American Football o la insoportable levedad del ser

Vuelven 16 años después de su debut.

American Football

Angustiosa y ruidosa por defecto en sus inicios, la década de los ’90, su legado sonoro, debía terminar necesariamente con un disco como el manufacturado por American Football en 1999, de la mano de Polyvinyl y con el convencimiento pleno de que aquellas canciones, ligeras y frágiles, debían suponer un punto y final definitivo. A todo. A ellos mismos, al Emo, a aquellos diez años de revoluciones taimadas y ruptura de cánones. Nada explica mejor el misticismo emocional que envuelve las escasas nueve canciones de American Football LP que la idea de ruptura, de puertas que se cierran y de cajones que se almacenan en la memoria. El esqueleto sonoro y lírico de aquellas canciones, hoy ya elevadas a la categoría de mito generacional, se componía de una insoldable tristeza, de la melancolía que nace de mirar atrás y observar cómo todo lo que era sólido se convertía, de repente, en un amasijo de fugaces recuerdos.

American Football y el Emo desarmado, desnudo

Fruto de la voraz exposición emocional a la que el Hardcore de finales de los ’80 se había sometido, un puñado de grupos, encabezados primariamente por Rites of Spring y más tarde por Fugazi, se habían embarcado en un trayecto emocional de difuso recorrido e incierto final. El Hardcore, antaño más violento y salvaje, se había no domesticado, si bien orientado hacia el campo de la reflexión interna y el discurso personal. De forma paralela, en Seattle, a principios de la década de los ’90, otro puñado de grupos, liderados esta vez por Nirvana y Pearl Jam, tomaban elementos de diversos géneros Rock y los soldaban en torno a la idea de la desesperanza, la depresión por defecto y el desencanto generalizado.

De la fuerza y evolución —y muerte— de ambas corrientes surgiría el Emo.

De hecho, y aunque la herencia del Hardcore fuera mucho más pronunciada, la primera piedra fundacional del género, el primer grupo reconocible dentro del ecosistema que surgiría más tarde, nació en Seattle y bebía de forma notoria de las aguas del Grunge. Aquellos Sunny Day Real Estate, mitos por derecho propio de una escena que más tarde se trasladaría a miles de kilómetros al este, desnudaban la efervescente glamurosidad del Grunge en canciones —y portadas— grises, de una estampa emocional hondísima. Más tarde llegarían Jawbreaker, Cap’n Jazz, Mineral, Texas Is The Reason y una infinidad de grupos esenciales que, entre todos, darían forma a un lenguaje diseñado en canciones salvajes, de altas revoluciones, y en una expresividad juvenil, en un teen angst, que definía y define a cualquier adolescente.

American Football, años después de que todo el movimiento hubiera legado sus mayores cumbres, se colocaron al final de la cadena en 1999 desnudando todo el armazón ruidoso y acelerado del Emo originario. Y del mismo modo que el Post-punk más oscuro surgió como una respuesta natural a la depresión post-efervescencia del Punk, American Football LP tomó los elementos centrales del sonido Emo —pull-off, ecos del Math Rock, visceralidad— y los llevó al terreno casi-acústico. El resultado fue, como en su día sucedió con el Post-punk, un acercamiento más sensible —y abierto— al corazón del género, al pulso que determinaba sus vaivenes sonoros, a la esencia más pura de aquellos grupos que disimulaban su vulnerabilidad entre el ruido.

El disco que deberías escuchar: una joya total

American Football LP nació, pues, de la mano de tres hombres, Mike Kinsella, Steve Holmes y Steve Lamos, que conocían de primera mano la escena en la que se habían criado. Kinsella había fundado junto a su hermano Cap’n Jazz, a la postre uno de los grupos esenciales del género, y poco después lideraría Owen. Holmes y Lamos repartían sus colaboraciones entre una miriada de grupos de Illinois. Existía una lengua vehicular ya asentada en la fundación de American Football.

La minuciosidad de cada nota dotó al disco de cierta artesanía compositiva, de una armonía única surgida de una bella delicadeza obsesiva

En su evolución, en el tono y color que finalmente adoptó, reside la clave de su éxito. American Football optaron por las atmósferas dreamy, de una profunda carga onírica y alegórica, antes que por la exposición cruda y meridiana de los grupos de los que provenían. La complejidad de las estructuras ganó peso frente a la acumulación desordenada de riffs, el juego de guitarras tintineantes sirvió de contrapunto perfecto al tono donwbeat de las canciones, las secciones instrumentales se convirtieron en el modelo expresivo predominante, se añadieron arreglos de viento, se alargaron las canciones hasta los seis minutos. La minuciosidad de cada nota dotó al conjunto de cierta artesanía compositiva, de una armonía única y surgida, en apariencia, de la delicadeza obsesiva de Kinsella, Holmes y Lamos. La producción del disco resultó perfecta.

