Opeth – Pale Communion

Adiós Death Metal, hola años 70

opeth-pale-communion

Aunque hagamos algo que consideremos fantástico, no podemos esperar que todo el mundo comparta nuestra opinión. Algunas personas se cabrean realmente porque es como si hubieras sacudido los cimientos de su mundo. Intento que no nos afecte mucho. No me alegra que la gente nos odie, pero no soporto que haya quien piense que somos una especie de producto destinado a ofrecer un resultado y que se molesten porque no hagamos lo que ellos quieran.

Es difícil que alguien pueda ser llevado a engaño o sentirse decepcionado con Pale Communion (2014, Roadrunner), pues todas las señales emitidas por Mikael Åkerfeldt apuntaban a lo que efectivamente ha resultado ser el decimoprimer disco de estudio de Opeth: un trabajo decididamente orientado al rock progresivo y voluntariamente distanciado del metal extremo que practicaron en otros tiempos.

Así pues, es hasta relativamente sencillo posicionarse sobre él incluso antes de haberle dedicado una escucha en profundidad. Si renegaste ya de lo que propusieron los suecos en Heritage (2011, Roadrunner), su inmediato predecesor, y en Damnation (2003, Koch), su eslabón artístico más cercano, difícilmente querrás acercarte a lo que Pale Communion esconde tras su excesiva portada. En cambio, si has visto con buenos ojos los devaneos cada vez más evidentes de Åkerfeldt hacia el prog clásico, hay una alta probabilidad de que disfrutes de este nuevo esfuerzo.

Todos deberíamos tenerlo ya claro a estas alturas de la película, pero por si acaso lo repetiremos una vez más: aquí no hay voces guturales, ni densos riffs cargados de saturación, ni por supuesto ninguno de los recursos habituales del sonido death. En su lugar, el grupo centra su mirada cada vez más en los grandes referentes del rock progresivo de los años setenta (quienes, en cualquier caso, siempre han estado ahí, solo que no de forma tan descarada) y siguen revistiendo todo de los tics más habituales de su carrera, haciendo que en realidad no encontremos aquí nada que no formara parte ya del núcleo argumental del grupo desde sus comienzos.

Como ya he comentado antes, las líneas maestras de este trabajo se acercan mucho más a las hechuras clásicas de Damnation que a los atrevidos gestos de Heritage, aunque sería imposible negar el peso de éste último en el disco que ahora nos llega. Eso sí, apostando por una construcción más sólida del álbum en términos globales, logrando que las distintas partes encajen mejor entre sí, fluyan de forma más armónica y no choquen con tanta fuerza como en su inmediato predecesor.

Heritage era deliberadamente más jodido por todas partes porque me gusta ese tipo de música, pero quería hacer música más melódica con este álbum, así que hay melodías vocales más fuertes y más melodías en general por todo el disco.

La banda italiana Goblin ha sido una influencia reconocida por Åkerfeldt en este trabajo, llevando el homenaje al punto de dedicarles una espectacular canción instrumental, pero no todo es simplemente mirar al pasado y repetir lo que otros antes ya intentaron; también hay aquí ganas de mirar al futuro, de buscar caminos que lleven a la revitalización del género, de alcanzar la cuadratura del círculo utilizando otros cálculos. Y los resultados brillan.

Se supone que el metal es música rebelde, pero veo poca rebeldía, solo gente recogiendo dinero a base de sacar la misma mierda una y otra vez. A muchas bandas ni les gusta lo que hacen y querrían otras influencias en su música, pero están demasiado preocupados por echar a perder su carrera. Entonces esto se convierte en un trabajo, y no dejaré que eso nos pase.

Todas estas ansias de liberación creativa y de ruptura de fronteras no sería nada sin el talento compositivo de Åkerfeldt, el cual no parece dispuesto a mostrar signos de extenuación. Contando una vez más con Steven Wilson como fiel escudero en las labores técnicas, el resultado nos lleva a un trabajo extraordinariamente sólido, con ocho canciones que funcionan tan bien en conjunto como analizadas de forma independiente, conformando un álbum llamado a estar entre los mejores considerados a final de año.

9/10

Casi dos décadas después de lanzar su primer disco, Opeth demuestran que quieren y pueden seguir siendo relevantes con un trabajo que, etiquetas a un lado, merece ser considerado como una excelente incorporación a un catálogo de lujo. Y si aún queda alguien dispuesto a mantener vivo el debate sobre el cambio de estilo del grupo, pronto se quedará hablando solo, porque a discos tan buenos pocas pegas se le pueden poner. Tened claro que este será el camino a seguir por los suecos en adelante, al menos mientras no se cansen de él, así que a quien no le guste ya se puede bajar e ir buscando otro tren al que subir.

