Inter Arma – The Cavern

Inter Arma insisten en esto de fusionar géneros para transformar al Metal Extremo

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Ya tenía compuestos la mayoría de los riffs antes de ponerlo todo en común. Tocamos casi la mitad del tema en el primer concierto de la gira junto a Windhand. Acabado el tour volvimos a centrarnos en él intentando mejorarlo. En cualquier caso no buscamos inspiración en otros one-track-album, simplemente nos ha acabado saliendo así. Entendemos las comparaciones con Dopesmoker, pero The Cavern responde a otras sensaciones.

A pesar de ser un álbum rescatado tras ser compuesto en el año 2009, The Cavern (Relapse, 2014) es un lanzamiento fundamental de cara al futuro de una banda como Inter Arma, una banda que nos dejó a muchos con la boca abierta el año pasado y cuya confirmación en la primera línea del Metal a nivel mundial depende y mucho del recibimiento de este one-track-album que hoy nos ocupa y de la senda que el mismo abre.

Quizás pueda parecer demasiado arriesgada la anterior afirmación pero la aparición de un proyecto como Bastard Sapling este mismo año deja poco lugar a la especulación. Orientado al Black Metal el debut de la otra banda queda toda la senda del Sludge y el Doom para Inter Arma, lo cual quizás pueda colisionar con ese carácter aglutinador que tenía Sky Burial (Relapse, 2013) o simplemente matizarlo, llevándonos a pensar que probablemente ellos mismos consideren que su apetito voraz por ocupar todo el espectro del Metal Extremo pueda acabar siendo contraproducente para el futuro de su banda principal. Siendo de esta manera The Cavern llega en el momento preciso, y demuestra que T.J. Childers y Mike Paparo no dan puntada sin hilo.

The Cavern huye de las referencias aunque se pierde algo de regreso

Evidentemente las referencias a otras obras de similares características no se hicieron esperar pero el propio quinteto se ha encargado desde el principio de dejar claro que la presente es una obra compuesta en el pasado antes de su debut en el estudio y que su intención nunca ha sido emular a este u otro astro, sino recoger todo lo que Inter Arma eran poco después de germinar y demostrar que ya desde entonces eran una de las bandas más ambiciosas de la escena.

En cualquier caso el enfrentamiento con Crimson (1996, Black Mark Production) y Dopesmoker (2003, Tee Pee Records) es ineludible y The Cavern sobrevive al mismo a pesar de rehuirlo desde el primer momento (no por cobardía, que conste). Lo de Inter Arma recurre a la tópica paleta de sensaciones, a esa escala cromática en el espectro del negro y el marrón en que suelen encerrarse producciones de estas características pero sin caer en la repetición o el homenaje, labrando un camino menos excéntrico que su anterior/posterior obra pero que resuelve la mayoría de las incógnitas con comodidad.

The Cavern asfixia y marea aunque no llega a rematarte, te deja escapar vivo en el último momento

Apoyado claramente en un riff que se transforma pero regresa continuamente a modo de leitmotif, The Cavern es una ascensión continua en la que la asfixia ataca tanto por la falta de oxígeno como por un ritmo tan machacón como mareante, una progresión en la que hay pocos cambios de ritmo pero que agota por su empinada pendiente y por el mazo que T.J Childres precipita sobre nuestros tímpanos una y otra vez. Ya arriba Dorthia Cottrell de sus amigos Windhand nos ofrece respiro de cara a una bajada que vuelve a suponer un aumento paulatino del ritmo y la cadencia pero sin lograr alcanzar la velocidad que durante la ascensión deseábamos, lo cual al final acaba agriando un poco el sabor a victoria que parecía iba a dejar el plato.

Esto junto a diversas conexiones entre secciones que parecen cortar el ritmo es el único problema que podemos encontrarle a The Cavern, una producción cuya ambición acaba no siendo correspondida a pesar de que el trayecto sí responde al talento de una banda como Inter Arma. Puede que sea el corsé de mantener la esencia de lo compuesto en 2009 o que la bomba haya estado a punto de estallar en las manos de los nortamericanos, pero en cualquier caso no podemos hablar de paso en falso sino de abono de cara al futuro.

7.8/10

The Cavern confirma que Sky Burial no fue una casualidad y que la eclecticidad mostrada en la anterior obra seguirá teniendo cabida en la carrera de los norteamericanos (echando una mano en esto Bastard Sapling). No suma demasiado pero tampoco resta, emplazándonos a esperar con ansia la próxima gran obra de Inter Arma, que parece no va a retrasarse demasiado en el tiempo. Yo confío.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • Frikotheque

    No me gusta mucho el metal, pero Inter Arma es una excepción; el año pasado con “The Long Road Home” ya me entusiasmaron, y este año con The Cavern me ha dejado boquiabierto. 45 minutos de canción que al igual que con “impossible Soul” de Sufjan Steven se te hace corto. Un “álbum” extraordinario, y ojalá que su próximo trabajo sea tan impecable como Sky Burial y The Cavern.