Iron Maiden – The Book of Souls

Los riesgos que se toman al final terminan siendo relativos en función de a quién preguntes. El caso de Iron Maiden es muy particular, ya no tienen nada que demostrar a nadie, todos somos conocedores

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Los riesgos que se toman al final terminan siendo relativos en función de a quién preguntes. El caso de Iron Maiden es muy particular, ya no tienen nada que demostrar a nadie, todos somos conocedores de su importancia en el heavy metal y conscientes de que su época dorada de los ochenta está para no volver. Sin embargo, optan por de poner en riesgo su legado continuando con la publicación de discos que, en términos de estilo y sonido, no arriesgan demasiado y son puramente fieles a su esencia. Al seguidor no le aportará nada especialmente diferente, pero ellos saben perfectamente lo que hacen bien y apuestan fuerte por ello.

Con esa premisa grabada a fuego en su frente han entregado en la primera década de este siglo discos ostensiblemente mejores que en su década de los noventa y son de las bandas más veteranas del metal que mejor aguantan actualmente. Era previsible que nos íbamos a encontrar más de lo mismo en The Book of Souls (Parlophone, 2015), su decimosexto álbum de estudio, con la esperanza de que los británicos siguieran manteniendo el buen toque centrándose en lo que mejor se les da y no abarcando más de lo que en realidad pueden (hola Judas Priest). En conclusión, los que seguíamos interesados en los discos de la doncella de hierro esperábamos riesgo cero.

Iron Maiden, el mismo buen caldo de siempre y en más tazas

Observando el resultado comprobamos que nuestros deseos se cumplían y el sonido seguía siendo el de siempre, recorriendo sus cuatro esquinas de heavy metal a tope de épica. No obstante, no diría que no hay riesgo en The Book of Souls, más bien diría que los británicos han optado por ser más ambiciosos con respecto a su trayectoria reciente, apostando por un disco doble de canciones extensas -tres superando los diez minutos de duración y dos son de las más largas de su carrera- y poco convencionales o conformistas en sus estructuras. Parece una locura tirar por un disco así en tiempos donde el público parece preferir discos de consumo rápido y efecto inmediato, pero ellos parecen considerar que los riesgos tomados aquí les pueden rentar pingües beneficios.

En The Book of Souls los británicos han optado por ser más ambiciosos con respecto a su trayectoria reciente

Puedo decir que la apuesta ha sido más que acertada y considero a The Book of Souls su disco más redondo desde el fabuloso Brave New World (EMI, 2000). Me encantaría empezar a enumeraros todos los aciertos que me llevan a afirmar esto último, pero prefiero comenzar con las debilidades, que existen y son evidentes. Como viene pasando desde hace un tiempo, Iron Maiden llevan escogiendo como single el tema más flojo de su conjunto. Sucedió con ‘El Dorado’ hace cinco años y así pasa aquí con ‘Speed of Light’, el corte menos efectivo y más simplón de todo el disco. En la cola le acompañan cortes como ‘When the River Runs Deep’ o ‘Tears of a Clown’.

Por otro lado, aunque el resto del grupo rinde muy bien a nivel técnico, debo decir que la labor de Nicko McBrain a la batería raya a un nivel bastante inferior con respecto al resto. Llega a sonar muy plano, recurriendo a trucos excesivamente simples y no precisamente llamativos. Da la impresión de ir a rebufo del resto, todo lo contrario que el trío de guitarristas que vuelven a entenderse muy bien y lucir muy buena técnica junto a Steve Harris. Pero quien de verdad se sale en este disco es Bruce Dickinson, no tanto por nivel técnico sino más que nada por el feeling y por las sensaciones que transmite. Su voz llega a ser vigorizante y enérgica, haciendo que las canciones nos atrapen mucho más.

