Cuáles son nuestras canciones favoritas de Radiohead y por qué

Una elección difícil.

Radiohead

Parecía difícil, pero en Hipersónica hemos logrado acabar nuestro repaso a la discografía de Radiohead antes de que los propios homenajeados sacaran su nuevo disco. Hasta nos ha dado tiempo a repasar sus caras B. Está por ver si es que nosotros nos hemos reformado y ahora somos capaces de empezar secciones que no acaben muertas tras unas cuantas entregas (JA) o es que los de Abingdon son desesperantemente lentos. Como seguimos necesitando algo para ir ocupando tiempo hasta que salga el nuevo trabajo, hemos pensado que no hay mejor cierre posible a este especial que una lista de mejores canciones. Pero para evitar la situación de que uno solo se encargue de hacer la lista, con el consiguiente lanzamiento de cuchillos en la redacción, hemos optado por la democrática solución de que cada redactor escogiera su canción preferida y explicara el por qué. Así los cuchillos sólo nos los lanzáis vosotros por no haber metido ESA canción que os cambió la vida y debería aparecer porque de lo contrario no estaríamos siendo objetivos. Id afilando, que empezamos.

probertoj: You and Whose Army

Amnesiac (Parlophone, 2001) es un disco que no quería que me gustase. A veces uno se enfrenta a sí a sus propias tonterías y prejuicios. Quiero decir: llevaba encantado con Radiohead 3 discos y medio (todo The Bends, sí; todo Ok Computer, claro; casi todo Kid A, como la mayoría). Pero no les necesitaba sacando discos rápidos por cumplir el expediente, Kid Bs. No, no tenía ni pizca de ganas de que me gustase: prefería quedarme en el recuerdo de ‘Fake Plastic Trees‘ o ‘High and Dry‘ (olvidad lo que dice Mohorte más abajo; precisamente él, que sí es puro sentimentalismo) antes que verme enfrentado a un grupo, otro más, echándose a perder. Es decir: el recuerdo de un grupo normal dando en el clavo antes que uno magnífico dándose un trompazo.

Amnesiac llegó y lo hizo a mi mesa, donde colocaba el discman, como un puñetero huracán. Recuerdo que era imposible pasar del bucle: primero ‘Packt Like Sardines In A Crush Tin Box‘; luego ‘Pyramid Song‘, mucho más Kid A, mucho más redonda también… y, ZAS, ‘Pull/Pulk Revolving Doors‘. Una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Lo que no quería que pasase pero lo que necesitaba. Así que, al cabo de… no sé… 100 horas (quizás sólo media) decidí que mejor empezaba a escuchar el disco por la cuarta. Y, sí, me esperaba la mejor balada de la carrera de un grupo de baladas hermosas, un grupo que podrían haber sido sólo los Scorpions del Indie-alt-rock y que aquí le pegan al jazz, a las torch songs, a la guerra de egos, al subidón final y a romperte el corazón en un final en Cinemascope. Y de ahí a ‘I Might Be Wrong’.

Sagrado Imperio Romano, lo que nos tocó vivir.

Natxo Sobrado: Morning Mr. Magpie / Lotus Flower

El primer álbum que rompió la racha de cinco números uno consecutivos en la lista británica 14 años después. El álbum repudiado por multitud de fans, el álbum que algunos usan para poner el límite de lo que consienten a Radiohead. The King of Limbs (Ticker Tape, XL, 2011) es tantas cosas como uno quiera estirar la goma, que por ahora no se rompe. Sólo Pablo Honey (EMI, 1993) puede igualar su sombra. Thom Yorke ya se había encargado de reinventar la industria discográfica con la distribución de In Rainbows (Xurbia Xendless, XL, 2007), así que quedaba reinventarse a uno mismo. El Dubstep estaba muerto, ahora lo que se llevaba era el Future Garage, el rostro de Burial ya venía hasta con los cereales y Four Tet había logrado trascender al gran público desde la autárquica escena electrónica (con la ayuda de su talento y de Domino). ¿Qué quedaba hacer? Aprender de ellos, emular sus trucos y sonidos para adaptarlos a su banda, y así seguir intentando situarse en un primer puesto ilusorio. Luego ya colaboraría con ambos artistas por separado ––en el 12” Ego / Mirror, publicado el 21 de marzo de 2011––, pero ahora tocaba venderle el discurso a sus Radiohead y a Nigel Godrich. En esa marisma aparece el riff repetido de ‘Morning Mr Magpie’ sobre el hi-hat de la batería en loop. El mantra pregunta “¿Cómo estás hoy?” y le roba toda la magia a Yorke, que grita “no no no no” mientras llega la bajada y se crea el ambiente. Después el falsete recuerda la épica de del grupo en ‘Lotus Flower’, con la excepción que quien suena de fondo es una línea de bajo sintético buscando imitar a los nuevos amigos del capitán del barco. El antihéroe estaba dentro, buscando nuevos límites y aliados al tiempo que se encarga de irritar a sus fieles. Cómo resistirse a quererle.

