Once jitazos para reivindicar a The Raveonettes

Dejad de mirarlos por encima del hombre, que tienen joyazas pop a montones.

The Raveonettes

“Aprovechando que lanzan nuevo disco, voy a sacar un post con las mejores canciones de The Raveonettes para reivindicarlos”, se me ocurrió comentar en ese pozo negro que es el grupo interno de Hipersónica. “¡Oh!”, “¡Ah!”, “¡Estamos bajando el nivel!”, “Vamos a tope de drogas” y demás onomatopeyas de vestiduras rasgándose comenzaron a aparecer inmediatamente. La vida es dura y se ve que llevar trece años facturando canciones pop perfectas sólo merece una caidita de ojos y es una cosa así como de pobres. Bueno, pues al carajo: The Raveonettes es un grupo que, efectivamente, no ha sacado un disco realmente redondo en su vida pero que a base de pico y pala, ha ido dejando aquí y allá un buen puñado de joyas que merecen ser reconocidas. Llamadlo justicia poética o capricho personal, pero un día de verano como hoy puede ser el momento perfecto para recapitular y ver cuántos grandes temas suyos nos salen si empezamos a echar cuentas. Veamos:

‘Attack of the Ghost Riders’ (Whip It On, 2002)

El primer EP de los daneses, lanzado en 2002, era básicamente un ejercicio de garage rock con pretensiones más o menos cool y estética de serie b, como el estilo Ed Wood que acompañaba al vídeo del que sería su primer single. Ocho temas con The Cramps en el retrovisor, pero adelantando las melodías que explorarían en el futuro.

‘That Great Love Sound’ (Chain Gang of Love, 2003)

Sune Rose Wagner y Sharin Foo salen del garaje, dejan entrar algo de luz y giran hacia el pop (esos coros con el Makes Me Wanna Shake And Shout), aunque recargándolo todavía de coartada noise y capas y más capas de distorsión y recitando de memoria muchas lecciones aprendidas de The Jesus and Mary Chain. Una de las canciones de aquel año, y casi la única del disco que pasaba de los tres minutos.

‘The Christmas Song’ (Single, 2003)

Santa’s coming to town / With his suitcase in his hand, o cuando volver a casa por Navidad no te apetece lo más mínimo y en realidad preferirías quedarte donde estás. Una joyita dentro del abominable género de canciones navideñas que sólo apareció más tarde en un recopilatorio de rarezas pero que, cuentan, es su single más vendido y el que les ha dado más pasta en concepto de royalties. Inexplicablemente no está en su EP navideño de 2008.

‘Ode to L.A.’ (Pretty In Black, 2005)

Phil Spector siempre había pululado por ahí, y quizá ya era algo más que evidente desde aquella ‘Remember‘ que abría su disco anterior, pero Pretty In Black vino para despejar cualquier duda. Un par de años antes de que The Pipettes llevaran el revival a su punto álgido, los 60 cobraban fuerza de nuevo con pequeñas maravillas como ésta,

‘Red Tan’ (Pretty in Black, 2005)

And if you and me / Should ever go to hell / Come on, let’s go right now… Otro ejemplo de lo bien que les sentó limpiar su sonido y abrazar esas canciones lánguidas y melancólicas en un disco en el que colaboraron Maureen Tucker, Martin Rev e incluso la propia Ronnie Spector.

‘Twilight’ (Pretty in Black, 2005)

Entre tanto recuerdo de veranos pasados, amores que se fueron y melancolías varias, ‘Twilight‘, siguiendo los mandamientos retro con ese pseudosampler de The Twilight Zone, rompía en cierto modo la baraja de aquel tracklist con esa inesperada huida hacia la música disco pasados dos tercios de canción. Solía cerrar sus conciertos por esta época.

‘Dead Sound’ (Lust Lust Lust, 2007)

Vuelta atrás. Parecen aburridos del ejercicio de estilo de hace un par de años y deciden regresar a la distorsión, aunque sin imponerse restricciones como la de tocar todos los temas en si bemol mayor o menor, como ocurría en sus dos primeras referencias. Lust Lust Lust venía con unas gafas 3D para poder ver la portada adecuadamente y parece ser que eso les descalificó para entrar en listas británicas.

‘Bang!’ (In and Out of Control, 2009)

Kids wanna bop / Out in the street / Fu-fu-fun / All summer long: para qué romperse la cabeza. In and Out of Control, quizá lo más cerca que han estado de redondear un buen trabajo en conjunto, es también el más desacomplejadamente pop, el que sólo trata de buscar buenas canciones y se despreocupa de encajar en una determinada estética y seguir al pie de la letra sus reglas. Empezar así un disco es ir al grano.

‘Last Dance’ (In and Out of Control, 2011)

Otra constante en su trayectoria: el contraste entre el aire naíf de su música y la negrura de sus letras. Este irresistible corte (con uooohs incluidos), por ejemplo, le pide un último baile a su pareja antes de una sobredosis, mientras que el tema inmediatamente posterior canta con voz angelical que ‘Boys Who Rape (Should All Be Destroyed)‘.

‘Recharge and Revolt’ (Raven in the Grave, 2012)

No se puede decir que los dos últimos títulos de The Raveonettes antes de este 2014, Raven in the Grave y Observator hayan mantenido el nivel: de hecho ambos caen con frecuencia en la monotonía de una propuesta que siempre ha sido algo limitada y que quizá no dé para extenderse a lo largo de tantos discos. Y sin embargo, el primero de ellos incluía su mejor esfuerzo shoegaze hasta la fecha, una expansiva pieza que luego se utilizaría en numerosas promociones de Londres 2012.

A Hell Below (Pe’ahi, 2014)

¿Hay futuro para The Raveonettes? Aún tenemos pendiente la crítica de nuevo trabajo, pero ya os podemos adelantar que si su carrera terminase con este álbum lanzado por sorpresa y sin promoción previa tampoco pasaría nada. Pero como es habitual en ellos, siempre hay algo que rescatar como este agridulce corte que podría pertenecer perfectamente a cualquiera de sus referencias de la década pasada.

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