La oscuridad como guía, el cielo como límite a superar: las once mejores canciones de Opeth

Un repaso a las mejores piezas de la banda más esencial del metal progresivo extremo.

Opeth

En el repaso discográfico que hemos realizado sobre Opeth recientemente como antesala a su fabuloso Pale Communion (2014, Roadrunner Records) hemos podido comprobar con perspectiva y progresivamente como, a partir de unos sólidos cimientos y un constante refinamiento del sonido, se han convertido en una de las bandas esenciales no solo del Metal Progresivo, sino del Metal en general. Nunca les ha temblado el pulso a Mikael Åkerfeldt y a los suyos para hacer todo cuanto han creído conveniente sin preocuparse de las posible reacciones, sólo con el propósito de seguir creciendo como músicos. Que el resultado sea mejor o peor depende de la valoración de cada uno.

Cabe decir que siempre he considerado a Opeth como una banda de discos más que de canciones, y que lo que hacía tan brillantes sus trabajos era el todo, no solo sus piezas por separado. No obstante, siguen teniendo canciones, y muy buenas. Al igual que cada uno tendrá su particular clasificación de la discografía de los suecos en orden de preferencia, en un top de canciones será difícil encontrar uno que satisfaga a todos los aficionados de la banda sin discusión. Yo me animo a compartir mis once canciones favoritas, pero si no os gustan aquí tengo otras os recomiendo compartirlas en comentarios.

Demon of the Fall (1998, My Arms Your Hearse)

Mentalmente uno podría dividir la discografía de Opeth por varias etapas. My Arms Your Hearse (1998, Candlelight Records) significaría el final de la primera fase, la de formación de la identidad y sonido de la banda. Debo remarcar que este disco es mi favorito de dicha etapa, sobre todo gracias a la exquisita ‘Demon of the Fall’, con unas guitarras que rugen pero también te van envolviendo lentamente mientras Åkerfeldt se luce en uno de sus mejores esfuerzos a la voz gutural.

The Baying of the Hounds (2005, Ghost Reveries)

Ya hablé en su momento de Ghost Reveries (2005, Ghost Reveries) como un esfuerzo de amplia madurez compositiva y uno de los mayores exponentes de la fórmula que han empleado Opeth en la mayor parte de su carrera. Por elegir una de mis predilectas aquí está ‘The Baying of the Hounds’, con su colección de riffs de varios quilates y con el fabuloso sonido del teclado de Per Wiberg, que se estrenaba en la agrupación con este disco.

Black Rose Inmortal (1996, Morningrise)

Volviendo a los orígenes de la banda, Morningrise (1996, Candlelight Records) se erige como un capítulo imprescindible en el desarrollo de la historia del grupo. Un disco que pulía varias de las asperezas de su debut y que deja fluir mejor esa combinación entre Death Metal, Rock Progresivo y Doom Metal. La mejor muestra de ello está en la pieza más larga del conjunto, ‘Black Rose Inmortal’, en la que en sus más de veinte minutos van oscilando entre su parte más extrema hasta la más calmada, coqueteando también con algo de Folklore y pasando por algunos pasajes instrumentales de fuerte carácter progresivo que son de auténtica fábula. Por no hablar de cómo luce aquí el sonido del bajo. Ciertamente no parece que dure lo que dura, porque se me hace corto.

Godhead’s Lament (1999, Still Life)

Una de las cimas de la discografía de Opeth es, sin duda, Still Life (1999, Peaceville Records), donde los suecos seguirían mostrando que los límites en el Metal están para derribarlos. Y una de las mejores muestras de eso está en ‘Godhead’s Lament’, donde los suecos realizan un esfuerzo sencillamente espectacular y embriagador. Impactando desde el primer segundo y manteniendo el hechizo durante casi diez minutos de gran calidad.

The Funeral Portrait (2001, Blackwater Park)

Sin embargo, el verdadero pináculo del grupo, al menos a gusto de un servidor, está en Blackwater Park (2001, Music for Nations), donde la suma de los diferentes elementos que componen la música de Opeth aparecen en su mayor expresión y creatividad. Me ha sido duro tener que dejar algunas fuera de esta lista, pero creo que ‘The Funeral Protrait’ tenía que caer sí o sí. Un tema que fluye como el agua y va dejando diversas maravillas durante su transcurso, riffs que son auténticas joyas y una exhibición más de Åkerfeldt al micrófono.

Deliverance (2002, Deliverance)

Cierto es que, globalmente, Deliverance (2002, Music for Nations) no es uno de los puntos más altos de la discografía del grupo para la mayoría de sus aficionados, pero el tema homónimo sí que tiene entidad para colarse en los tops de canciones de muchos. Aunque teóricamente estamos hablando de la parte más extrema de un álbum doble, aquí Opeth no se cortan en meter de todo lo que hacen de esta una banda especial, con segmentos acústicos que dejan sin habla y momentos afilados e intensos.

