Function & Vatican Shadow – Games Have Rules

Dominick Fernow, nuestro querido Vatican Shadow, sigue inexorablemente adelante con sus producciones, componiendo y lanzando referencias cada dos por tres, y 2014 no ha sido menos. Aparte de la cantidad de epés que ha publicado

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Dominick Fernow, nuestro querido Vatican Shadow, sigue inexorablemente adelante con sus producciones, componiendo y lanzando referencias cada dos por tres, y 2014 no ha sido menos. Aparte de la cantidad de epés que ha publicado y los álbumes, todo este mismo año, ha participado en un disco colaborativo con FunctionGames Have Rules (2014, Hospital Records), sin duda uno de los materiales más interesante que le oiremos este año. Siete canciones en las que encerrarse en una habitación, sentir cómo se te colapsa la cabeza o simplemente petarlo en el santuario, aka, la pista de baile.

Si bien es cierto que Vatican Shadow ha venido domesticando su sonido en los últimos años, que deje esos beats martilleantes tampoco representa un drama, eso sí, siempre que venga con referencias como la recientemente estrenada con Function, Games Have Rules. El berlinés está acostumbrado a colaborar con otros artistas en lanzamientos como el que nos trae hoy aquí, así que el acompañante no podría ser mejor, ya que es otro de esos miembros del club del sintetizador. Con una amplia trayectoria, además. Así pues, en esta reciente publicación nos topamos con dos tipos que se complementan muy bien. Por una parte tenemos a Function, acostumbrado a estos duetos y al ambient techno y derivados, y por otro a Vatican Shadow, a quien no le viene mal una colaboración de este tipo para seguir componiendo lejos de su faceta más industrial.

Una colaboración interesante que podría haber dado más de sí

Un álbum inmersivo configurado por cortes que bien podrían haber sido producidos por cualquiera de los dos artistas, aunque se asemejan más a las capas neblinosas que hemos podido escuchar en los últimos largos de Vatican Shadow. Ambientes comatosos como el de ‘Things Known‘ que muestran la belleza que el disco rezuma en algunos de sus pasajes y que son la parte que hegemoniza el álbum. Es por esto que parece más un disco propio del estadounidense, al que Function simplemente ha aportado el nombre. Aunque se ve su mano en cortes como ‘Red Opium‘, pues aparte de generar atmósferas oscuras, es más de meter algo más de percusiones y bombos que marcan el ritmo.

Se trata de un disco corto que te puede aburrir si las capas ambientales te afligen (de ser así, huye), y si te gustan estas composiciones, desde luego es un LP bastante disfrutable. Un recorrido por pistas hipnóticas y encefalogramas planos que de repente desaparecen para venirse arriba en el último -y buenísimo- tema del disco, ‘Bejeweled Boy‘. Se dejan el ambient techno suave para acercarse a una melodía más grandilocuente, típica de bastantes temas que han editado cada uno por su cuenta.

7.4/10

Un buen broche para cerrar una colaboración que sin aportar nada innovador, pues visitan lugares comunes de ambos, es bastante efectiva a la hora de transmitir esas sensaciones que buscas en este tipo de discos. Quizá podría haber sido más interesante parir piezas de la estructura de Bejeweled Boy para ver cómo se compenetran con estructuras de este estilo. Pero igualmente, la parte más volátil se sigue disfrutando; se nota que tienen el culo pelado y en el desarrollo de menos a más de la colaboración se comprueba.

Me gusta el chunda-chunda.