El tamaño sí importa (LXIX) : ‘Almost Blue’, de Chet Baker

Nunca nadie más conseguirá sonar como suena Chet Baker interpretando 'Almost Blue'

Chet Baker, musician

Chet Baker es James Dean, Sinata y Bix juntos en un mismo ser. Él es el hombre que mejor cantó ‘My Funny Valentine’. El héroe del cool jazz desde los años 50. El trompetista por excelencia del siglo pasado. Un músico de Oklahoma que, envuelto en caos y autodestrucción, hizo de su existencia torturada un mito.

Tuvo una irrepetible y fatal manera de estar en el mundo. Adicto a la heroína y a la cocaína, sufrió varios accidentes por culpa de sus vicios, dejó sus pisadas en la cárcel y recibió varias palizas que le dejaron sin dientes y sin aliento, retirado de los escenarios durante casi un década. Tan enfermo de sí mismo, tan amenazante y a la vez, tan lleno de éxito y estilo. En Baker, la leyenda y la música son lo mismo. Y acercarse a lo que sabemos de su vida es la mejor manera de tocar y entender su música. En 1988, un documental sobre su vida, Let’s Get Lost, definió al mito para siempre. Y este año se ha estrenado la película Born To Be Blue, que continúa colocando las piezas para acercarse al sentido más profundo de Chet Baker. Del mito y del hombre.

Tan enfermo de sí mismo, tan amenazante y a la vez, tan lleno de éxito y estilo. En Baker, la leyenda y la música son lo mismo

Corría el año 1987 y Baker estaba consumido por sus adicciones, pero en lo musical, estaba más en forma que nunca. Su voz y su trompeta, siempre devastadoras, sonaban por entonces llenas de vida. Y eso que solo faltaba un año para que, en extrañas circunstancias, una aparatosa caída acabase con su vida. Fue entonces, en 1987, cuando con la interpretación que Chet Baker hizo de ‘Almost Blue’ en su concierto de Tokio en junio, consiguió ser inigualable. Con unas pocas notas a la trompeta, profundas y penumbrosas (no encontraréis un mejor acompañamiento para vuestra melancolía), y una voz frágil y sugerente, supimos que nunca nadie conseguiría sonar así de nuevo. Siete minutos y medio para contener el aliento. Hasta que las últimas notas del piano acompañan un devastador almost you, almost me, almost blue.

‘Almost Blue’ es el fruto de una obsesión. Ese perfecto ejemplo de la canción que necesita encontrar a su intérprete, porque el compositor no es siempre el más adecuado. Elvis Costello estaba fascinado con dos versiones de ‘The Thrill Is Gone’ que Baker había grabado en los años 50 y quiso componer un tema basado en eso, con los mismos parámetros. ‘Almost Blue’ se publicó en 1982, dentro de un disco de Costello, Imperial Bedroom. Tiempo después, cuando Baker ya había fallecido, Costello descubrió que Baker no solo había interpretado el tema dentro de su repertorio, sino que lo había hecho de la forma más sensacional que el compositor podría haber imaginado.