El Blues no está muerto: estos nueve nombres te lo demuestran

Todo lo que se fue al final acaba volviendo.

Blues

Afroamericanos que escupían su tristeza a golpe de víscera. Descendientes de esclavos que cantaban a la desesperanza de los campos de algodón, del látigo, del desprecio y del plato de arroz per secula seculorum. Almas solitarias que contaban con una desvencijada guitarra como única compañera. Perdedores cuyo hogar era la carretera, las estaciones de bus o granjas perdidas en medio de la nada. Nómadas si habían logrado comprar su libertad, errantes de espíritu y prisioneros de su propia condición. Podrían haber elegido cualquier vehículo para compartir su asfixia, su soledad, pero decidieron inventarse el Blues para inmortalizarlas extrayendo esencia de su origen africano y de lo recibido en Norteamérica por la inmigración llegada de Europa.

Mayoritariamente negro pasada la Segunda Guerra Mundial, el Blues logró calar en las sociedad norteamericana por su componente melancólico y su relación con el Country, aferrado a la sutil protesta como un canto agónico que insinúa mucho más de lo que llega a nuestros oídos. Llevado de la granja a la iglesia y de la iglesia al escenario, la simple majestuosidad de los doce compases serviría como base para la aparición del Soul y del Rythm & Blues, una interpretación del visceral planteamiento convirtiéndolo en base para las Big Bands en su simbiosis con el jazz vocal tras la adición de instrumentos de viento y coros. Algunos ahora banalizan su impronta, pero fue la banda sonora de la segregación racial, de su auge y de su declive.

Llegados los años finales de la década de los 60 el Blues desembocaría en Inglaterra importado por The Rolling Stones (con Jimi Hendrix como ejemplo paradigmático) y gracias a ello llegó al público blanco, público que ya había aceptado al Rock ‘N’ Roll como sonido generacional y como vehículo de una actitud rebelde que de la mano de la música no haría sino expandirse. Así fue como la British Invasion se encargó de restar oquedad y viento al solitario Blues añadiéndole cuerda y la consiguiente distorsión, ligándolo con un Rock que de la mano de Eric Clapton y sus Cream, Jimi Page y Led Zeppelin, The Groundhogs y Ten Years After (entre otros) escribiría sus páginas más brillantes.

Pasada la efervescencia, la ausencia de algunos y el abandono de la raíz por parte de otros, el tiempo relegó al Blues de nuevo a un plano secundario, tan solitario como sus creadores cuando el éxodo rural terminó y el conflicto se trasladó de la plantación y la granja a los suburbios. Los años ochenta abrieron la puerta al mainstream para la música electrónica y la rebeldía encontró al Hip Hop como válvula de escape y vehículo de difusión, siendo sustituída la guitarra por el plato y quedando el blues, definitivamente, en manos de los blancos. El cambio fue mucho más allá de lo instrumental alterando sustancialmente el mensaje, lo cual no deja de añadir drama al evento.

Afortunadamente las modas suelen ser cíclicas y todo lo que se fue al final acaba volviendo. El Blues nunca dijo adiós, pero su acomodo en segunda línea lo ocultó a ojos de la gran mayoría, aludido solo por nostálgicos hasta que la actualidad ha acabado desbordando la barrera invisible. Hablar de resurrección es como poco incorrecto, pero vista la avalancha de nuevos talentos que han ido apareciendo en los últimos años el concepto y la etimología se han vuelto indiferentes. La nueva ola llega cargada de energía, de orígenes tan dispares como el norte de Europa o Australia, pero la deuda con la visceralidad primigenia es evidente. El Blues nunca murió, simplemente está de regreso y estos nuevos nombres vienen a demostrarlo. Y vaya nombres.

Jared James Nichols

Con solo 22 años ya muchos lo consideran el sucesor del maestro Joe Bonamassa, lo cual son palabras mayores. Nacido en Alabama y forjado por kilómetros y kilómetros a la estela de iconos como Derek Trucks y Kenny Wayne Shepherd, Jared James Nichols acumula más aplausos y premios que años refleja su DNI, destacando entre ellos el Jerry Horton 2010 al mejor guitarrista y el premio Oustanding a la mejor promesa del año 2011.

Hace poco unas semanas estrenó su primer largo Old Glory & the Wild Revival (Listenable Records, 2015), álbum en el que aparte de recopliar lo mejor de sus EPs da rienda suerta a una energía y un feeling impropios para un mástil debutante. Veremos si finalmente consolida todo aquello que apunta, de momento su Blues Rock con toques sureños ha estado a la altura.

