Nathan Fake – Glaive EP

Hay pocos axiomas en los que creer en esta vida. Pero en lo musical, podemos apoyarnos en que sólo se puede confiar en los primeros seis discos de Black Sabbath, que Omar Rodríguez es un

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Hay pocos axiomas en los que creer en esta vida. Pero en lo musical, podemos apoyarnos en que sólo se puede confiar en los primeros seis discos de Black Sabbath, que Omar Rodríguez es un chapas y que la gente de Border Community no suele fallar. Casi, porque el año pasado lo de Luke Abbott no estuvo muy allá, pero sí cumplió Wesley Matsell, por ejemplo. Y en el caso que nos trae hoy aquí, que es el del alumno más aventajado de Holden, Nathan Fake, no ha decepcionado en absoluto con su nuevo EP: Glaive (Cambria Instruments, 2015). Aunque haya decidido volar por libre con su propio sello, sus referencias están claras.

Que Nathan Fake es capaz de hacer magia lo sabe todo hijo de vecino que se ha escuchado sus dos primeros trabajos (el último, Steam Days, salió rana), su colaboración el año pasado con su compañero de sello Wesley Matsell o que simplemente le ha visto en directo. Esas texturas y recreaciones sobre sus propios loops y ritmos, permeables (generalmente) al manto de Border Community, son marca de la casa y se reconocen a la milla. Y por supuesto, están presentes en Glaive, que viene a ser uno de los epés electrónicos más tempraneros del año, y por ser de quien es, además esperado. Por otra parte, nos quita el agridulce sabor de boca que dejó con ese tercer LP, oxigenando nuestras necesidades con este lanzamiento de cinco temas en los que el nivel general es de notable.

En la misma liga pero con diferente alineación

Así que estupendo, había ganas de escuchar algo suyo de más calado más allá del single con Matsell (también con Cambria Instruments). Y aunque lo cierto es que en los últimos tiempos ha moldeado de forma diferente su narrativa, sin tantos matices ni con tanta percusión retumbando y explotando al mismo tiempo que esos parajes de IDM, las composiciones de Fake siguen teniendo su poderío. Sin ir más lejos, ‘Fortune Bru‘, lo primero que uno se encuentra cuando abre esto, es como estar en el centro de una descarga de energía. Secuenciadores marcando el ritmo de forma mecánica, disparos de acid por encima y demás patrones melódicos que orbitan en la misma sintonía. Un lujazo. No es tan elocuente como en antaño, pero sigue con esa atracción magnética que te deja pegado a los auriculares.

Acto seguido tenemos melodías más vívidas como ‘Glaive‘, más marca de la casa por esa ambientación tan colorida, sobre todo al final, cuando ese tipo de texturas eran las que regían sus composiciones generalmente. Y no significa que ya no lo haga, pero ahora el inglés ha aprendido a sacar partido a esos matices sonoros que juegan su liga más bien en la raíz de las canciones que en las capas superiores. Y de ahí nacen pequeñas joyas como ‘Audio Gold‘, con un sonido orgánico que avanza en bucle hasta el final mientras que una línea distorsionada marca la melodía. Y esas leves modificaciones en el tempo. Pequeños detalles.

7.5/10

Un Nathan Fake que vuelve a demostrar las dotes que tiene para la composición, ensamblando un discurso muy cercano al que tenía en Border Community, pero ahora más incisivo en lo subterráneo. Un equilibrio muy digno, ya que para los que estaban más cómodos en sus paisajes idemeros: tranquilos. Cierra este gran EP ‘Nuuk‘ y esta atmósfera que es la que más recuerda al Nathan Fake de sus dos primeros LPs. Al fin y al cabo, magia pura. Ojalá se deje caer este año por nuestra jurisdicción. Disfrutaríamos con tanto buen truco.

Me gusta el chunda-chunda.