Metz – II

Dejarte el cuello con cada guitarrazo.

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Muchas veces uno no termina llegando a determinadas bandas cuando parece tocar escucharlas, sino que acaba topándose con ellas alejado de todo ruido a su alrededor y sólo entonces es cuando es capaz de apreciarlas completamente y disfruta al máximo de ellas. Lo reconozco, en su momento pasé por completo del debut homónimo (Sub Pop, 2012) de Metz, y probablemente (o seguramente) me alejé de ellos por puros prejuicios por los círculos que más atención les estaban prestando. Inconscientemente y sin haberlos escuchado o prestado la más mínima atención, me intuía que aquello no podría ser para mí. Al final he visto que me equivoqué, pero ha tenido que pasar tiempo y el ruido a su alrededor para poder acercarme a ellos en condiciones, aunque casi de casualidad.

Metz, disparando balazos a discreción

Aun así, hasta la fecha sigo sin escuchar Metz (el disco) y es posible que siga sin hacerlo durante mucho tiempo, prefiero quedarme en las cuatro esquinas de II (Sub Pop, 2015) y su alegato incendiario de noise y post-hardcore. Quizá me esté perdiendo bastante o quizá no, pero estas diez balas de abrasivo punk que dan los canadienses en su segundo esfuerzo son todo lo que necesito de ellos. Así es como verdaderamente los disfruto, dejándome el cuello con cada guitarrazo que sueltan, con cada sacudida en forma de canción directa y breve (sólo dos duran más de cuatro minutos).

Metz juntan en su forma de tocar mucho del espíritu de bandas hardcore tan tremendas como Big Black o The Jesus Lizard, bandas de mi predilección, así que sólo les faltaba hacerlo bien para conquistarme del todo. Y lo hacen, las canciones se van sucediendo como balazos disparados a discreción, sin apuntar hacia ninguna dirección concreta con la esperanza de perforar el mayor número de tímpanos con esta metodología. Cierto es que esta manera de actuar hace que a veces pequen de ser algo dispersos, pero cuando atinan son demoledores, como demuestran ‘Acetate’, ‘The Swimmer’ o ‘Wait in Line’, por citar unos pocos ejemplos.

7/10

Sin ser el disco que más me va a prendar de todo 2015, II me ha abierto bastante los ojos con esta banda que tenía injustamente estigmatizada. Las casualidades del destino han sido las que me ha llevado a acabar en el segundo disco de Metz, pero debo decir que esa corta e intensa media hora me ha ofrecido mucho más de lo que me esperaba y me ha hecho pasar un buen rato mientras me iba machacando las cervicales siguiendo sus afilados y punzantes ritmos. No me cabe duda de que a partir de ahora seguiré más de cerca a estos canadienses y vosotros deberíais ir haciendo lo mismo si no lo estáis haciendo todavía.

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  • Está bien que se deje caer algo “noise-rockero” por aquí. Me gustó el disco, sí.

    Y ya que pasamos por Canadá e influencias afines, ¿qué les parece “Success”, lo nuevo de KEN Mode?. Me gustaría ver reseñado algo de ellos por aquí, la verdad.