Gallego: The National Anthem

Entender a Radiohead y el camino que decidieron tomar (para lo bueno y también para lo no tan bueno) pasa necesariamente por Kid A (Parlophone, 2000). Y entender este disco pasa a su vez por ‘The National Anthem‘, una canción que parece contener cientos en su interior. Es difícil encontrarlos más hipnóticos, más imposibles y más ambiciosos que en este corte, que por pura necesidad acaba colapsando sobre sí mismo en una tormenta de vientos. Para mí, los mejores Radiohead están aquí.

Mohorte: Let Down

Son pocos los momentos en los que me descubro identificado emocionalmente con Radiohead. Sus canciones, sus discos, tienden a pasarme de lado. Son cerebrales y brillantes, sin duda, pero no sentimentales (aunque algunas canciones, como ‘High and Dry’, sean sentimentaloides, que es el peor de los sentimentalismos). ‘Let Down‘ es todo lo contrario: narrativa sobre los sentimientos y condensación emocional pura en forma de guitarras trenzadas y muro de sonido melancólico. Aquí, Yorke se despacha sobre la alienación del hombre en el mundo moderno y su incapacidad para, llegado el momento, convertirse en un ser emocionalmente pleno. En un ser feliz. Y la estructura de la canción, en un ciclo repetitivo de optimismo-pesimismo, le da la razón. Especialmente cuando entona “You know, you know where you are when”, y la estrofa final se cierra en un prodigio de calidez gélida, la única calidez a la que Radiohead se acercaron en OK Computer (Parlophone , 1997).

Black Gallego: I Might Be Wrong

Hay familias en las que ser el hermano pequeño no acaba siendo del todo idílico. El único pecado de Amnesiac fue amar ser el hermano pequeño de Kid A, al menos en muchos aspectos, incluido el conceptual, lo parece. Sólo por ese detalle ya fue suficiente para que algunos dieran al disco de lado por no ser otra obra maestra del grupo. No caigáis en el error. Al igual que algunos hermanos menores, Amnesiac cuenta con ciertas virtudes con las que su predecesor no cuenta y sólo por ello ya no debería estar en la obligación de envidiarlo. El ejemplo más evidente es ‘I Might Be Wrong‘. Hipnótica, sugerente, casi invitando a bailar -bailar al estilo Radiohead, el baile de la baldosa aquí no tiene lugar- de manera ininterrumpida durante lo que se asemeja a un loop de casi cuatro (magníficos) minutos. Y de repente, giro que nos rompe la cadera, la cadencia de la canción y el alma. Los pocos minutos se van como despidiéndose mientras se meten en un banco de niebla. Y nosotros con los ojos como platos, preguntándonos “cómo coño lo hacen”.

Ferraia: Idioteque

En OK Computer Radiohead parecía que ya habían tocado techo. Sea como fuere, después de una obra así, eligieron meterse en el búnker; seguir esa incursión en la electrónica que tan bien les había sentado, pero yendo más allá. Kid A es el momento de la experimentación, donde una vez más Jonny Greenwood vuelve a mostrar su capacidad creativa. Junto a Yorke, forma una sociedad en la que ambas partes se complementan y se retroalimentan y sin la cual Radiohead no serían lo que son. En ‘Idioteque‘, Greenwood pone las bases para que tomaran dos breves samples a partir de los cuales se forma la canción: ‘Mild und Leise‘ de Paul Lansky (minuto 0:43) y ‘Short Piece‘ de Arthur Krieger (minuto 0:14). Después, como parte esencial en el desarrollo sonoro de Radiohead que es, le dio esa forma angustiosa, fría, paranoica y a la vez adictiva que conocemos. Más tarde Yorke se encargaría de ponerle la letra, ¿política?, descolocando una vez más y encontrando los huecos para mimetizarse con un tema incómodo. No sabremos de qué habla —hay especulaciones al respecto—, pero tampoco importa. Solemos hacer nuestras las letras de las canciones. Para la posteridad quedará ese ritmo cortante, con las frecuencias electrónicas de los 70 brillantemente rescatadas, cantidad de detalles en capas secundarias o el doble juego vocal de Yorke. Otra de esas piezas por las que Radiohead, y especialmente ese binomio que es el motor del grupo, serán recordados.