Slow Season

Canned Heat fueron las dos palabras que me vinieron a la mente cuando tuve la oportunidad de escuchar Mountains (RidingEasy Records, 2014), el segundo álbum de los estadounidenses Slow Season. Amigos de la distorsión, el jugueteo con la psicodelia y la imaginería propia de finales de los 60, los de Visalia construyeron el año pasado un álbum que alude tanto al espíritu Boogie de los mitos californianos como a la psicodelia con la que jugaron en las islas los desarrolladores de la British Invasion.

Emparentados también, según muchos, con Led Zeppelin (como si los de Robert Plant hubiesen inventado algo), Slow Season han ido más lejos de lo que en principio marca la referencia, sonando modernos aunque sin salirse del corsé marcado por la influencia del pasado. Su gran victoria es encarnar el papel que en su momento jugaron los ya nombrados Canned Heat, la respuesta estadounidense a la apuesta encabezada por Eric Clapton y posteriormente por Gary Moore desde Europa.

Dax Riggs

Paradójicamente, a pesar de nacer a miles de kilómetros de allí, el origen de la carrera musical de Dax Riggs se encuentra en el estado de Louisiana, la tierra del Blues, el Gospel y posteriormente de la combinación del primero de ellos con un mundo aparentemente hostil como es el del Metal. Líder de los imprescindibles Acid Bath, y tras “entretenerse” con otros proyectos ligados al Sludge y la experimentación, Dax Riggs decidió dar inicio a su carrera en solitario dando un golpe de timón que desorientó a muchos.

El resultado fue un giro hacia la raíz del Blues pero sin olvidarse de la distorsión y la aspereza propias de su etapa anterior, hipnótico en la instrumentación aunque sin virguerías en lo vocal. Cinco años hacen ya desde que Dax Riggs lanzó su último álbum Say Goodnight To The World (Fat Possum, 2010), pero no por ello debemos dejar de contar con él de cara al futuro de la escena. Sería una estupidez tremenda.

The Blackwater Fever

Impulsados por ser unos de los protegidos de Dan Auerbach (The Black Keyts), los australianos dieron el gran salto hace un par de años de la mano de su tercer álbum, The Depths (Danger in Sound, 2012). Ligados en sus inicios a la corriente cruda y minimalista del Blues impuesta por The Black Keys o The White Stripes, últimamente han apostado por la psicodelia y el Grunge como aditivos a una fórmula que ya de por sí era ganadora.

Sorprendentes por la virulencia de sus desarrollos instrumentales y por tener un vocalista que a veces nos recuerda a Kurt Cobain, The Blackwater Fever son una de las bandas a tener en cuenta de cara a este 2015 pues tienen su próximo disco muy cerquita de salir del horno. No son la interpretación más ortodoxa del viejo Blues, pero demuestran que la suma de un hammond y un bajo puede resultar imparable.

The Delta Saints

Con solo dos EPs y un largo a sus espaldas, Dead Letter Jubilée (autoeditado, 2013), The Delta Saints ya son considerados una referencia del Blues actual por su particular intento de ponerlo de nuevo de actualidad, aludiendo a un relato de esencias pero con el vigor, frescura y jarana necesarios para calar entre el público joven.

Buena prueba de ello han dado en sus continuas giras por el Sur de Europa y la ineludible visita a nuestro país, dibujando sobre el escenario un mapa musical de Estados Unidos en el que hay sitio para las raíces del Delta del Mississippi, el Country de Nashville y la música negra de los Grandes Lagos. Y todo ello con la energía que los europeos aportaron al Blues al mezclarlo con el Rock, con una querencia por la tradición que nunca deja de lado la modernidad.

The Flying Eyes

Altamente influenciados por la nueva ola psicodélica que se viene desarrollando en el norte de Europa de la mano de gente como Graveyard o Troubled Horse, The Flying Eyes suman a la típica aspereza del Blues la rotundidad de los riffs de los icónicos Black Sabbath, construyendo muros sonoros que en ocasiones parecen dispuestos a aproximarse a las vibraciones del Drone.

Próximos en su primer disco al influjo de The Doors, en Lowlands (Nois-O-Lution, 2013) su vocalista ha ido minimizando la herencia de Jim Morrison al mismo tiempo que las guitarras han ganado en músculo y los desarrollos instrumentales en potencia y velocidad. Efectivos como pocas bandas en la actualidad, además avisan de que su mejor disco está aún por llegar. Ojo.

John the Conqueror

Llevando a rajatabla el formato Power-Trío, John the Conqueror cambiaron su natural Mississippi por Philadelphia en cuanto su interesante debut homónimo (Alive Naturalsound Records,2011) se convirtió en una realidad. Solamente llevaban once meses tocando música juntos, pero Pierre Moore, Michael Gardner y Ryan Lynn fueron capaces construir en su debut un Blues Rock en el que había espacio para todos los sonidos a los que habían aludido en su adolescencia, con frescura y energía.

