A Place to Bury Strangers – Transfixiation

Estancarse en un sonido no tiene que ser necesariamente malo, pero en ciertos momentos una evolución no sólo es agradecida sino necesaria. No sabría decir si ese es el caso de A Place to Bury

a-place-to-bury-strangers

Estancarse en un sonido no tiene que ser necesariamente malo, pero en ciertos momentos una evolución no sólo es agradecida sino necesaria. No sabría decir si ese es el caso de A Place to Bury Strangers, banda que ha conseguido edificar un sonido más o menos propio gracias a estruendosas guitarras y un aroma oscuro y asfixiante que rodeaba una música fuertemente influida por el noise, el post-punk y también de surf rock. Su debut homónimo (Killer Pimp, 2007) ya fue un pepinazo importante, pero lo logrado con Exploding Head (Mute, 2009) fue un paso adelante en todos los niveles.

Más tarde llegó Worship (Dead Oceans, 2012), disco menor según unos cuantos pero que no pocos consideramos con mucha calidad y energía, además de implementar ciertos toques diferentes y más clásicos (en algún tema llegaban a sonar New Order total) que daban una dimensión interesante a su ruidismo de manicomio. No obstante, parece que para Transfixiation (Dead Oceans, 2015) han querido tirarse verdaderamente a la piscina y dar un cambio importante en su sonido, pero sin perder del todo sus señas de identidad.

A Place to Bury Strangers, o saltar sin comprobar que hay red debajo

Ahora bien, ¿era tan necesario cambiar un registro, deudor de bandas que todos conocemos, pero bastante característico? Ellos parecen considerar que sí, pero no creo que el estilo que venían mostrando hasta ahora mostrara síntomas graves de agotamiento por el momento. Así, nos encontramos ahora con unos A Place to Bury Strangers donde sus referentes siguen claros pero deciden llegar a ellos por nuevas vías. Vías donde las guitarras, uno de sus elementos más notables, pierden bastante peso y casi se homogenizan con el resto de instrumentos.

Las guitarras, uno de sus elementos más notables, pierden bastante peso

Prescindir del que probablemente es su punto más fuerte resulta una acción bastante temeraria a priori, no algo negativo per se (ningún cambio lo es) pero sí que va a restar bastante como la alternativa ofrecida no sea acertada. Por mal que me pese, este movimiento me ha recordado a cuando vi a The Jesus and Mary Chain en el Primavera Sound de hace dos ediciones donde una de las grandes pifias (una de muchas) fue el pobre sonido de las guitarras que terminó evidenciando muchas carencias y fracturas, a veces destrozando canciones fantásticas. No digo que el sonido de Transfixiation empeore sus canciones, pero sí que destapa algunos defectos que anteriormente o no estaban o estaban bien camuflados.

Pero quizá el factor más importante para hablar de cierta decepción en Transfixiation, junto la ausencia de tortazos sonoros en las guitarras, está en unas canciones poco llamativas, en ocasiones pobres, y cuyas fisuras son apreciables. Faltan temas que verdaderamente te vuelen la cabeza, aunque los hay como por ejemplo ‘I’m So Clean’ y ‘Fill the Void’ con ese nervio y esa garra que les ha caracterizado. En líneas generales encontramos temas como el single ‘Straight’, ‘Deeper’ o ‘Lower Zone’ se quedan a medio gas y unos sí no rotundos como ‘We’ve Come So Far’, algo más propio de una banda random de las que pueblan el post-punk que de ellos que han conseguido demostrar tener algo más.

6/10

Y es que pasar de ser una banda que se inspiraba, entre otros, en Jesus and Mary Chain han pasado a directamente sonar a una banda homenaje suya en ‘What We Don’t See’, que suena calcada a la banda de los hermanos Reid (todavía no tengo claro si los clásicos o los actuales). Transfixiation, valorándolo más imparcialmente, es un disco que supera el suficiente, un disco aceptable en una banda cualquiera que pasaría sin pena ni gloria. Y ahí reside parte del problema, que la trayectoria de A Place to Bury Strangers hasta ahora no era la de una banda cualquiera, y es por eso que encontrarnos un álbum así no puede suponer otra cosa que una decepción al estar varios escalones de sus hermanos de discografía, a pesar de que, como digo, el disco en sí no es malo.

  • Francisco Valdivia

    Esperaba mucho de este disco pero tras darle unas cuantas escuchas. la primera palabra que no deja de repetirse en mi cerebro es: DECEPCIÓN. El disco comienza bien con Supermaster y sobre todo con la adictiva-rompecuellos-y-caderas Straight, sin duda alguna el mejor momento del disco, y claro que esto ocurra en la segunda canción pues mal vamos…del resto, un poco lo que comentais, he echado muy en falta el caos, la oscuridad o el efecto rompe-oídos que tanto caracterizan a APTBS, solo hay un leve intento…y eso ocurre con Fill the Void, como habeis comentado. Lo llamativo y a la vez lo que hace que el disco el disco no suene bien es la presencia de canciones-intro, no ayudan a que el disco sea dinámico, todo lo contrario, hacen que el disco pase volando sin pena ni gloria. En fin, una pena.

  • Las primeras cuatro canciones se las podían haber ahorrado y haber versionado canciones ajenas que se les da muy bien. Y me jode notar que hay canciones como we’ve come so far que serían muy mejorables. Yo creo que de instrumental sola hasta quedaría mejor que con la mierda de las voces. De verdad , de corazón. Me acaba de llegar el pack Deluxe (sí, soy de esos INGENUOS que hizo preorder) y viene además un 7″ con un par de canciones no editadas en el álbum pero con su estética, a lo descarte.
    Side A: Petty Empire
    Side B: Get Away from me.

    En unos minutos me dispongo a escucharlo; y a ver qué tal.