American Football LP roza en muchísimas ocasiones la perfección. Su atmósfera tranquila, la tensión emocional desatada entre a largos paisajes de guitarra y espacios líricos nostálgicos, hace de él un disco cómodo y tranquilo, ideal para disfrutar en la soledad de la habitación, pesado en lo sentimental, ligero en lo sonoro. De un intimismo que, lejos de pecar de ingenuo, resulta verosímil hasta límites que asustan. Véase ‘Never Meant’.

Let’s just forget
Everything said
Everything we did
Best friends and better halves

Goodbyes
And the autumn night when we realized
We were falling out of love
(There were some things that were said that weren’t meant)
But we never did

Not to be
Overly dramatic
I just think it’s best
‘Cause you can’t miss what you forget

So lets just pretend
Everything and
Anything between you and me
Was never meant

Y de ahí a los arreglos de viento de ‘The Summer Ends’ donde, en efecto, la tristeza imperante transporta de inmediato a la estación final de septiembre, de nuevo, mirando hacia atrás, hacia puertas que se han cerrado para no abrirse nunca jamás. De ahí a ‘Honestly’, quizá la pieza central del grupo, un alegato por la sinceridad resignada y necesaria que deriva en una tormenta de guitarras entrelazadas de más de tres minutos. De ahí al vaciado mental de ‘For Sure’, donde el propio mensaje es la nada. De ahí a ‘You Know I Should Be Leaving Soon’, recuperando el pulso activo de ‘Never Meant’ y, de nuevo, de meticuloso detallismo. American Football es en sí mismo, tanto en su primera mitad como en su segunda, un canto al impresionismo sonoro.

Su belleza casi corpórea se transforma en cima de la década, en un disco imprescindible y esencial en la historia del pop, cuando American Football encadenan de forma consecutiva ‘I’ll See You When We’re Both Not So Emotional’ y ‘Stay Home’, una pieza de ocho minutos con ecos del Post-rock, del Dream Pop y del Slowcore. Una joya de orfebrería. “That’s life – so social – so emotional”. American Football habla ante todo de relaciones interpersonales, de emociones mezcladas entre dos sujetos y de rituales complejos tales como el amor o la ruptura. Habla, en suma, de ese estadio emocional tan difícil en el que, como escribiera Kundera, la levedad de nuestro ser es del todo insoportable. Y en esa pesada losa ayuda como nada este disco esencial.

American Football en el Primavera Sound

Dieciséis años después de la publicación de American Football LP el grupo ha vuelto a los escenarios y tocará, por primera vez, en el Primavera Sound, único festival de España capaz de adaptarse a un conjunto tan especial. American Football se separaron en 2000 y se reunieron, de nuevo, en 2014, de modo que la fecha es imprescindible para todos aquellos que deseen asistir a un espectáculo histórico. Especialmente si amáis el disco tanto como nosotros.

El lugar de la actuación: Escenario Pitchfork. El día: sábado. La hora: 19.35. La hora quizá no es la más conveniente, pero ni es demasiado pronto ni demasiado tarde, cuando la maratón de conciertos impide acercarse a un grupo y a unas canciones tan delicadas. Dada la fuerte conexión emocional que vincula a grupo, aficionados y discos, tanto el lugar como el momento se antojan perfectos. ¿Solapamientos? Ninguno especialmente doloroso. Si acudes a American Football te perderás obligatoriamente a Mac DeMarco tocando en Mordor, a Fucked Up tocando en el ATP, a The Vaselines —este sí que duele— en el Hidden Stage y a The Bohicas en el Adidas Originals.

Hardcore will never die, but you will.

  • VZX

    ¿Y qué pasa con Swans? ¿Ni lo consideráis solape?

  • Ahaklinton

    Grupazo. Hace años que no les escucho, no tenia ni idea que volvian, maldita hora de ser pobre.

  • xDCRx

    Honestlyyyy I can’t remember teen dreeeeeeams!!

    Aún me la pongo de vez en cuando. Qué grande se me hizo ese tema en un momento de mi vida…
    Lo escuché por recomendación del típico wikipedio-andante cuando le conté que me gustaban The Get Up Kids. Insistió tanto y tanto, que me lo copió y me lo regaló jajaja (yo también hacía eso mismo de adolescente ^_^)

    • Ahaklinton

      Temon! todo el ST es la repanocha.