Warren Ellis, el astro a la sombra de Nick Cave

Este todoterreno australiano .

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Con Nick Cave & The Bad Seeds sucede lo mismo que con tantas otras formaciones donde el nombre del cantante se impone al del resto de sus integrantes: al final, el público tiende a volcar todo (o casi todo) el mérito artístico en la figura que enarbola el micrófono. Y hay casos en los que realmente es así, no lo vamos a negar, pero si uno se pone a analizar detenidamente a los músicos que se esconden detrás del apelativo de Las malas semillas, descubrirá que hay artistas dignos de ser ensalzados prácticamente al mismo nivel que la estentórea imagen de Nick Cave. Uno de ellos es precisamente quien con el paso de los años se ha convertido en su más frecuente compañero de fechorías, Warren Ellis.

Este todoterreno australiano fue invitado a participar por primera con Nick Cave & The Bad Seeds para las sesiones de grabación de Let Love In (1994, Mute Records), donde se encargó de tocar el violín en dos cortes: ‘Ain’t Gonna Rain Anymore’ y ‘Do You Love Me? (Part 2)’. Tras repetir como invitado en el tenebroso Murder Ballads (1996, Mute Records), el barbudo se ganó ya su puesto formal en el grupo con el inolvidable The Boatman’s Call (1997, Mute Records) y empezó a aumentar su aportación al sonido de la banda con nuevos instrumentos como el acordeón, el piano, la mandolina o la flauta, entre muchos otros.

La prueba inequívoca del creciente peso de Ellis dentro del grupo llegó con No More Shall We Part (2001, Mute Records), mi favorito personal de los australianos, pues ahí Cave consintió compartir con él las labores en la composición de hasta tres cortes. No es de extrañar que desde entonces el cantante haya procurado tenerlo siempre muy cerca en todos los proyectos que ha ido emprendiendo más allá de su banda de toda la vida, aunque incluso así Ellis siempre ha quedado eclipsado a ojos del gran público por todo lo que Cave representa.

No es de extrañar que Nick Cave haya procurado tener a Ellis siempre muy cerca en todos los proyectos que ha ido emprendiendo

Siempre que se ha hablado de Grinderman, por ejemplo, lo fácil ha sido referirse a ellos como “el otro grupo de Nick Cave”, simplificación a la que yo mismo he recurrido en más de una ocasión en esta casa. Pero aunque todas las letras de los dos discos publicados bajo esta etiqueta fueran suyas (hay cosas que no cambian), la carga compositiva de estos agresivos trabajos recaía en los hombros de hasta cuatro artistas, muy especialmente en los de un Ellis particularmente desatado y eléctrico aquí.

Por descontado, cuando el director John Hillcoat puso en manos de Cave la concepción de la banda sonora para La propuesta, cuyo guión también firma, fue Ellis quien se unió a él para dar sonido a las imágenes. Lo mismo sucedió poco después con otras cintas como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, la cual cuenta bajo mi punto de vista con una de las mejores bandas sonoras de los últimos años, La Carretera y Lawless.

En las bandas sonoras compuestas por la pareja la situación resulta especialmente sangrante porque aquí el aporte de Ellis resulta claramente más importante que nunca

Por fin, a nivel de etiquetado, Ellis compartía protagonismo con Cave en todas estas composiciones para el séptimo arte, pero de nuevo a ojos del gran público y de los medios era el vocalista quien se llevaba la mayor parte de la atención y el mérito, quedando el multiinstrumentista casi como un colaborador circunstancial a entender de muchos. Y en este caso la situación resulta especialmente sangrante porque aquí el aporte de Ellis resulta claramente más importante que nunca en la mezcla; no hay más que escuchar lo que ya venía haciendo a principios de los noventa en su primer proyecto, Dirty Three, para establecer claros paralelismos con las recientes bandas sonoras creadas por la pareja.

Y es a Dirty Three hasta donde se deben girar todas las miradas para terminar de rendirnos al grandísimo talento de este músico. Aunque él mismo siempre ha procurado dejar claro que la importancia de sus tres miembros es igual en esta banda de rock instrumental, es innegable el hecho de que gran parte de su fuerte personalidad recae en la labor de Ellis al violín. Todos y cada uno de sus ocho álbumes son altamente recomendables, pero si queréis tomar un punto de partida para entrar en ellos, Ocean Songs (1998, Touch and Go Records) me parece un excelente punto de amarre.

Es a Dirty Three hasta donde se deben girar todas las miradas para terminar de rendirnos al grandísimo talento de este músico

A pesar de ser su primera gran empresa, es lógico que con el paso de los años haya quedado en un plano secundario, al tiempo que su carrera iba orbitando cada vez más en torno a la de Cave. No obstante, de forma esporádica ha ido encontrando tiempo para unirse a sus dos viejos amigos y seguir publicando material nuevo, lo último hasta la fecha el muy acertado Toward the Low Sun (2012, Bella Union), así como para mantener vivo al trío en directo.

Muy posiblemente pasarán los años y el bueno de Warren seguirá quedando oculto tras el fulgor de Nick, pero es también justo reconocer que quizás muchos nunca lo hubiéramos conocido de no ser porque un día recibió la llamada del famoso cantante para que se uniera a él a mediados de los noventa. De manera más o menos visible, acompañando a otros o por cuenta propia, lo importante es que podamos seguir disfrutando de su buen hacer durante mucho tiempo.

  • Tuve la suerte de ver a Dirty three hace muchos años en directo y la verdad es que Warren era todo un personaje. Da la casualidad que hoy he repasado un disco de este grupo.

  • Pablo Heyssel Smith

    Warren Ellis es fantástico. Aunque me da la impresión de que desde que entró en los Bad Seeds fue desplazando poco a poco a Mick Harvey y Blixa Bargeld en cuanto a estilo y a coleguismo con Nick. Pero hizo Ocean Songs, ante eso, respetísimo.

  • Alarch

    No sabía que Dirty Three habían sacado disco en los últimos años… tanto el grupo como la figura del barbudo multiinstrumentalista merecen ser reivindicados.