El tamaño sí importa (XXI): ‘Autobahn’, de Kraftwerk

Se suele decir que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Se suele. Nosotros no estamos aquí para intentar corroborar supuestas categorías, y menos de ese tipo. El tamaño puede importar mucho, puede ser lo

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Se suele decir que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Se suele. Nosotros no estamos aquí para intentar corroborar supuestas categorías, y menos de ese tipo. El tamaño puede importar mucho, puede ser lo más importante, como lo es en la epopeya sonora de ‘Autobahn‘ de Kraftwerk. ¿No queríais canciones largas? 22 minutos. 22 minutos de historia, de revolución y de viaje de ensueño.

Kraftwerk no fueron los primeros en esto de la electrónica, pero si hay algo que está fuera de toda duda es su decisiva aportación a la música popular. A nivel de sofisticación pop, motor kraut y de propuestas plenamente innovadoras, su condición de (uno de los) padres de la electrónica no es en absoluto gratuita. Desde prácticamente cualquier grupo synth posterior a ellos —incluyendo conjuntos que les siguieron inmediatamente después y que también viraron por desarrollos similares—, hasta la actualidad en grupos de electrónica progresiva como Emeralds o más experimentales como Ekoplekz, Kraftwerk plantaron una semilla que sigue germinando con total naturalidad en propuestas de hoy.

Wir fahr’n fahr’n fahr’n auf der Autobahn.

Antes de que en 1983 unos jovenzuelos que habían publicado Blue Monday decidieran otorgarles la jubilación anticipada —ya se sabe, los ciclos—, el proyecto fundado por Ralf Hütter y Florian Schneider ya se habían encargado de componer música adelantada a su época. Tanto que, quitando sus dos primeras publicaciones y sus devaneos kraut-experimentales, en su cuarto álbum, Autobahn (Phillips, 1974), ya habían incluido canciones —’Kometenmelodie 1′ o ‘Mitternacht’— que hoy podríamos escuchar sin ningún reparo entre artistas y productores de Ambient actuales de los que solemos hablar aquí. Tan sólo un año antes ya habían empezado a juguetear con el vocoder y los sintetizadores, protagonistas absolutos de Autobahn, el corte que da nombre a su revolucionario cuarto disco, magna obra que hoy nos reúne aquí.

Un viaje que arranca con ese filtro vocal y una secuencia de teclado que poco a poco va invitando a más recursos de sintetizador, para que todos juntos introduzcan esa majestuosa melodía que hoy es historia de la música. Es una introducción que en sus primeros minutos ya te va inmiscuyendo en su atmósfera, encantadora por lo apacible y genuina por lo innovador: una ventana hacia el futuro. Mientras que Ralf y Florian le cantan a la autopista, se van sucediendo algunos ritmos motorik por su entonces pasado más reciente, capas y capas de sintes analógicos, secciones de viento, efectos que simulan velocidad… Seguramente sin quererlo, y si hacemos una analogía con los paisajes que describen, estaban vaticinando con esa simple letra todo lo que estaba por venir. Se abría todo un camino que explotar para la música electrónica. El manual de cómo hacer pop a través de la electrónica.

En un mundo en el que a menudo utilizamos palabras grandilocuentes con sorprendente gratuidad, aquí el término pionero cobra todo su sentido. Ellos fueron pioneros

22 minutos de emoción, de recreación en los que la extensa duración no es un obstáculo, sino una pista en la que comprobar por qué con este trabajo empezaron su conquista internacional, cosechando un enorme éxito. Al mismo tiempo abrían una nueva etapa para ellos mismos, en la que llevarían —todavía— más allá su obsesión por la relación entre el hombre y la máquina y la fascinación que generan sus creaciones conjuntas. En un mundo en el que a menudo utilizamos palabras grandilocuentes con sorprendente gratuidad, aquí el término pionero cobra todo su sentido. Fueron pioneros, igual que Conny Plank para el Krautrock y parte de la electrónica de aquellos tiempos en la que él mismo trabajó mano a mano en el estudio con Kraftwerk. De hecho produjo, entre otras, la propia Autobahn, una obra seminal.

Una obra maestra.

Playlist | El tamaño sí importa

Me gusta el chunda-chunda.

  • Wymelev

    A un mes del concierto en Barcelona vale la pena dedicarle unas horas a repasar a estos jefes.