Ice age coming, ice age coming.

Cronopio: My Iron Lung

Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Moral Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Perla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Chusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla Vetusta Morla

Poliptoton: 2+2=5

El disco más difícil de arrancar para Radiohead acabó siendo uno de los que mejor arrancara. ¿Quiénes eran Radiohead en 2003? ¿Querían seguir siendo una banda que reinventara y se reinventara a cada disco? ¿O querían volver a hacer (uf) canciones normales? ¿Querían seguir descendiendo por la espiral del ensimismamiento o aspiraban a mirar hacia afuera y disparar a todo lo que se moviese, empezando por un tal George W. Bush? Hail To The Thief (Parlophone, 2003) no ofreció ninguna respuesta a estas preguntas (o bien ofreció varias y contradictorias), pero, con su irregularidad y su exceso de metraje, dejó temas tan redondos como este retorcido antipoema orwelliano, que parte de lo desconocido y camina hacia el caos, que combina las pesadillas sintéticas de las que venían con los muy terrenales berridos en forma de guitarra que nunca llegaron a abandonar. Un corte que es pura tensión y que aún hoy en día es perfecto para definir las muchas caras de la banda en apenas tres minutos.

Dr. Chou: Exit Music (for a Film)

Radiohead alcanzaron la divinidad en OK Computer, uno de los discos más grandes de la historia. Siempre me ha llamado la atención que se haya dado por buena, en general, la teoría que dice que se trata de un álbum fantástico, pero que otros tuvieron canciones mejores. Llevado a la división individual, apenas encontraremos en unos pocos un disco que contenga tantos himnos históricos como este. En él existe un tema escondido. Con escasísimas florituras, sin cambios de ritmo más allá de la voz de Thom Yorke, que consigue ahogarte desde el oído, sin rozarte el pescuezo. Unos rasgueos de guitarra, y la sensación de que la muerte se acerca. Radiohead han conseguido ser los más grandes de mil maneras distintas, pero la naturalidad de ‘Exit Music (for a Film)‘ siempre me ha parecido estremecedoramente bella. Nudo en la garganta y ojos asaltados por las lágrimas. Aún hoy, tantos años después.

Israel Fernández: Everything in Its Right Place

Tabula rasa: un salto al vacío, el síndrome de la página en blanco. Radiohead se enfrentaba a los millennials formulando más preguntas que respuestas. ¿Qué habrán querido decir? ‘Everything in it’s right place’ servía de apertura para Kid A (Parlophone, 2000), el disco que cada uno hizo suyo de muy mala manera, que todos odiamos y amamos sin remedio. La experiencia es algo inasible para las palabras. Everything apelaba con cierta sorna a ese inmovilismo que le criticaban los fans temerosos, un estadio de duermevela entre la vida y la muerte, dos minutos después del chute, la sinestesia imposible entre realidad y ficción. Los hermanos Greenwood y cía —pun intended— no sólo se marcaron la filigrana clásica de la experimentación formal, a lo Talking Heads, sino que sobrevivieron con dignidad al mismo. Porque cualquiera puede luchar contra ese terror atávico de morir dentro del templo dinamitándolo, quemando hasta los cimientos, pero muy pocos dejar sobre la escombrera humeante tamaña obra de arte. Lo dice la canción: “todo, en su lugar correcto”. No te pelees, déjalo estar, acéptame como soy. Imperfectamente perfecto.

