Mono – The Last Dawn/Rays of Darkness

Cierto es que en estos tiempos convulsos de gran sobreoferta musical nos cuesta más detenernos en discos que nos pidan una actitud receptiva y calmada para que estos nos vayan atrapando poco a poco. Discos

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Cierto es que en estos tiempos convulsos de gran sobreoferta musical nos cuesta más detenernos en discos que nos pidan una actitud receptiva y calmada para que estos nos vayan atrapando poco a poco. Discos de bandas conocidas muchas veces mueren a la tercera escucha porque siempre hay algo nuevo que escuchar, y discos de gente nueva, en ocasiones, se quedan en la primera como no ofrezcan algo distinto u original.

No obstante, ese es un tema que da para un largo e intenso debate que deberíamos guardar para más adelante, pero es casi un hecho que esos discos que podríamos denominar “de género” poco tienen que hacer contra el oyente casual y rápidamente quedan relegados por ser “más de lo mismo”. Casos así en el post-rock hay a montones, porque es cierto que hay miles de grupos que no consiguen salir de ese sota-caballo-rey marcado por gente como Mogwai y sucedáneos. Las consecuencias de esta actitud de consumismo desmedido son bastante claras: perdernos grupos maravillosos como, por ejemplo, los japoneses Mono, que podríamos considerarlos como una de las bandas más grandes que existen actualmente en su género.

Dos discos, dos perspectivas y una buena excusa para recorrer las cuatro esquinas de su sonido con la brillantez que les caracteriza

Igual sueno desmesuradamente delirante, pero veo claramente que estos japoneses llevan varios años sacando los discos que los escoceses quieren, pero no pueden. No obstante, ahí están, desconocidos por unos cuantos por su procedencia y menospreciados por cierto sector por no aportar nada nuevo. Qué fácil resulta obviar las exquisitas estructuras que diseñan y la poderosa carga emocional que consiguen imprimir en ellas que les ha permitido generar más que satisfactorios resultados con discos como For My Parents (Temporary Residence Limited, 2012).

Pero ellos tampoco lo ponen demasiado fácil, y este año nos han llegado con dos discos que, teóricamente, son dos caras de la misma moneda que es su sonido, pero la realidad es que es una buena excusa para recorrer las cuatro esquinas de su zona de confort con la brillantez que les caracteriza. Dos discos, dos perspectivas, por lo que requieren dos análisis separados, pero teniendo en cuenta que ambos discos, aunque se muestren separados, se dan de la mano y necesitan de la existencia del otro para dar forma a su propia existencia.

The Last Dawn, la luz que más brilla

Puesto que fueron publicados en la misma fecha, me siento con la total libertad de elegir primero cual de los dos discos debo reseñar. Por lo tanto, opto por empezar The Last Dawn (Temporary Residence Limited, 2014), quizá por ser mi trabajo favorito de los dos pero, sobre todo, por representar la continuación más clara con respecto a For My Parents, no sólo en calidad, sino también en sonido. Es decir, en este disco nos topamos con los Mono más emotivos y más cuidadosos en lo instrumental.

La continuación más clara con respecto a For My Parents donde encontramos las canciones más amables, más bellas y optimistas

Aquí encontramos las canciones más amables, más bellas y más, por así decirlo, optimistas. Seis canciones en total donde el grupo clarifica un poco más estas composiciones con una producción cristalina y nítida, resaltando los momentos en el que el grupo toca con delicadeza y mimo, destacando temas como ‘Katana’, y dando fuerza a esos en los que pasan a velocidad turbina, como en la majestuosa ‘Cyclone’, la mejor del conjunto junto con ‘Where We Begin’.

8.2/10

Si solo hubieran sacado este disco, estaríamos ante un claro disco continuista, pero seguiría siendo digno de quitarse el sombrero ante el por diversos motivos, ya sea su ejecución, sus preciosos pasajes o por la emotividad que transmiten. Y aún estando acompañado, sigue siendo un señor discazo ante el que hay que levantarse y aplaudir enérgicamente. No estamos ante una banda preocupada por tendencias y copar listas de ventas, sino ante una que sabe mostrar sentimientos a través de sus instrumentos como muy pocos en la actualidad.

Rays of Darkness, la oscuridad matizada

La otra cara del espectro sonoro de este cuarteto de Tokyo la ocuparía este Rays of Darkness (Temporary Residence Limited, 2014), a pesar de que, siendo fríos y analíticos, se mueve en unas coordenadas similares a las de su disco acompañante, con la notoria excepción de esa perla de Drone llamada ‘The Last Rays’, las sensaciones que transmite son bien distintas. En varios aspectos, porque al igual que no presenta canciones tan felices y bellas tampoco estamos ante un conjunto tan monumental y brillante.

Cuatro canciones, todas con un espíritu de oscuridad, tristeza y pesimismo matizados, porque la exquisitez y delicadeza nunca se pierde del todo

Aquí sólo encontramos cuatro canciones, todas con un claro espíritu de oscuridad, tristeza y pesimismo, pero siempre matizados, porque la exquisitez y delicadeza instrumental nunca se pierde del todo. ‘Recoil, Ignite’ se erige como la pieza más sólida del conjunto con sobrada facilidad, tanto por sus propios méritos como por no encontrar un rival de entidad. El cierre de Drone resulta espectacular, pero funciona por su entidad de canción final, mientras que ‘Surrender’ es la que más palidece del conjunto y ‘The Hand That Holds the Truth’ cuenta con la interesante aportación de Tetsuya Fukagawa, de Envy, pero no resulta tan notable.

7.7/10

Puede sonar duro hablar de Rays of Darkness como el disco más flojo del grupo en mucho tiempo, pero siendo justos hay que decir que llevan muchos discos seguidos con un listón muy alto. Y, a pesar de las pegas que se le puedan poner, sigue siendo un muy buen disco, con momentos espectaculares y prodigiosos que bien merecen la pena la escucha de este disco. Individualmente no será tan magnífico, pero complemento de su otro disco funciona de fábula y la escucha de ambos discos seguidos es, sin duda, agradable y fluida, por no decir también satisfactoria. Vamos, que podemos decir que Mono han salido más que bien parados de su experimento, y los que disfrutamos con ellos no podemos sino estar de enhorabuena.

  • Stark de Invernalia

    Buen grupo, creo que lo único de post rock que escucho. La primera escucha me ha dejado con muy buenas sensaciones.