parece más recordado que vivido. Parece haber una cierta distancia entre Mould y sus canciones, una barrera invisible quizá consecuencia de todo lo que acaba de vivir y aún tiene que asimilar. ¿El resultado es malo? Por supuesto que no. Pero me deja peligrosamente cerca de utilizar la mierda condescendiente del “digno regreso”. Y eso es cómodo, claro, pero deja un regusto amargo.

Bob Mould – Beauty and Ruin

El Bob Mould joven y el viejo cohabitan en la portada de su undécimo disco en solitario, lo que da una idea de su tono retrospectivo (aunque él, al menos en el plano más literal, reduzca esa retrospectiva a un año de su vida) y de su obsesión por el paso del tiempo. Beauty and Ruin es autocrítico y melancólico y tiene mucho del Mould que nos gusta, pero poco del que de verdad nos fascina y nos encanta. ¿Digno regreso? Que sí, que vale, pero queríamos más.

  • 01. Low Season
  • 02. Little Glass Pill
  • 03. I Don’t Know You Anymore
  • 04. Kid With Crooked Face
  • 05. Nemeses Are Laughing
  • 06. The War
  • 07. Forgiveness
  • 08. Hey Mr. Grey
  • 09. Fire in the City
  • 10. Tomorrow Morning
  • 11. Let the Beauty Be
  • 12. Fix It

Lo mejor

  • Hey Mr. Grey‘ y ‘I Don’t Know You Anymore
  • Es Bob Mould, no haría un mal disco ni bajo tortura.

Lo peor

  • Más de uno y más de dos temas sin pegada.
  • Parece que, mientras meditaba sobre esto y aquello, a Mould le ha llegado la hora de entregar el disco, sin llegar a rematarlo.



Bob Mould y Hüsker Dü en Hipersónica