The Devil’s Orchard (2011, Heritage)

Mucho se ha hablado de Heritage (2011, Roadrunner Records), para lo bueno y para lo malo. Desde la gente que recibió bien este cambio drástico en el sonido del grupo, aunque en realidad mantenía muchas de las constantes que han caracterizado a Opeth, hasta los que criticaban la falta de cohesión, coherencia y consistencia en sus piezas (también están los que se quejan de que no haya growl y Death Metal, pero a esos los dejamos comiendo aparte). Pero antes de poder oírlo bien que estuvimos todos emocionados cuando pudimos escuchar ‘The Devil’s Orchard’, una de las mejores perlas que nos han brindado estos nuevos-viejos Opeth en estos últimos años. Porque aunque hicieron aún más evidentes sus raíces progresivas y dejaron de lado el Metal, no se dejaron atrás del todo la calidad.

The Lotus Eater (2008, Watershed)

La calma precediendo la tempestad, un momento de misticismo tenso en el que Åkerfeldt nos intenta engatusar con sus murmullos durante unos pocos segundos en los que se va desvaneciendo todo. Y luego arranca ese infernal blastbeat, los instrumentos rugen como nunca pero Åkerfeldt opta por la melodía con la voz, hasta que ordena a sus compañeros ralentizar mientras él pasa al modo extremo con la voz para darle a ese Prog Metal una fuerza como pocas veces se ha visto en el género. Y luego acelerar, y otra vez frenar y así sucesivamente hasta llevarnos a un estribillo épico y lleno de intensidad. El juego se repite nuevamente hasta que ese mar de instrumentos da el que parece un último golpe para difuminarse y dar paso a un momento altamente jazzístico y progresivo. Y luego regresa toda la furia para terminar de rematarnos. Si ‘The Lotus Eater’ no es uno de los mejores momentos de Watershed (2008, Roadrunner Records), de Opeth y del Metal Progresivo de este siglo, que baje Odín y lo vea.

Bleak (2001, Blackwater Park)

Supongo que teníais claro que no iba a dejar que sólo apareciera un tema de mi disco preferido. Y es que Blackwater Park da para mucho, pero lo de ‘Bleak’ ya supera los niveles estratosféricos en los que se suele mover la banda. El mejor sonido, la mejor unión de todos los sonidos de la banda, un trabajo instrumental prácticamente de matrícula y hasta Steven Wilson se cuela por ahí.

Hope Leaves (2003, Damnation)

Me ha costado mucho dejar fuera varias de las canciones del maravilloso Damnation (2003, Music for Nations), donde Opeth muestran su primer alejamiento del Metal, aunque entonces quedará casi como curiosidad al ser considerado como el gemelo opuesto de Deliverance. Varias han podido entrar, pero no dudé ni por un momento que ‘Hope Leaves’ tenía que entrar. Mikael desnudando el sonido de su banda y también el de su alma, ofreciendo una letra desgarradora y emotiva que refuerza una línea instrumental sublime y deliciosa al mismo tiempo que melancólica.

The Moor (1999, Still Life)

Una tensa introducción casi acústica que se prolonga más allá de lo que duran muchas canciones convencionales nos da la bienvenida a una de las piezas más excelsas y completas de la discografía de Opeth. ‘The Moor’ junta en poco más de once minutos casi todas las brillantes virtudes que una banda como esta es capaz de atesorar. Metal extremo cuidado hasta el último detalle y un Progresivo mordiente y con garra, unido al fabuloso uso del Folk hacen de esta una canción redonda de principio a fin.

La lista en Spotify

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  • Alswearengen

    Es increíble que en una banda donde casi cada disco es una maravilla, y todos están plagados de magníficas canciones coincidamos en casi todas! Mis únicas discrepancias son la no inclusión de Advent, y quizás, Windowpane. Pero a todo no se puede estar! Y a mi con la inclusión de Bleak, Lotus Eater, Baying of the Hounds, the Moor y Deliverance, me doy por enteramente satisfecho.

    Además, aunque el Heritage no sea santo de mi devoción, Devil’s Orchard me parece un tema grandioso con esa introducción a lo Yes en Heart of the Sunrise.

  • Alarch

    De esta banda se pueden hacer unos cuantos “tops 11”, todos diferentes, y todos igualmente sólidos. Sin darle muchas vueltas… aquí propongo el mío, sin repetir ninguna:

    -The Night and the Silent Water
    -When
    -Face of Melinda
    -The Leper Affinity
    -A Fair Judgement
    -Closure
    -Ghost of Perdition
    -Beneath the Mire
    -Heir Apparent
    -Haxprocess
    -Faith in Others