The Soft Moon dominando el mundo de las sombras

Una de las propuestas más completas y con más matices del post-punk actual.

The-Soft-Moon

Hasta no hace mucho parecía legítimo cuestionarse si los límites del género post-punk ya estaban lo suficientemente explorados atendiendo al nivel y la no excesiva transgresión mostrada por buena parte de las bandas pertenecientes al movimiento revival del estilo a principios de siglo. Claro que luego uno se pone a repasar este último lustro y observa la existencia de bandas bastante interesantes que, aunque no logren ese nivel de repercusión y popularidad que tuvieron varias de las bandas del citado revival, logran que algunos recobren la fe en seguir explorando bandas de ese palo.

Planteaba atinadamente el debate un lector en la crítica del nuevo disco de Ought sobre quienes estaban practicando el post-punk más brillante en los tiempos más recientes, destacando las opciones de Viet Cong y los protagonistas de dicha reseña. No tardaron en salir participantes aportando otras propuestas realmente válidas, pero yo personalmente eché de menos que alguien trajera a colación un nombre con el que yo ando muy encantado y al que me he estado enganchando bastante estas últimas semanas: The Soft Moon.

Es bastante debatible si el nivel mostrado hasta ahora por Luis Vasques da para poder colocarlo entre la élite. Para mi desde luego hasta Zeros (Captured Tracks, 2012) lucía rozando lo notable en cuanto a composición, resultando más interesantes en cuanto a su oscuro e impactante estilo que por lo memorable de sus canciones -que mal no estaban, ni mucho menos-. Pero todos mis esquemas se han visto volcados con su último trabajo de estudio, donde no sólo consigue expandir su fórmula un poco más allá de sus propios límites sino que logra cautivarme con sus piezas individuales.

En 2015 el discurso de The Soft Moon adquiere más matices que nunca

No lo apreciaba así mi compañero Mohorte, que en su análisis de Deeper (Captured Tracks, 2015) apuntaba que llegaba a un punto que desconectaba de lo que Vasques trataba de contar. Yo me veo obligado a disentir varios meses después, porque yo si me veo totalmente atrapado en el mundo de las sombras que dibuja bajo su alias en The Soft Moon. Su discurso adquiere más matices que nunca, lo cual hace que el grado de fascinación que provoca sea claramente superior, pero además la articulación de las piezas es tan sublime que hace que no quiera perderme nada de la historia.

Las canciones se suceden con bastante dinamismo y acierto, pero ante todo son canciones fabulosas y estimulantes. El certero machaque de ‘Black’ hace que ya empieces el disco con los ojos como platos gracias al ruidismo bien empleado y el constante martilleo. Dentro de este mundo de sombras, Vasques sabe emplear los tonos más oscuros y turbios en su beneficio, como muestra en temas opresivos de la talla de ‘Wasting’, ‘Feel’ o ’Being’. Pero también es capaz de lucirse con perlas puramente post-punk como ‘Far’ o ‘Try’, o incluso de teñir de negro y orwellismo la pista de baile como en ‘Wrong’.

Los escenarios de Deeper van cambiando, aunque entre ellos vaya habiendo un claro hilo conductor

Los escenarios van cambiando, aunque entre ellos vaya habiendo un claro hilo conductor y varias señas de identidad similares. En todos ellos The Soft Moon se mueve como pez en el agua y rinde con bastante solvencia. Deeper es un disco que me ha enganchado muy fuerte últimamente. Es como un barrio muy chungo en el que siempre quiero acabar, no sé cómo. Un trabajo con canciones que ya es imposible que se despeguen de mí y que hacen que vea a este compositor con una mejor perspectiva. Si eso no es parir uno de los discos del año, yo ya no sé lo que es.

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  • Sebastian Diaz

    Creo que si no mencioné a The Soft Moon en ese post sobre Ought, fue porque Deeper me suena varios escalones debajo de Zeros, que fue mi introducción a la banda. Y me parece un buen disco, pero flojo por momentos y que podría haber sido mucho mejor. Pero sí, The Soft Moon siguen siendo ejemplo de buen post-punk actual. Sobre todo en momentos de tanto revival (hace unos días escuché el último de PiL, por ejemplo) y de tanto apelativo a los cánones. Aunque de todas maneras, hasta los errores demuestran que es una buena época, porque al menos hay más grupos que se animan al género. Entre más bandas conozcan las reglas del juego, más bandas se animarán a romperlas.

    • Sebastian Diaz

      Olvidaba algo: si van a hacer una nota tipo especial de post-punk, por favor hablen del Happy Way In The Maze Of Rebirth de los rusos Human Tetris. Aún sigo sufriendo su disolución, un sólo disco magnífico con varios epés de buen nivel en muy poco tiempo y fin. Ojalá hubieran más bandas así.