El tamaño sí importa (LXV): ‘Go or Go Ahead’, de Rufus Wainwright

El norteamericano parió una de sus obras maestras camuflada en el medio de Want One

rufus wainwright

Hubo un tiempo en que Rufus Wainwright lo fue todo. A caballo entre finales del siglo pasado y primeros del que nos contiene, el mitad estadounidense, mitad canadiense, copó grandes críticas con sus primeros discos. Venía de una familia de enorme talento creativo, artístico y musical, y tanto él como en menor medida su hermana Martha parecían seguir (incluso superar) esa línea definitoria familiar.

Tras un debut homónimo y un segundo trabajo, Poses, que como decimos encantaron a toda una crítica mundial que aceptó ponerse a sus pies sin remilgos, llegó Want One (DreamWorks, 2003), un trabajo que levantó, aunque escasas, las primeras dudas en las prestaciones de los trabajos de Rufus. No me busquéis entre los críticos, creo que Want One era un disco muy notable, con enormes joyas pop que mezclaban los argumentos que Wainwright manejaba con maestría inusual: voz, guitarra y piano. Así giraba, en muchísimas ocasiones solo, y no parecía que fuese necesario nada más para dejarnos boquiabiertos en sus conciertos. Ese pop que tan bien facturaba Rufus, cuando hacía discos pop, y no se dejaba conquistar por esos cantos de sirena megalomaníacos de la ópera, que resultaron algo más fallidos.

Aquel Want One contó con dos singles de sobrada valía, ‘Oh What A World’ y ‘I Don’t Know What it Is’. En el primero se dejaban ver las influencias clásicas de Wainwright, recordando al ‘Bolero’ de Ravel. Seguramente sean esos dos temas, que además abrían el disco, los que más hayan perdurado en la memoria de muchos. Pero en el interior de Want One existía una pieza que siempre me llamó poderosamente la atención. Aquella canción por la que, en realidad, recuerdo el disco hoy. ‘Go or Go Ahead’ con seis minutos y medio compuestos de una introducción humilde, guitarra acústica en mano, para dar lugar posteriormente a un chorro barroco de grandiosidad e histrionismo, marcas de la casa.

‘Go or Go Ahead’ dignifica la palabra “intenso”, porque consigue, con esos coros en puente y estribillo, que se nos erice la piel sin necesidad de fuegos de artificio ni recursos populistas. Uno de esos temas que, como realmente se disfrutan es cantándolo a voz en grito cuando llega el momento, a solas, sin atisbo de timidez, contagiándote de grandilocuencia. Uno de los mayores regalos de aquel Rufus Wainwright. Del primer Rufus Wainwright. Del mejor Rufus Wainwright.