JD McPherson – Let the Good Times Roll

¿El primero era mejor? No creas

JD McPherson

“El primero era mejor”, decía un gigantesco letrero en luces de neón que se le apreció en sueños a JD McPherson de nuevo aquella noche. Él se despertó sobresaltado, con esa sensación de impotencia que dejan las pesadillas recurrentes, que no por conocidas hacen sufrir menos. Se dirigió al salón, cogió una copia de Signs and Signifiers y pensó: “lo voy a volver a hacer”. Le costó volver a conciliar el sueño, pero rezó un par de padrenuestros a Eddie Cochran y el doble a Ray Charles. Aquello le relajó y consiguió encadenar unas cuantas horas de descanso.

“El primero era mejor”, le pareció oír mientras paseaba por la calle unos días después. Era una jornada cualquiera, entre concierto y concierto, y seguía dándole vueltas a lo mismo. Le preocupaba convertirse en una caricatura, repetir de manera obvia esquemas que (por bien ejecutados que estuvieran) ya de por sí eran obvios, caer en la inercia, acabar siendo rehén del revivalismo-porque-si, convertido en una pose vacía de contenido. Decidido a romper el círculo vicioso de pensamientos negativos, volvió a repetir convencido y en voz alta: “lo voy a volver a hacer”.

“El primero era mejor”, creyó leer en la cara de su productor mientras en el estudio se arrancó con un enérgico Let the sky open up little darling / Follow me when I go / Let the sky open up and let the good times roll. Volvió a sentir miedo, a pensar en aquello de la repetición, pero acabó convencido de su decisión. Empezar tonteando de nuevo con la batería, forzando ese juego de espejos con ‘North Side Gal‘ era la manera perfecta de decir “Eh, ¿te acuerdas de mí? Sí, soy yo. Y he vuelto”. La jugada era arriesgada, claro, porque a poco que ‘Let The Good Times Roll‘ no fuese tan hit como la otra, palidecería por comparación. Pero decidió jugárselo todo, mirarle a los ojos y soltarle con decisión: “lo voy a volver a hacer”.

“El primero era mejor”, imaginó que dirían todas las críticas, incapaces de apreciar la intención de abrir algo el abanico estilístico sin renunciar a dar más de lo mismo a quienes (lo reconozcan o no) querían exactamente eso, aunque fuera siguiendo unas reglas de juego bien marcadas. Le acusarían de seguir robándole la cartera a los mismos sin enseñarnos ningún truco nuevo a cambio, sin admitir que su voz está al mejor nivel que ha estado nunca, que le pone una vela al virtuosismo y otra a la diversión, que esos once temas de puro rock’n’roll van como un tiro y se pasan en un auténtico suspiro. Asumió que nadie le creería cuando en las entrevistas dijera “lo voy a volver a hacer”.

8.4/10

“El primero era mejor”, dijo una vez lanzado el disco un fan descontento de las últimas filas del concierto al poco de empezar. Él estaba bastante convencido de su tesis, pero no consiguió que nadie escuchara lo que decía: mientras él sacaba defectos, todos los demás en la sala estaban disfrutando, bailando, dejándose llevar por una música que tenía la asombrosa facilidad de hacerlos enormemente felices. El fan descontento intentó recordar qué es lo que quería echarle en cara a Let The Good Times Roll, pero en realidad no logró recordar nada. Se rindió a la evidencia y en pocos segundos se unió al redil. Porque efectivamente, JD lo había vuelto a hacer.

  • carlos

    Descubriendo este álbum en la recta final y ahora encontrándome esta crítica. Creo que terminará colándose en mi top.