Thee Oh Sees – Mutilator Defeated At Last

Sucede con Thee Oh Sees que los discos se les caen de los bolsillos, y que, en consecuencia, uno nunca sabe cuándo puede esperar o bien un correcto ejercicio de estilo o bien una obra

mutilator

Sucede con Thee Oh Sees que los discos se les caen de los bolsillos, y que, en consecuencia, uno nunca sabe cuándo puede esperar o bien un correcto ejercicio de estilo o bien una obra a la altura de la aureola de Gran Banda del Siglo XXI que por derecho propio se han ganado. Entre el mito y lo mundano, como por otro lado es lógico para un grupo que acumula lanzamientos año tras año, Thee Oh Sees continúan siendo tan excitantes como la primera vez. No se trata únicamente de su capacidad para fabricar trabajos frescos e imperecederos, sino de su don para resultar imprevisibles e insensatos, aún cuando las líneas básicas de su discurso sonoro continúen exactamente en el mismo lugar en el que las fijaron hará ya más de cinco años. Desde entonces, las mejoran, las modifican levemente o las empeoran, pero son las mismas. Ni trampa ni cartón.

Ante tal arsenal de familiares y reconocibles recursos, ¿qué decir de Mutilator Defeated At Last (Castle Face, 2015) que no hayamos dicho ya a cuenta de su anterior disco, o del previo al anterior, o del anterior al previo al anterior? Bastantes cosas, en realidad. La primera: es evidente que Thee Oh Sees son más y son mejor cuando pisan el acelerador, suben el volumen de las guitarras y ejecutan de forma maestra un sonido que va camino de convertirse en un género en sí mismo. Concedo que Putrifiers II (In The Red, 2012) fue un ejercicio excitante y renovador, pero también que se quedó a mitad de camino entre lo que Thee Oh Sees eran y lo que intentaban ser. La gran virtud de John Dwyer es rellenar cualquier esquema repetitivo con juegos a la guitarra tan estridentes como diversos. Y cuanto más altos, más duros, mejor.

You know everything, John Dwyer

Por ejemplo, ‘Sticky Hulls’. Es quizá la canción puramente psicodélica que mejor hayan compuesto ¿en toda su carrera?, muy por encima de cualquier otra presente en Putrifiers II, que es el disco donde dejaron de tocar a toda velocidad y a todo volumen para adentrarse en los no siempre agradecidos terrenos del Folk o del Krautrock (!). Un esquema rítmico que recuerda a los grupos más expansivos del Space Rock y que en sí mismo no tiene nada de especial, más allá del delicioso juego de sintetizadores, queda remedado de forma magistral gracias a la violencia sonora de Dwyer a la guitarra, dirigiendo la canción hacia la concreción Rock y no hacía la dispersión puramente psicodélica. Thee Oh Sees se contraen y se expanden, Dwyer susurrando al oído empapado en reverb, y siempre salvan la papeleta cuando suenan más duros.

Esa es quizá una de las claves de Mutilator Defeated At Last: Thee Oh Sees llevando más allá los límites de su onda expansiva. ¿Creías que después del Garage esquizofrénico de Carrion Crawler/The Dream (In The Red, 2011) ya no podían sonar más chungos? Error. Todo lo apuntado de forma un tanto lateral en Floating Coffin (Castle Face, 2013) se concreta aquí de un modo magistral: hay menos porosidad lisérgica y mucho más músculo, algo que a John Dwyer le sienta a las mil maravillas. Desde el principio, por cierto, de la mano de ‘Web’ y su continuación, ‘Withered Hand’. Ambas son zona de confort para Thee Oh Sees, canónicas incluso, pero jamás un grupo había logrado que su aparente inmovilismo resultara tan revitalizador.

Ojalá Thee Oh Sees siendo METAL, traspasando las líneas duras que ya se han marcado quién sabe si de forma definitiva en este Mutilator Defeated At Last que es menos estático de lo que aparenta y que, ante todo, es otro disco de canciones

Por ahí, rozando quizá las fronteras del Heavy Psych (ojalá Thee Oh Sees siendo METAL), Thee Oh Sees son mucho menos estáticos de lo que aparentan, aunque cualquier reproche es más que comprensible. No tanto si vamos canción a canción, porque sí, en efecto, Mutilator Defeated At Last vuelve a ser otro disco de canciones. Cualquiera que haya asistido a un concierto de Thee Oh Sees sabe de su natural filia con el formato corto y no tanto con el aire compacto e involuntariamente conceptual de cualquier LP. ¿Necesitas tu alegre ración de Garage, Punk y psicodelia de cada verano? Por ahí aparece ‘Poor Queen’. ¿Un ritmo machachón y bailable para una noche de, ejem, excesos? ‘Turned Out Light’. ¿Te apetece algo más agresivo, algo más Stooges? ‘Rogue Planet’. ¿Requieres de algo más suave? Prueba con ‘Palace Doctor’, relajada, evocadora, selvática, reflejos de Can por doquier.

8.4/10

Thee Oh Sees go hard: lo imploramos, por más de que no siempre sea sencillo descifrar los cajones que pueblan la mente de Dwyer, hombre que ha intentado aniquilar a su criatura en dos ocasiones y que en ambas ha salido derrotado. ¿Será este el turno del monstruo que tanta felicidad ha traído a esta casa, como reza el título del LP? Complicado de adivinar, pero sugerimos una respuesta: no. No se puede escapar de uno mismo, y Thee Oh Sees es Dwyer, a quien no adivinamos lejos de la música, que no es sino la expresión física de la mente de uno mismo. Y, en fin, bendita mente aquella capaz de regalar cosas como ‘Sticky Hulks’.

Hardcore will never die, but you will.

  • Rafi Gómez Pineda

    A mi ya se me acaban los calificativos. #dwyerism