José González – Vestiges & Claws

A veces encuentras algo entre la muchedumbre que capta tu atención, y que te roba unos minutos de tu vida. Como si, buscando a Wally entre el caos, te cruzases con un hombre gordo, embutido

jose-gonzalez

A veces encuentras algo entre la muchedumbre que capta tu atención, y que te roba unos minutos de tu vida. Como si, buscando a Wally entre el caos, te cruzases con un hombre gordo, embutido en un bañador tipo años ’20 a rayas horizontales amarillas y negras, que le aportan más parecido con un zángano que con una persona real. Te quedas embelesado, quizás fijándote en los detalles o, más bien, absorto en cualquier otro pensamiento mientras clavas la vista en su calva y su bigote a lo Dalí. En todo caso, convendremos en que algo especial tendrá ese señor, al conseguir que tu vida se parase por unos instantes en su gesto, y no en el del millar de personas que lo rodean.

Vestiges & Claws, José González y el común de los mortales

José González es un hombre con guitarra. Más concretamente, un sueco con guitarra. Se contarán a millones los primeros, y a muchos miles los segundos. Pero, sin embargo, él consiguió captar nuestra atención entre toda esa vasta oferta por el no menor logro de destacar entre los demás. De conseguir un peso emocional que otros no pudieron. En tan solo dos discos. Porque al hombre este lo conocemos de toda la vida, pero solo había entregado dos discos, si no contamos la otra pareja entregada con Junip, su proyecto paralelo. De su última referencia, In Our Nature, hace ya ocho años. Un parón excesivamente largo para un artista que, al final, está empezando. Hasta que Vestiges & Claws (Mute, 2015).

El tercer disco de José González es un trabajo sobrio, elegante. Hasta ahí, como nos tenía agradablemente acostumbrados. Lo que quizás veamos menos aquí sea la continuidad de ese calado emocional. Los temas se van sucediendo, con gran sensación de cobijo, de confort y bienestar, pero faltando algo dentro de Vestiges & Claws que lo separe del mundanal ruido. Que consiga captar nuestra atención entre la sobreoferta. ¿Se trata, entonces, de un disco prescindible? ¿de un disco malo? En absoluto. No ha perdido, el sueco, la capacidad de trascender, de hacer cosas tan atractivas y seductoras como la ‘Lead Off/The Cave’ que sirvió de adelanto, o ‘With the Ink of a Ghost’, que inicia el disco de forma brillante.

El tercer disco de José González es un trabajo sobrio, elegante. Lo que quizás veamos menos sea la continuidad de ese calado emocional.

Y empezamos a dar palmas. Complemento este utilizado en numerosas ocasiones en Vestiges & Claws. Demasiadas, quizás. Ahí está ‘Let it Carry You’, que se deja querer, que consigue que vayas bailando en tu coche (conduce con precaución) o en el sofá. Pero es que ese tinte, sin coincidir exactamente en tempo y todo eso, lo escuchamos varias veces a lo largo del disco. No está mal lo de buscar una fórmula que dote de homogeneidad tu discurso, pero que en apenas medio álbum coincidan temas como el comentado, ‘Stories We Build, Stories We Tell’ o ‘Lead Off/The Cave’ deja un poso de rutina algo peligroso.

6.4/10

Existe cierta rebeldía contra lo establecido. ‘Every Age’ se convierte en una pieza de tres minutos escasos e imprescindibles. Delicada pero gigante, una auténtica preciosidad de esas que, pareciendo nada, solo habita entre las manos de gente con un brutal talento. Pero, como si surgiese cierto miedo a saltarse un plan milimétricamente establecido, vuelve una línea conductora común en el inicio de ‘What Will’, si bien al final consigue huir del encorsetamiento, y, gracias a una segunda mitad sobresaliente, construir un tema realmente recomendable. Lo último reseñable de Vestiges & Claws, que a partir de ahí cae en unos temas últimos más o menos prescindibles. Todo muy bonito, todo muy bien, pero poco realmente fascinante.