  • Saludos…

    Joder, no me hubiera gustado estar en vuestra piel y tener que escoger una sola canción de estos muchachos. Debe de ser esto de la música una de las pocas cosas en las que no me va el estilo minimalista. Ningún pero a ninguna de las escogidas y sin duda echo en falta bastantes. Quizás al que más me acercaría es al Dr. Chou (Exit Music (for a Film)) en la primera que se me vendría a la cabeza, una de la primeras de Radiojete que no solo me gustó sino que me puso un nudo en la garganta, pero después me vendrían un pelotón inacabable de canciones que lo merecen y ya no sabría cuál escoger…

    Nos vemos.

  • Santiago

    – Jo, qué felicidad estas notas. Por mí hablen solo de radiohead y vamos bien…

    – Creo que probetoj y black gallego dicen todo lo que yo querría decir.

    – Me sorprende que no hayan creado algún editor falso para meter paranoid android.

    – Y bueno, para hacerle justicia al mejor disco de la banda agrego una personal: Nude / Jigsaw Falling (sí, no pude una sola).

    Saludos

    • Ojo, que todos los editores son falsos menos yo.

      • Santiago

        increíble entonces que pudiendo haberlo evitado te hayan salido un mohorte y un chou

    • Yo estuve al borde de Paranoid Android y Karma Police, pero bueno, es difícil quedarse con una de estos tipos.

  • manuwar

    De las que aportáis los redactores, me quedo con ‘Exit Music (for a film)’, que es una cosa sencillamente prodigiosa.

    Y por aportar una yo, y que no sea de los jits más famosos (mi corazoncito jebi siempre me ha hecho adorar ‘Just’), diré ‘Climbing Up the walls’. Me fascina su atmósfera.

  • Si tuviese que elegir, me quedo con Mohorte y Let Down; pero escapando de las más conocidas propongo: A Wolf at the Door, Optimistic y Faust Arp. Está jodida la cosa, escoger solo una es peor que cuñadear.

    • Yo estuve coqueteando con “Faust Arp” hasta el último momento.

  • FerO

    Cada quién vivió el grupo a su manera. Yo llegué consiente de la banda con In Rainbows y le tengo un cariño especial, por eso Weird Fishes o Reckoner siempre estarán entre mis favoritas. Pero si hay una canción que amo es Karma Police.
    PD. Bloom de The King of Limbs se merece también reconocimiento.

  • Yo, personalmente, me quedaría con “No surprises”, aunque con bastantes del OK Computer cerca. Y de lo menos conocido, quizá con “A wolf at the door”.

  • Alarch

    Yo también vengo a soltar la mía. Pyramid Song. Esa canción es perfecta.

  • Eothain

    Las elecciones son tan coherentes con cada redactor que hasta me parece que lo habéis hecho aposta.
    Aunque es difícil no sucumbir a ‘Let Down’, con la que me quedo es con ‘The National Anthem’, que es la cosa más brutal que han parido Yorke y compañía. Una perfecta definición de la actitud que decidieron tomar como banda, y que les está costando mantener con el paso de los discos.

  • ¿Una sólo? Ufff

    Creo que lo comenté en mi opinión acerca de OK Computer, pero me quedaría con LUCKY, sí en mayúsculas.

    A la postre el único o de los pocos temas optimistas de la banda. Joder, ese riff de guitarra en el estribillo es tan épico, glorioso, cautivador…ponedle el adjetivo que queráis, pero se sale.

    La letra, una contraposición como son ellos mismos…¿Soy afortunado por haberme salvado en un accidente?¿O desafortunado por haberlo tenido?

    De los escogidos, me quedo con probertoj, no puedo dejar de escuchar You And Whose Army con esa segunda mitad del tema, el mejor minuto y medio de todo Amnesiac. Grande.

    Saludos!

  • Jigsaw falling into place.
    Soy de la rama antigua de Radiohead, con amor por The Bends y OK Computer y cariño hacia KID A. Pero con In Rainbows en general y Jigsaw en particular aún estoy flipando.

  • bloom21

    Si solo tuviese que escoger una diría que The Tourist, porque es el final más impresionante, sincero y bello que se ha hecho en un disco. Otras geniales serían Weird Fishes, Morning Bell, Bloom o la que posiblemente este en su nuevo álbum Identikit.

    De todas formas con Radiohead es muy difícil escoger solo una, me pasa lo mismo que con los Beatles.

  • Mchock

    A mí la única canción que me ha hecho llorar es “how to disappear completely”, para mí su mejor canción.