Qué malos tiempos para ser seguidor de Tool

Los años pasan uno tras otro y nuestro gozo va cada vez más al fondo del pozo.

Tool

Desde que soy editor en Hipersónica, he aprovechado cualquier oportunidad que he tenido para vender la moto de Tool a todo el que no tuviera otra cosa mejor que hacer que leerme. Sí, soy un convencido seguidor de su causa y creo que cuantos más seamos, mejor para el mundo. Pero viendo el cariz que están tomando los acontecimientos ante un regreso que no termina de fructificar, estoy empezando a sentirme culpable por todos aquellos conversos a los que haya podido atraer para que ahora estén sufriendo la misma espera que yo.

Y es que, aunque sabemos de buena tinta que los miembros de la banda llevan tiempo trabajando en el que debería llegar a ser su quinto elepé, los años pasan uno tras otro y nuestro gozo va cada vez más al fondo del pozo. Por si fuera poco, todo apunta a que la cosa aún va para largo, pues lamentablemente la formación americana tiene una muy buena razón para que toda esta espera permanezca aún sin fecha de caducidad.

Amigo que sigues a Tool con ferviente pasión, que te sabes de memoria hasta la última de sus progresiones y que estás cansado ya de ver vídeos suyos en YouTube para aplacar el síndrome de abstinencia: está claro que no son los mejores tiempos para nosotros. Pero a pesar de todo, no debemos perder la esperanza.

Ocho años y sumando

Parece mentira, pero 10,000 Days salió a la venta en 2006. ¡Ocho años! Fijaos si ha llovido desde dicho lanzamiento que por aquel entonces Axl Rose seguía dándole vueltas a su Chinese Democracy, las Spice Girls todavía no habían amenazado con reunirse y la madre de Justin Bieber aún no sabía cómo colgar en YouTube las actuaciones de su hijo. Sin duda, el mundo era un lugar menos hostil.

Ya en 2007 el bajista Justin Chancellor aseguró que tenían escrito algo de material nuevo y que su próximo disco saldría a la luz tarde o temprano, aunque es evidente que las cosas no han ido tan bien. Por aquel entonces también se empezó a hablar de una hipotética película relacionada con Tool, quizás lo recordéis, pero todo aquello quedó en nada. Los rumores y las declaraciones poco concluyentes han sido un goteo constante durante estos años, pero nada que haya llegado a fructificar por el momento.

Por el camino, el vocalista Maynard James Keenan se ha dedicado a lanzar dos discos y un saco lleno de EPs con el acto paralelo Puscifer mientras ejercía de terrateniente en sus viñedos. El resto de miembros del cuarteto ha optado por conservar un perfil más bajo a los ojos del gran público, aunque se les ha podido ver colaborando de forma más o menos activa en diversos proyectos. Y el tiempo que no deja de pasar.

Está la cosa complicada para Tool

El porqué de toda esta espera ha salido a la luz en una reciente entrevista concedida a Rolling Stone, donde el guitarrista Adam Jones y el batería Danny Carey han desvelado que el grupo lleva tiempo inmerso en una serie de batallas legales que les están consumiento el tiempo, el dinero y las ganas de hacer música. Todo comenzó en 2007 cuando un amigo de Jones denunció a Tool exigiendo el crédito por su aportación en numerosos diseños conceptuales asociados al grupo.

Esto no fue más que el comienzo de la pesadilla para ellos, pues la compañía aseguradora que la banda había contratado para defenderse ante ataques de este tipo decidió demandar también a los miembros de Tool por una serie de tecnicismos relacionados con el caso. Como medida de defensa, ellos decidieron contraatacar lanzando una demanda contra la aseguradora, presentando así una batalla que aún hoy les tiene pendientes de los tribunales. Carey explica así la situación:

“Todo es realmente deprimente. El problema es que nos consume demasiado tiempo. Según nos hemos ido haciendo mayores, nuestras prioridades han cambiado y es difícil mantener la banda en buen estado así. Ahora tenemos niños y otras muchas cosas han ido surgiendo. Añadir todos estos problemas a la mezcla hace las cosas mucho más difíciles y provoca mucho estrés.”

Por su parte, Jones es aún más explícito sobre el estado actual del proyecto y las complicaciones que les surgen en el camino, siendo además consciente de las exigencias planteadas por sus seguidores:

“Nos está costando millones y millones de dólares defendernos. Mientras, los fans exigen un nuevo disco de Tool. Y no quieres meter a la gente en tus problemas, porque no los entienden. Pero estamos luchando por lo que es correcto y vamos a ir a juicio porque queremos destrozarlos. No obstante, cada vez que nos acercamos al juicio, se pospone y eso nos está costando dinero y está consumiendo nuestra energía creativa. Contratamos una póliza de seguro para estar tranquilos y en lugar de ello habríamos estado mejor si nunca la hubiéramos tenido.”

Aún hay razones para la esperanza

A pesar de estar tan inmersos en el insufrible laberinto legal, la banda aún no ha perdido la ilusión y el trabajo en la continuación de 10,000 Days sigue adelante como buenamente es posible. De hecho, Carey asegura que ya han pasado la parte más difícil en el proceso de escritura y que tienen los mimbres necesarios para empezar a construir las deseadas canciones; por el momento, tienen ya una de diez minutos casi terminada. Jones describe así sus aspiraciones de cara a este regreso:

“A veces siento que nos metimos demasiado en las progresiones y en la exploración pero sin llegar a ser tan heavys como me gustaría. Estamos preparando algunos riffs capaces de hacer que te salten las narices y estoy muy contento con ello. No es heavy fuera de control, pero sí unos cuantos trayectos con buenos caminos que terminan siendo muy heavy.”

A pesar de las declaradas ansias de dureza del guitarrista, Carey asegura que la experimentación no se detiene y que, en cualquier caso, a las canciones aún les queda un largo proceso hasta alcanzar su estado definitivo. Sin ser una promesa firme, el batería espera tener algo consistente grabado antes de terminar el año y cree que están trabajando con material muy interesante.

Si todo sigue su curso, el juicio que ahora mismo tienen pendiente comenzará en enero, así que está por ver cómo termina de incidir en este proceso creativo que parece ir tan lento como seguro. Al menos, las palabras de Jones sobre el alto nivel de exigencia que ellos mismos se han impuesto para su vuelta al estudio así lo dan a entender:

“No estará bien con terminarlo, estará terminado cuando esté bien. Hemos trabajado a nuestro propio ritmo, pero no queremos conformarnos con lo primero que tengamos y decir, ‘esta canción vale, vamos a sacarla’. No quiero publicar algo que más tarde me haga arrepentirme. No nos vamos a conformar con menos que nuestro mejor trabajo y eso es algo que los fans agradecen.”

Tool en Hipersónica

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  • Miguel Archer

    esto es malo.