Zola Jesus – Taiga

Nacer, ir creciendo sano y bien alimentado, empezar en el cole sin llorar más que los dos primeros días cuando tu madre te deja en la puerta, sacar buenas notas y avanzar por el instituto.

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Nacer, ir creciendo sano y bien alimentado, empezar en el cole sin llorar más que los dos primeros días cuando tu madre te deja en la puerta, sacar buenas notas y avanzar por el instituto. Ver si eres buen estudiante. Si sí, universidad, si no mucho, a currar cuanto antes. Compartir cama con todos lo que puedas por el camino, enamorarte, ser novios una temporada, casarte, hipoteca/hijos (vienen a ser lo mismo), saber envejecer con dignidad y morirte sin sufrir. Son pasos marcados, casi por inercia, como el que se adivinaba en Taiga (2014, Mute Records), el quinto disco de estudio de Zola Jesus.

Zola Jesus y las grandes aspiraciones

Estaba claro que Nika Roza Danilova estaba ampliando su espectro de público poco a poco. De forma natural, sin forzar, pero su nombre artístico era cada vez menos desconocido para el público. Una evolución continua, en la que uno no podría asegurar cuándo empezó a tener cierta repercusión, pero que hacía esperable un giro hacia sonidos algo más digeribles en Taiga, más acorde con optar a convencer a un público más masivo. Eso se daba a entender con ‘Dangerous Days’, el primer adelanto de su nuevo disco, y eso ha resultado ser finalmente.

Y es curioso decir eso en una propuesta tan extrema, barroca y dark wave como la de Zola Jesus, pero, teniendo en cuenta que una voz tan fuera de lo habitual como la de Nika define necesariamente tu camino a seguir, es cierto que no se imaginaría hace años que una canción de Zola Jesus pudiese tener como objetivo asequible asaltar las pistas de baile, cosa que podemos encontrar aquí en cortes como ‘Hunger’. Nada malo hay en ello, sobre todo si se hace bien, y de forma consistente, como es el caso, aunque a uno no deje de venírsele a la cabeza la idea de que la Zola Jesus más tenebrosa es la que más le fascina.

Los yonquis de la negrura tenemos nuestras dosis cumplida y concienzudamente dispuestas

En ese sentido, Taiga no defrauda. Es cierto que el término medio es más fácil de asimilar para los no iniciados, pero los yonquis de la negrura tenemos nuestras dosis cumplida y concienzudamente dispuestas, desde el corte que abre el disco y le da título hasta ‘Go (Black Sea)’, genial, seguramente el corte mejor empacado de Taiga, pasando por una algo más insulsa ‘Dust’. Y esa línea sigue el disco, con la en principio minúscula ‘Ego’ creciendo exponencialmente hasta morir antes de los tres minutos.

Como antes comentaba, buena parte de la fuerza de Zola Jesus reside en la poderosa voz de Nika, que en tiempos pretéritos se valía sola para trazar atmósferas lo suficientemente sugestivas, con el encanto adecuado, con la capacidad de seducción suficiente para atraparte sin artilugio sonoro a mayores. Ahora hemos encontrado un punto algo más grandilocuente, como en ‘Lawless’, pero por el momento muy bien gestionado. Zola Jesus llevándonos al centro de su universo sin esfuerzo aparente, por enésima vez.

7.1/10

Pero Taiga, que no había sido en todo momento sobresaliente hasta aquí, siembra varias dudas hacia el final. ‘Nail’ sería un corte de relleno en gente como Rihanna (a la que cada vez en más momentos empieza a recordar), y otros intentos de conseguir trascender acaban resultando muy vacíos, como la anterior o ‘Long Way Down’, que penaliza mucho el resultado final del álbum. Al rescate acuden las finales ‘Hollow’ y ‘It’s not over’, pero con todo, Taiga se quedará un par de escalones por debajo de sus predecesores.

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