El tamaño sí importa (LXVIII): ‘Fillmore Jive’, de Pavement

El indie rock convertido en una montaña rusa de guitarheroísmo

Pavement

Aunque ellos llegaron un poco después que los grupos fundamentales que en gran parte dieron forma al indie rock, Pavement besaron el santo rápidamente. Su bautismo musical empieza en los primeros noventa, y ya con el Slanted and Enchanted (Matador, 1992) demuestran que a pesar de que ya estaban en boga los principales grupos que venían del underground americano, ellos iban a ser otro pilar fundamental. De hecho, Pavement es uno de los grupos más brillantes del estilo y de la década de los 90, la única en la que tuvieron actividad a nivel de LPs y en la que sus cuatro primeros tomos son una pieza trascendental dentro del movimiento. Y como con los grandes grupos del mismo, las influencias de Pavement siguen llegando hasta nuestros días en multitud de grupos.

A pesar de que dentro del estilo no son habituales las canciones largas —y por canción larga entendemos la medida oficial Hipersónica, es decir, más de seis minutos—, salvo contadas algunas excepciones como Sonic Youth, Pavement también tuvieron sus momentos de desmelene, de quedarse enganchados a sus guitarras y sus pedales hasta que se cortara la luz. Los de Stephen Malkmus vivieron su capítulo de maraña sonora al final del que para mí es su mejor trabajo, Crooked Rain, Crooked Rain (Matador, 1994), con ‘Fillmore Jive‘.

Pavement fueron y son, cada vez que los escuchas, un grupo eminentemente joven. Por mucho que pase el tiempo. Sus letras, su forma de afrontar la vida en ellas y las sensaciones que transmiten, tanto de melancolía como de pura despreocupación, captan a las mil maravillas la esencia de lo que significa ser joven. La esencia de Pavement. ‘Fillmore Jive’ es un tema sin estribillo, una montaña rusa que empieza en esa melancolía propia del grupo durante los primeros instantes y que después estalla a mitad de recorrido para no hacer más que subir y subir hasta llegar a una de las piezas más perfectas del rock de los noventa. Un tema emotivo, epatante, que llega al clímax en el tercio final con las guitarras de Malkmus y Scott Kannberg saliéndose de órbita del éxtasis que llevan encima.

Aunque por sus primeros versos ‘Fillmore Jive‘ podría hablar de un cortejo o incluso cosas más truculentas según se interprete, dijo Malkmus que habla de la música, como en otras canciones de su registro. Sobre todo del final de una era; en aquellos tiempos Malkmus decía que había demasiadas bandas tocando. Y seguramente muchas beneficiándose de las fórmulas rockeras que aquellos días daban dinero. Es cierto que a Pavement se les conocerá por otras composiciones más cortas, exitosas y radiables, pero estos siete minutos son sublimes. Casi tanto como para confirmar eso que aquí jalean de Goodnight to the rock and roll era.

Me gusta el chunda-chunda.