El año pasado se plantearon mejorar lo mostrado en su debut y lo lograron holgadamente con el brillante The Good Life (Alive Naturalsound Records, 2014). Quizás algo menos ásperos de lo esperado, pero con ese swing que diferencia a las bandas del montón de las que, un día, marcarán el camino para el resto. Veremos si siguen la tendencia, de momento los dos catálogos firmados por John the Conqueror son casi incontestables.

Gary Clark Jr.

Designado por muchos como el verdadero heredero de Jimi Hendrix, a pesar de que el norteamericano no ha sido capaz este año de refrendar su talento con un disco a la altura sigue contando como uno de los máximos exponentes de este nuevo Blues, un Blues que se mira en el espejo del pasado pero al que no le sonroja salirse del camino en el futuro.

Con una técnica a la guitarra envidiable que se ve correspondida con una adecuada interpretación vocal, son sus ganas por alcanzar la fama quienes le han jugado una mala pasada en el decepcionante Blak Blu (Warner, 2012), disco en el que los acertados temas Blues quedan apocados frente a sonrojantes intentos de atraer al público mainstream, jugueteando con el HipHop y el más casposo R’N’B. A pesar de esto es una estupidez darle por perdido pues el talento sigue ahí, por mucho que hoy prefiera ser Lenny Kravitz en vez de Jimi Hendrix. No perdamos la esperanza.

Rival Sons

Con cuatro discos ya a sus espaldas, los californianos Rival Sons han logrado dar lo mejor de sí cuando ya nadie les esperaba, cuando los alevines habían llegado con ganas de jubilar al equipo juvenil. Afortunadamente tenemos al refrán “el que tuvo, retuvo” y el último disco de la banda de Jay Buchanan es viva prueba de ello, un álbum tan efectivo como rudimentario, alejado de espíritus sureños pasados y de referencias secundarias.

Great Western Valkyrie (Earache, 2014) tiene espacio para todo, desde la cerveza rancia hasta el Whisky servido en vaso sucio y a temperatura de ebullición. Quien no tiene sitio es el maquillaje, Rival Sons han hecho de su Blues Rock un acto de desnudez, un alegato de verdad imperecedero que pone la guinda a esta impresionante hornada.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • El tal JJ Nichols es un bestia, el disco que ha sacado este año está muy pero que muy bien.

  • Gran selección de grupos e interpretes. Aquí hay mucho para oír. Gary Clark, Jhon the conqueror y Delta Saints es lo que me atrae más.
    Pero considero que hay algunos de los seleccionados que el blues que les ha llegado es “demasiado” evolucionado y por eso están un poco alejados de este, estándo más en un rock que yo llamaría duro y que seguramente tendrá otras etiquetas mas apropiadas (por ejemplo flying eyes como muy bien dices tu).
    Yo propongo otros grupos mas cerca del blues: “Moreland and Arbuckle”, The Record Company y alguno más.
    Y para ponerme todavía mas pesado y en plan historicista te diría que la importación Británica del blues tuvo dos músicos previos a los Rolling, Alexis Korner y pos supuesto John Mayall.
    Sobretodo a este segundo le tengo mucha consideración y me gusta reivindicarlo siempre que puedo.

    • Bueno, lo de los Rolling lo he citado más que nada por el descubrimiento de Jimi Hendrix y encabezar la invasión junto a los Beatles. No pretendo minusvalorar a John Mayall, pero si el Blues jugó un papel fundamental esos años y posteriores fue más por la adicción del Rock que por la vertiente más jazz y purista desempeñada por el lider de los Bluesbreakers. Quizás he errado al no especificarlo, pero me he referido desde un principio al Blues Rock.

  • Estupenda lista. A algunos ya los conozco y otros ya me los he anotado para darles una escucha lo antes posible.

    Respecto a Gary Clark Jr. a mi me encanta, creo que lo tiene todo para ser una figura del blues, pero también pienso que le hacen falta cuanto antes un par de sopapos que le hagan darse cuenta de que lo suyo NO es el R&B comercialoide copón!!

    • Cuanta razón tienes en lo del sopapo. Dos no cuatro.

  • Aportación: Blues mezclado con rock: La combinación perfecta para tomar un whiskey, fumar y pasárselo como un gnomo. Espero que os guste. Salud. rock y muchos blues.

    LISTA SPOTIFY EN EL ENLACE; https://playlistspotify.wordpress.com/2015/04/06/bluesrock/

  • CharlieBitsMe

    Ya era hora de que alguien reivindicase un poco a Slow Season. Mountains, a pesar de ser muy Led Zeppelin es todo un señor discazo. Y en cuanto a Dax Riggs, qué voy a decir, me parece otro artistazo y es una pena que ya hayan pasado 6 años de su último disco y no se sepa nada de él

    Y en general todo crema: Flying Eyes, Rivals Sons, etc. Me apunto los que no conozco, el Jared y el Conqueror