Ricardo Tobar – Collection

Como se suele decir por aquí, de lo que se come se cría, y extrapolado al terreno musical, sobre todo se cría cuando se pasa por uno de esos sellos que se caracterizan por producciones

ricardo-tobar-collection

Como se suele decir por aquí, de lo que se come se cría, y extrapolado al terreno musical, sobre todo se cría cuando se pasa por uno de esos sellos que se caracterizan por producciones permeables al resto de artistas de la casa. Y cuando el sonido de esta es tan distinguido y elocuente como el de Border Community, más. Si no que se lo digan al chileno Ricardo Tobar, que ha estado dejando huella del asunto durante su trayectoria a lo largo de singles y epés, empapándose de las arquitecturas sonoras de compañeros tan brillantes como Nathan Fake o del capo del asunto, James Holden. Tras un completo debut en largo, Treillis (Desire, 2013), este año ha llegado el segundo álbum, Collection (Cocoon, 2015). Un LP en el que se ha desprendido del cierto músculo de su antecesor, pero que explota el resto de cualidades que había en este.

Beber de los mejores y pasar a ser uno de ellos

Del modesto sello Desire en el que publicó su primer LP hace un par de años, ahora llega a la casa de Sven Vath, Cocoon, donde también encontramos otros productores de refinada melodía como Phil Kieran o Popof, entre otros. Un salto de calidad para su carrera, en el que debería tener al menos el reconocimiento que se merece con sus producciones en largo, puesto que si sabemos de él es, entre otras cosas, gracias a esos lanzamientos que se gastaba en Border Community. Ya tenía granjeado cierto prestigio que ahora deberíamos estar viendo explotar ya que ha decidido pasar a producir álbumes. Porque desde luego, Collection es uno de esos trabajos en los que pasar horas, disfrutando de las diferentes aristas sonoras que el chileno nos brinda.

Hay instantes para el baile hasta el amanecer, o esos que saben tan bien al atardecer, pero Collection es sobre todo un LP para escuchar detenidamente. Precisamente es ahí donde su última producción crece como la espuma. Como viene siendo habitual en sus piezas, mucho detallismo en sus canciones, pequeños beats que avanzan, crecen y se ven acompañados de otras líneas melódicas que acompañan paralelamente para ir sumando las texturas de diferente pelaje, oníricas, escapistas, movidas…. Porque eso es Collection, una amalgama de sensaciones sonoras que están por encima de los géneros a los que presuponemos de baile, pero cuyo principal ariete subyace en la riqueza de los sonidos con que están —y el cómo— construidos. Tobar los atraviesa para confeccionar su propio estilo.

Esa sensación tan necesaria de escapismo, especialmente brillante en el mundo de la electrónica cuando se sabe jugar con el tempo y la experimentación, da resultados francamente buenos

Un estilo que se abre con ‘Pasaje‘, el inicio de una mágica ristra de temas de la que es difícil apartar el oído. Al igual que con Treillis, un bonito corte para abrir toda la algarabía sonora que vendrá después. En este caso, vibraciones para activar todas tus terminaciones nerviosas en fantásticas progresiones como ‘Brittle‘, con secuenciadores que te transportan a otras dimensiones. Esa sensación tan necesaria de escapismo, especialmente brillante en el mundo de la electrónica cuando se sabe jugar con el tempo y la experimentación, da resultados francamente buenos. Y en Collection hay bastante de eso, como en el viaje astral de ‘Angora‘ y su collage sonoro final o en la moderada y tranquila evolución de ‘Blue Mint‘. Psicodelia en estado puro.

Sólo son diez canciones, pero la duración del disco se va a más de una hora; más de una hora de talento que te desborda en prácticamente todos los temas, dejando su sello personal, lo cual es cada vez más difícil en una escena en la que cuando hay algo de innovación muchos saltan para agenciarse ese toque, ya sea pervirtiéndolo o mejorándolo. Y en ese sentido, es inevitable oler a The Inheritors en ‘Inside Castle‘ con toda la cacharrería analógica emitiendo sus ondas a diferentes velocidades o en esa narcótica sofisticación que se evapora en ‘Red Light‘.

Texturas elocuentes y composiciones soberbias

Gotas de IDM que jalonan tempos más propios de géneros más movidos como el tech house o el deep house, coordinadas por las que también transita Collection. Orgías sonoras que se cortan en seco en ‘Invierno‘ para dejar vía libre a la belleza que la experimentación es capaz de ofrecer. Una muestra más del toque tan personal y talentoso que rezuma este segundo trabajo. La capacidad creativa de Tobar es así, a pesar de haber ofrecido mucho, como es el caso de sus producciones anteriores, quieren seguir rompiendo sus propios moldes y dar más. Y aquí entran maravillas melódicas como ‘There Is Pop‘, con una preciosa sección vocal que te clava una lanza en la parte emocional del cerebro. Progresiones muy cuidadas, líneas de sintes hipnóticos y pequeños detalles que te ponen más receptivo, como el artwork de Boris Zelenkevich.

8.6/10

Un álbum completísimo, que supera las grandes expectativas generadas tras el notable debut de Treillis —desde luego no era fácil—, que trae cambios de ritmo, texturas muy trabajadas, temas demenciales como ‘Crystal Sun‘ para liberar la mente —bendita esa línea de bajo que entra— y sobre todo mucha emoción. Tocándote donde duele. Bien por Cocoon por apostar por él y por supuesto bien por Ricardo Tobar por este disco fabuloso. Necesitamos más mentes inquietas como la suya, la de sus actuales compañeros de sello o la de los que anteriormente compartieron casa con él, para que nos lleven a estos lugares que no existirían sin ellos. Dulce enajenación mental.

Me gusta el chunda-chunda.

  • Gran crítica Ferraia! No conocía a este artista pero vaya nivel, se nota mucho la influencia de “Inheritors” (de James Holden) y da gusto escuchar cosas nuevas y frescas como este álbum. Una delicia. Yo ya lo nomino al top 10 de lo mejor del año, sin duda.

    Un saludo.

    • Gracias David, Tobar es un crack. Escucha su álbum anterior y sus epés. Te van a molar mucho.