Con Superjoint Ritual vuelve la hora de los mamporros

Una breve pero intensa trayectoria.

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Es complicado ponerle correas y límites a un culo tan inquieto como el de Phil Anselmo, con una personalidad tan marcada y, en ocasiones, bastante conflictiva. Miremos como, incluso en su momento cumbre, sus problemas tanto físicos como de drogadicción unido a su relación cada vez más hostil con sus compañeros acabaron erosionando un grupo tan potente como Pantera. No era raro que cuando más fuerte estaba pegando la banda más hiciera Anselmo por alejarse y buscar entretenimiento con otra buena gente del metal formando un grupo como Down. No es de extrañar tampoco que, cuando peor estaba el clima interno en la banda, terminara encontrado más soldados para formar otro grupo.

Aunque la formación de Superjoint Ritual se remonta a comienzos de los noventa, con Jimmy Bower y Joe Fazzio ayudando a construir el barco, la actividad propiamente musical se demoró hasta que se inició el siglo XXI y tan pronto como empezó se apagó. No ha sido hasta diez años después cuando Anselmo y Bower fueron llamando a filas para un regreso en 2014 bajo el nombre de Superjoint que, por el momento, sólo nos ha entregado unas cuantas actuaciones en vivo pero ya va saltando la posibilidad de un nuevo álbum de estudio desde el propio seno de la banda. Parece un buen momento para echar la vista atrás y recordar su breve pero intensa trayectoria. Id preparándoos, llega la hora de los mamporros.

A pesar de que muchos hablen de cierta influencia de bandas pioneras del black metal como Venom, Celtic Frost o Darkthrone, los elementos que más toman las riendas del sonido de Superjoint Ritual están a medio camino del groove metal de Pantera y del sludge pantanoso de Down. También hay mucho de hardcore, llegando a puntos que suenan como si a Black Flag les hubieran inyectado una generosa dosis de anabolizantes. Una cosa queda clara, no estamos ante un grupo dispuesto a ofrecer concesiones a su oyente. Van a todo trapo contra todo lo que se les interponga y con una potencia demoledora.

Básicamente con esa premisa es con la que parten en su debut Use Once and Destroy (Sanctuary, 2002), un brutal cañonazo de metal directo contra tu cara. Antes de entrar a grabar muchos miembros habían entrado y salido en el grupo, persistiendo el núcleo duro de Fazzio a la batería junto a Bower y Anselmo. Estos dos se turnarían la grabación de guitarras y bajo, siendo el último como es obvio el cantante además de principal compositor. Entre las dieciséis balas de este revolver podemos encontrar joyas de la talla de ‘The Alcoholik’, ‘Fuck Your Enemy’, ‘All of Our Lives Wil Get Tried’ o ‘Creepy Wall’.

Para su segundo disco ya encontraron una formación más o menos estable, con Kevin Bond más involucrado en la dinámica del grupo -esta vez de guitarrista- y con el sorprendente fichaje como bajista de un jinete del country outlaw como es Hank Williams III. El fortalecido grupo consiguió superarse a sí mismo con A Lethal Dose of American Hatred (Sanctuary, 2003), un disco mucho más conciso y que mejor encapsula no sólo el talento que atesoran, sino la gran mayoría de sus influencias, dándonos además de un disco atronador y cafre, un disco rico. Por supuesto, no faltan los pepinazos, destacando highlights como ‘Sickness’, ‘Waiting for the Turning Point’, ‘Death Threat’ o ‘Stealing a Page or Two From Armed & Radical Pagans’.

La mala relación entre Anselmo y Fazzio provocó la disolución del grupo no mucho después del lanzamiento de este último álbum, y también que este último no haya terminado formando parte de la reunión. Tampoco está el nieto de Hank Williams, ocupado en otros menesteres, pero está Bond y, sobre todo, está Bower y está Anselmo. El saber hacer del primero junto a la endiablada actitud del segundo son suficiente para adentrarse en los alcoholizados terrenos de Superjoint Ritual, y también para tener un cierto grado de curiosidad en caso de que fructifique definitivamente ese posible tercer disco. Yo desde luego no dudaré en estar ahí para catarlo.

  • Daniel Fuerte

    Yo siempre he sido un leal fan de todo lo que hace el tito Phill, pero no se si con lo cascao que está la vuelta de Superjoint va a molar. Lo digo sobre todo por su voz, que está siendo una pérdida trágica para el metal :___(