The Tallest Man on Earth – Dark Bird is Home

Decía no hace mucho (y se montó una buena) que en esto de la música uno busca cosas diferentes, pero con algún aspecto en común: que emocione, que haga pensar, sentir. O al menos que

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Decía no hace mucho (y se montó una buena) que en esto de la música uno busca cosas diferentes, pero con algún aspecto en común: que emocione, que haga pensar, sentir. O al menos que te entretenga. Estos aspectos no son encontrados, así, juntos, en demasiados discos. Pero luego hay algunos otros que sí, que te atrapan, te acarician, te emocionan en algún momento puntual, y, en todos los demás, te entretienen. Te arrancan una sonrisa y, siempre que recurres a ellos, mejoran un poco tu día. Te ponen de buen humor, y aportan algo de esa alegría quizás artificial y seguro estúpida, pero igual de agradable.

The Tallest Man on Earth haciendo de tu vida algo más bonito

Dark Bird is Home (Dead Oceans, 2015) es una de esas obras que mejoran el planeta en el que vives. No, no acabará pasando a la historia de la música, y no lo hará, en realidad, porque no lo merece. Pero una vez bajamos el listón de la exigencia, y aceptamos que casi la totalidad de discos que nos gustan en la actualidad no serán recordados por nadie dentro de tres décadas, el cuarto disco de estudio de Kristian Mattson (a.k.a. The Tallest Man on Earth), encontrará un hueco en tu espíritu en el que construirá una pequeña caseta de la que saldrá cada cierto tiempo a recordarte lo bello y agraciado que es el disco que se ha currado en esta ocasión. Sin más. Sin pretender trascender con el paso de las décadas. Simplemente haciendo lo que ha hecho desde su debut: música enormemente hermosa y vitalista.

Porque además llega en un momento idóneo. Uno escucha el inicio con ‘Fields of Our Home’ y deja invadirse por una agradable nostalgia que invita a recordar todo lo bello vivido en algún momento pretérito, pero sin abandonarse a un vacío contrarrestado con inmediatez, con ‘Darkness of the Dream’ reivindicándose como himno estival. Como una de las canciones más dinámicas y afectuosas que escucharéis esta temporada. Una auténtica canción del verano, vaya, que da paso a un terreno en el que Dark Bird is Home afronta un camino más llano, con menos sobresaltos. Un camino en el que el country y el folk son especialmente protagonistas. Desde la acongojante belleza de ‘Singers’ al paso a piano en ‘Little Nowhere Towns’. Un pequeño primor doméstico tras otro. Uno de esos trabajos que podréis aconsejar escuchar a cualquiera, y que nunca os dejará vendidos.

7.7/10

Mattson se acuerda de Springsteen en ‘Sagres’, y lo mezcla con el momento bastante prescindible de ‘Timothy’, de letra menos cuidada y uooohs demasiado manidos, el mayor bache de un disco que recupera pronto la pujanza tirando del clasicismo del sur estadounidense (sí, el tipo es sueco, pero eso son detalles menores) con ‘Beginners’. Adivinando el final de un trayecto que nos lleva a un lugar más hospitalario que aquel del que habíamos partido. The Tallest Man on Earth se dedica aquí a lo de siempre, a hacernos la vida más fácil y agradable. A regalarnos un ratito de esparcimiento, de mano que se deja caer fuera de la hamaca del jardin, y que siente una brisa revitalizadora. Pequeñas cosas como la canción que da nombre al disco, y le pone fin, serán aquellas por las que siempre valga la pena tener guardado Dark Bird is Home en un rincón al que vayas a volver a menudo.

  • Joven llamado Cuervo

    Ya tengo disco que quemar en el veranete. No estará al nivel del anterior largo pero ni falta que le hace. Me toca la moral que no haya concierto anunciado para España.

  • Muy tranqui. Me recuerdan a los momentos mas líricos de Lloyd Cole and the Commotions.
    El tema “sagres” es precioso.

    • Pues lo anteriores están mucho mejor Irotula (para mí, claro), un ejemplo de un tema de curioso título:

      • Gracias por la recomendación. Para casi todo tipo de música hay su momento y esta música tan fresca es una delicia.
        Habrá que ver la letra de que va.