Ulcerate quemando la entropía

Un repaso a su obra con motivo de su llegada a nuestro país.

ulcerate

Basándonos en el enunciado de Lavoisier de que la energía no se crea o se destruye, sino que se transforma o se transfiere, la termodinámica explica a través de su segunda ley que el sentido de esta transferencia en el caso del calor es unidireccional en los sistemas que tiendan al equilibrio. Para ello, en la ley se emplea el concepto de entropía, una magnitud abstracta que crece a medida que se va alcanzando dicho equilibrio a consecuencia de la redistribución de dicha energía. Por ejemplo, al poner juntos dos materiales de diferentes temperaturas, uno caliente y otro frío, el sistema tenderá a transmitir el calor desde el primer material hasta el segundo.

No obstante, la entropía no está limitada al campo de la termodinámica y dicha magnitud física ha sido sujeta a numerosas interpretaciones en ocasiones contradictorias. Es el caso cuando se habla de la entropía como la tendencia al desorden de un sistema, como el caso de un vaso que choca contra el suelo, cuya tendencia será a romperse en pedazos mientras que la situación opuesta es irrealizable. Si no se tiene en cuenta la naturaleza de dicho sistema, caemos en un error asegurando que la entropía es el desorden.

No me preocupa que la música que escucho o que interpreto impulse a un género avanzado, me interesa mucho más el sentimiento que describe (Jamie Saint Merat).

Si aceptamos entonces la entropía como la tendencia al caos entonces, dada su expansiva naturaleza, los neozelandeses Ulcerate son una buena muestra de dicha entropía en el Metal extremo. Realizando un crudo, atmosférico y feroz Technical Death Metal, este trío da forma a composiciones que parecen tender al caos y a la locura en la instrumentación, pero en realidad estas sigue unas pautas, un orden dentro de ese caos que ellos mismos generan.

El trío produce composiciones que parecen tender al caos y a la locura en la instrumentación, pero en realidad estas sigue unas pautas, un orden dentro de ese caos que ellos mismos generan

Y aunque parezca que en realidad estamos ante una banda con numerosos guitarristas, aquí solo encontramos uno que parece valer por decenas, poniendo al límite de la tensión a su instrumento y hacerla sonar como un enjambre enfurecido o como una expansiva y opresiva atmósfera cuando la canción lo requiere. Y sus compañeros no se quedan cortos, sobre todo el batería que realiza un trabajo espectacular y frenético. Su primera referencia, Of Fracture and Failure (2007, Willowtip), mostró una banda ambiciosa, con muchas tablas y potencial para hacer grandes cosas en el Death Metal con una ligera tendencia hacia el Mathcore del palo de Today Is the Day que más tarde desaparecería de su sonido.

Creo que los oyentes de Metal extremo se están cansando de ese sonido sobreproducido al que muchas bandas se están empezando a vender, que genera música muy vacía con pocos secretos que extraer. No es que seamos una banda old-school, pero queremos probar y capturar algo de esa firmeza y atmósfera que se producía a principios de los 90, solo que hecho de una manera distinta. (Jamie Saint Merat).

Ese amago pronto quedó desterrado y la banda enderezó su trayectoria en base a lo aprendido (que no imitado) de influencias claves en su sonido Nile o Gorguts. Al mismo tiempo, consiguieron dar el primer golpe sobre la mesa que los mostraba como una de las mayores revelaciones del género en el último lustro. El formato trío actual se estrenó en Everything Is Fire (2009, Willowtip), una de los picos más altos de su corta trayectoria. El empaque y la endiablada técnica instrumental que desarrollan sólo es equiparable a un sonido cuidado y pulido que le da una atmósfera tremenda a temas como ‘Drown Within’ o ‘Caecus’.

Los músicos ponen sus instrumentos al límite de la tensión y los hacen sonar como un enjambre enfurecido o como una opresiva atmósfera cuando la canción lo requiere

Dos años más tarde, los neozelandeses confirmaron que su estatus de promesa no era casualidad y se establecieron como una realidad en The Destroyers of All (2011, Willowtip). El trío logra en este trabajo una progresión y mejora de su estilo, más atmosférico y profundo. Aunque por canciones pueda parecer un escalón por debajo de su predecesor, el nivel sigue altísimo y cuenta con una solidez más que abrumadora, por lo que estamos ante un disco igual de imprescindible.

No son pocas bandas que tras un par de buenos esfuerzos se terminan desinflando a causa del vértigo de volar a una altura tan alta. Pero Ulcerate no son de los que se amedrentan ante las alturas, y siguieron puliendo su estilo y mejorando el sonido desde la producción para firmar uno de sus trabajos más notables y consolidarse en su fórmula y en la cima del Metal extremo. Vermis (2013, Relapse), uno de los esfuerzos más monumentales del año pasado, muestra al grupo sacando más partido a su técnica visceral y disonante además de recrudecer la densidad de sus momentos más atmosféricos.

Ulcerate siguen puliendo su estilo y mejorándolo gracias a su visceral y disonante técnica, demostrando que estamos ante una banda sólida, ambiciosa y con un sonido atronador

Quizá algunos echen en falta una obra maestra definitiva que termine de convencer a los dubitativos y los convierta en una de las bandas de referencia para el Metal del futuro, pero ahora mismo cuesta no ver que estamos ante una banda sólida, ambiciosa y con un sonido atronador. Y pronto tendremos la ocasión de comprobar si son capaces de defenderse igual de bien sobre un escenario gracias a sus paradas en España pertenecientes a su gira europea. Acompañados por Wormed, Gigan y Solace Of Requiem, el grupo dará rienda suelta a sus retorcidos instrumentos en las siguientes fechas:

  • 29 de noviembre, Razzmatazz 3, Barcelona, 15 euros
  • 30 de noviembre, Caracol, Madrid, 15 euros
  • 1 de diciembre, Sonora, Erandio, 15 euros
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