POST TAGS:
  • Esteban Martínez

    Yo creo que ellos se bajan pronto de este barco. No los veo en dos discos más en esta del progresivo. Y con respecto al “Pale communion”, para mi, mejor que el “Heritage”, equilibra muy bien el progresivo clásico con temas más oscuros que dan continuidad a lo que venían haciendo. Me gustó mucho.

    Probando , probando…

    • No sé yo, los veo bastante convencidos, ¿eh? Pero bueno, el tiempo dirá. Lo que nos dejen por el camino, bien dejado está.

      • Esteban Martínez

        Yo también LO veo (que no es una banda eh? es un solo tipo) convencido y cómodo, pero creo que el estilo no da para demasiado, un disco más acá y ya estaría repitiendo mucho el plato.

  • Alswearengen

    Estoy completamente de acuerdo con Akerfeldt en que un grupo no tiene que ir en función de los fans, sino que los fans se consiguen a través de la personalidad del grupo. Pese a eso, lo que Mikael no consigue entender es que las críticas a sus últimos discos no son tanto por su cambio de estilo, sino por su bajón compositivo. Sí, las canciones son más técnicas y si fueran otro grupo sería una gran banda, pero son Opeth! y a mi sinceramente me parece que el bajón es notable.
    El disco tiene sus buenos momentos presentes en temas como Eternal Rains Will Come, Voice of Treason, the River o Cusp of Eternity, pero aun así no son temas tan redondos como antaño, donde todo fluía de una manera mucho más natural y, sobretodo, con más sentimiento, porque el principal problema que le veo a este disco es su frialdad. Excepto en contados momentos, no veo la genialidad de la que gozan los antiguos Opeth o los grupos de rock progresivo setentero a los que intenta reverenciar, y se de sobras que Arkerfeld la tiene, pero no la noto en este disco.
    En todo caso es un gran disco, pero para mi debajo de sus posibilidades.

    • black_gallego

      Yo puedo comprender a los que no les convencen los dos últimos discos porque les parecen flojos en lo compositivo. Pero por cada uno de esos hay como diez que se quejan porque ya no hacen growl, y esos son los que más le tocan las pelotas a Mikael. Aparte de que como argumento es bastante probre.

  • Hecsw

    Perfecto análisis, me encanto el disco, este grupo a cambiado el estilo pero no ha perdido su esencia progresiva que los identifica, puede que ya no haya grouls, puede que ya no haya riffs metaleros ¿y que? a la gente que realmente le gusta la música y no un estilo de música seguramente les encante este nuevo disco.
    Por otro lado es la contra parte de lo comercial, Akerfeldt hace lo que realmente le gusta hacer sin importar los demás y por eso le sale todo tan grande.
    En cuanto al futuro de la banda, el futuro lo dirá todo depende de Akerfeldt.

    P.D: La nuevo imagen de la pagina esta bien chula.

  • JFC

    Después de Heritage, durante un tiempo fuí uno de los que echaron de menos el death metal. A veces me cansaba de darle oportunidades y pasaba a algun disco anterior. Notaba que faltaba algo, pero era cuestión de inspiración, coherencia y fluidez, era eso lo que estaba echando en falta realmente. Ahora Pale Communion da todo lo que podía esperar de Opeth, con sencillez para enganchar desde las primeras escuchas y profundidad para seguir creciendo con el tiempo. No necesito ahora volver al pasado, estoy disfrutando el presente.

  • Alarch

    Después del shock inicial de todo este cambio hipersónico… por fin me atrevo a comentar.

    Estoy encantado con este disco. Me parece superior al Heritage (que me resultó bueno pero no me apasionó), porque sus composiciones están mejor desarrolladas y rematadas (ejemplo claro: se acabó el terminar casi todos los temas en en “fade out”). Creo que dan en el clavo al primar la coherencia de las canciones y al conjugar tan bien melodía con progresión, conformando momentos excelsos.

    Sin embargo, tengo un pero considerable que ponerle al disco: no me gusta que persigan tan claramente a sus referentes de prog setentero. En cuanto a sonido y en cuanto a composición. Cuando se les nota reproduciendo estos estándares pierden algo de gracia (ejemplo: Goblin), pero cuando los recrean amoldándolos a su estilo consiguen resultados fantásticos. Afortunadamente esto último es lo que impera, así que coincido con el 9 que le habéis cascado.

    Ah, y mención especial para el último tema, ese baladón oscuro y evocador que es Faith in Others, que me tiene completamente enamorado. Parece que MIkael está empeñado en demostrarnos que es uno de los mejores y más polivalentes compositores de nuestro tiempo. Le pese a quien le pese.

  • Ángel C.

    ¿Por qué no utilizaron esta portada?

  • Yadaír Domínguez

    A mí me encantó Heritage, Pale Comunion es muy bueno pero me parece algo aburrido y predecible en comparación con todos sus otros trabajos. La verdad Heritage me dejo muy emocionado respecto a lo que podía venir y Pale Comunion se quedó corto desde mi punto de vista. Aún así es muy bueno.