Para valorar realmente el valor de The Book of Souls hay que irse al tracklist e ir valorando las canciones una a una

Pero para valorar realmente el valor de The Book of Souls hay que irse al tracklist e ir valorando las canciones una a una. Los puntos más bajos ya los he comentado, pero poniendo los puntos más fuertes al otro lado de la balanza se termina decantando bastante porque encontramos aquí muy buen material como ‘Death or Glory’, tema que podrían escoger perfectamente como single y que la gente la termine bautizando como un himno moderno de la banda, la electrizante bienvenida que nos da ‘If Eternity Should Fail’, destacando su poderoso estribillo, o una ‘Shadows of the Valley’ que parece totalmente guardada de la época del Powerslave (Capitol, 1984) y rescatada para la ocasión.

Pero donde la banda echa realmente el resto es en los temas más largos, a priori los que podían causar más dudas pero son en ellos donde Iron Maiden realmente se mueven como peces en el agua. No llegan a rozar nunca el tedio en ‘The Book of Souls’, más bien lo contrario entrega unos riffs y solos bastante tremendos. ‘The Red and the Black’ presenta una gran riqueza instrumental y estructural, con una evolución fantástica a lo largo de sus trece minutos y otro gran estribillo para el recuerdo. Por último ‘Empire of the Clouds’, la canción más larga de su historia, consigue mantener bastante bien nuestra atención en todo su desarrollo, lo cual ya es un buen acierto, y cuenta con muy buenos ganchos.

7.5/10

En definitiva, Iron Maiden han traído otro disco de muy buena factura y muy apreciable si aceptas a una banda que se mantenga firme a su sonido habitual, donde muy pocas de sus debilidades son verdaderamente execrables, sus highlights son de lo mejor que han sacado en años y el nivel medio se mantiene en lo notable. Pocas bandas con su experiencia pueden decir lo mismo y sacar un disco como The Book of Souls. Y sin hacer un disco excesivamente conformista ni mucho menos. Si este llega a ser definitivamente el álbum de despedida de la doncella, podremos decir que se fueron con un broche bastante especial y que puede tener cabida sin ningún problema en tu biblioteca junto a otros discos suyos.

  • Es y se hace muy largo, pero a mi gusto es bueno. Siempre es agradable ver a Bruce Dickinson desatado. Yo creo que estando en 2015 y habiendo dado ya lo máximo que podían dar hace bastantes años, esto es lo más digno y estimulante que podían entregar a estas alturas.

    Ah, y viva Eddie, cojones.

  • Sin ser The Final Frontier 100% desechable, este le da como 100 vueltas. Muy de acuerdo con todo, yo personalmente me quedo con “If Eternity Should Fail”. Bueno y con el 747 que van a pasear por la gira. Difícil petarlo más.

  • Armada Brancaleone

    Es increíble que nunca son tediosos y logran mantener el ritmo en temas tan largos. Salvo un poco en Empire Of The Clouds se vuelven un poco repetitivos. Punto y a parte, para mí Tears of A Clown es un temón.

  • Mario Gutiérrez

    También para mi gusto de sus mejores portadas. Bastante elegante.

  • Esteban Martínez

    A mi no me ha gustado. Considero que en el ‘A matter of life and death’ realizaron algo parecido, también alargándolo demasiado e innecesariamente, pero obteniendo un resultado muchísimo más atractivo.
    Acá todo dura el doble de lo que debería, lo cual a mi si me lo volvió un disco tedioso. El álbum es muy cerebral, pretenden ostentar de su técnica (aún son enormes músicos, aquello es innegable y digno de destacar) pero pierden en sensibilidad. Muchas vueltas y vueltas para un disco que en el fondo, es más de lo mismo solo que sobre adornado.
    Saludos.

    PD: Basta con ningunear a ‘Nostradamus’, es cierto que se les fue la mano con tanto tema (sobre todo en el disco 2, debió ser un solo disco) pero ahí si habían grandes canciones.

  • Muy superior a “The final Frontier”, tiene temas que me han devuelto la sonrisa con ellos. Un poco excesivo en duración, hace que coja con más ganas el primer cd, y me cueste escucharlo del tirón.
    Un tema, “The red and the Black”.