Steve Hauschildt – Where All Is Fled

Hace algunos días hablaba de la intensa vida productiva que tuvieron los estadounidenses Emeralds, uno de los proyectos de electrónica progresiva más interesantes que hemos podido conocer en los últimos años. Su música, con secuencias

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Hace algunos días hablaba de la intensa vida productiva que tuvieron los estadounidenses Emeralds, uno de los proyectos de electrónica progresiva más interesantes que hemos podido conocer en los últimos años. Su música, con secuencias infinitas y bucles que iban a más, a veces más ambient, otras más Tangerine Dream, era un ejemplo claro de cómo tenía que ser el género en pleno siglo XXI. Y ese respeto al pasado, conjugado con las posibilidades y los cacharros de hoy, fue posible gracias a mentes inquietas como la de Steve Hauschildt, que este año ha publicado el notable Where All Is Fled (Kranky, 2015).

Los tres miembros de Emeralds siguen publicando por su cuenta una cantidad ingente de referencias, algo que ya hacían cuando el grupo estaba a pleno rendimiento. Pero de todos, Hauschildt es el que tiene un sonido más alineado con la prolífica formación de Cleveland, por lo que puede que fuera el más decisivo a la hora de darle forma al proyecto madre. En cualquier caso, y tras tres años en blanco, algo extraño en gente tan activa como él, ha vuelto a la senda con trabajo que tiene casi el doble de temas que su anterior LP, Sequitur (Kranky, 2012), un álbum ni remotamente tan inspirado como este. Se aleja de estructuras más cómodas y poco atractivas para regresar al camino de Tragedy & Geometry (Kranky, 2011).

Una paciente espera que ha merecido la pena

Where All Is Fled nos trae al mejor Steve Hauschildt, al compositor meticuloso e intenso que sabe medir genialmente los tiempos. Ha vuelto con un álbum considerablemente largo en el que a pesar de seguir con el ambient y la electrónica progresiva, la cadencia siempre es la correcta; relativamente reiterativo cuando es necesario y minimalista a la hora de mostrar sus dotes con el piano. La mayoría de temas dejan un rastro de su talento como músico, con obras de la sensibilidad de ‘Arpeggiare‘ en el segundo corte o bellezas secuenciales como ‘In Spite of Time’s Disguise‘. Precisamente uno de los aciertos del disco es el de volcar toda su narrativa de una forma bastante accesible, sin omitir detalles ni renunciar a texturas escapistas.

Where All Is Fled nos trae al mejor Steve Hauschildt, al compositor meticuloso e intenso que sabe medir genialmente los tiempos

Sobre el lienzo que aquí ha elaborado, destaca la reiteración en el teclado que rezuma olor a compositores de la talla de Klaus Schulze y en ocasiones, aunque en menor medida, a Jean Michel Jarre por la intensidad y fisonomía de canciones como ‘Caduceus‘. El de Cleveland logra trazar una línea recta que pasa por la puerta de quienes un día jugaron en las coordenadas de la Escuela de Berlín. En ese sentido, todo ese pasado, bien traído al presente, se erige con muchas tablas en temas tan formidables como ‘The World Is Too Much With Us‘, ese claro ejemplo de lo que se espera de la electrónica progresiva en esta época con las herramientas que hay al alcance.

7.8/10

Así pues, sin duda un trabajo estupendo del americano, que tras varios años sin producir en largo, ha estado trabajando pacientemente para acabar esculpiendo una obra tan buena como esta, probablamente la mejor que ha hecho en solitario. Incluso cuando se vuelve más expeditivo, añadiendo recursos que no son muy habituales en él, sale bien parado como en ‘Aequus‘. Un disco tan disfrutable para los acérrimos del ambient, lo progresivo o la neoclásica, como para los amantes de la buena música en general. Seguimos echando de menos a Emeralds, pero el talento de Steve Hauschildt ha vuelto a rescatar su esencia.

Me gusta el chunda-chunda.