John Carpenter – Lost Themes

Prometía bastante el disco de John Carpenter. Además de haber fichado por Sacred Bones, los adelantos que vinieron de la mano auguraban un trabajo bastante decente, con su pasión por los sintetizadores y la ciencia

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Prometía bastante el disco de John Carpenter. Además de haber fichado por Sacred Bones, los adelantos que vinieron de la mano auguraban un trabajo bastante decente, con su pasión por los sintetizadores y la ciencia ficción por bandera. Pero ¡ay! las dichosas expectativas y esa vieja técnica de adelantar como singles los mejores temas. En Lost Themes (Sacred Bones, 2015) tenemos a uno de los maestros de la ciencia ficción subido en un teclado y en desarrollos progresivos que no acaban de culminar con un resultado tan positivo como el que aventuraban sus avances.

Ni es tan horrendo como La Cosa (me refiero a la criatura) ni su ambiente es tan inquietante como los personajes de Golpe en la pequeña China. Sin embargo, tiene un equilibrio entre cortes añejos y otros bastante adaptados a la actualidad synth que merecen una mención -otro asunto es el resultado de estos-. De hecho, sus temas de cabecera son esos que ya empezamos a escuchar el año pasado: ‘Vortex‘ u ‘Obsidian‘, los dos mejores cortes del disco. Desde estos en adelante, Lost Themes se convierte en una rampa en la que el nivel de cada una de las canciones va disminuyendo. De nuevo ante nosotros la losa de las expectativas, porque si bien los temas no están mal, sino que son un buen homenaje a los sintes ochenteros y a esas pelis de terror, la intensidad y el ritmo vertiginoso de los temas iniciales no llega a asomar en el resto del LP. Se torna bastante monótono.

Salvo en algún momento como ‘Waith‘, donde es secuestrado por Jarre y esos punteos de guitarra, también tan ochenteros, el disco transcurre sin demasiadas sorpresas, generalmente con los mismos recursos y las mismas progresiones, lo que rápidamente le quita el encanto que se había generado con los teasers. Una lástima que no todo el trabajo funcione tan bien como el tema que cierra: ‘Night‘, una canción claustrofóbica que queda más acorde a la filosofía de Carpenter, más oscuro y sin intentar sonar tan trepidante. Eso sí, para mayores resultados, tenemos las remezclas extras del disco, en las que han participado artistas como Cold Cave o Silent Servant.

5.9/10

Carpenter no consigue llegar al mismo efecto que logra en bandas sonoras como Asalto a la Comisaría del Distrito 13 o La Niebla. Quizá falta algo de equilibrio en el disco para que por una parte pueda ofrecer esos desarrollos de sintes más pesados, pero por otra rescate la tensión musical de algunas de sus películas. El haber pasado demasiado por alto este factor, sumado al filtro tan ochentero y manido que al final ha acabado siendo el disco, le pasan factura. Un disco interesante por ser de quien es, pero que si hubiera sido de cualquier otro no le hubiésemos prestado tanta atención. Eso sí, tiene sus partes disfrutables, no son muchas, pero las tiene.

Me gusta el chunda-chunda.