Mothers – When You Walk A Long Distance You Are Tired

Porque cuando juntas cosas buenas, salen cosas buenas

mothers

Dentro de poco se cumplirán dos siglos del día en el que Victor Frankenstein, en pleno delirio megalomaníaco, lograse crear vida juntando distintas secciones de varios cadáveres. Una multitud de fragmentos inertes uniéndose en conjunto, formando un ser que la electricidad consiguió hacer nacer. Partes de cosas distintas, chispazo de corriente y una nueva vida. Es cierto que el resultado de aquel teórico logro científico tuvo consecuencias bastante catastróficas para Frankenstein, pero dentro de las enormes aristas y espinas de su creación, se encontraba un interior de enorme belleza. Una monstruosidad llena de sufrimiento, ansiedad, pasión y deseo. Aunque sea de venganza.

Mothers: mi bello monstruo particular

De muchas inspiraciones distintas, de muchos fragmentos con escasas similitudes estilísticas, de numerosos rincones con poco en común, nace el monstruo de Mothers y, más concretamente, su álbum de debut, When You Walk a Long Distance You Are Tired (Wichita Recordings, 2016). Mothers nació como proyecto en solitario de Kristine Leschper, una talentosa moza de la talentosa villa de Athens, Georgia. Hace tres años dio forma a este plan, al que se unieron una segunda guitarra, un bajo y una batería. Un cuarteto que ha lanzado un disco fantástico. Lleno de referencias encantadoras. Mezclando aquello que te pueda gustar de Sharon Van Etten, Courtney Barnett o, sobre todo, Mackenzie Scott. Del rock, del folk y de lo experimental. Un conjunto estupendo, nacido de varios seres desmembrados.

Mothers abren su propuesta, su música (dejemos aparte aquel single de octubre del 2015 que llevó por nombre ‘It Hurts Until It Doesn’t’, corte que también incluye este disco) con ‘Too Small for Eyes’, un corte que es bastante representativo de una de esas partes que compone su conjunto, su propuesta. Leschper se rodea de una banda pero, en realidad, ella es la parte más visible y con mayor tonelaje en la propuesta. La mandolina que marca el amanecer de When You Walk A Long Distance You Are Tired, acompañada de esa magnética voz, nos engancha bien pronto, incluso antes de que entren los teclados y la sección de cuerdas. Un corte fantástico, de esos que te garantiza que sentarte a escuchar a Mothers con atención podrá hacerte sentir muchas cosas, pero nunca que has perdido el tiempo.

Mothes ha lanzado un disco fantástico, lleno de referencias encantadoras. Mezclando aquello que te pueda gustar de Sharon Van Etten, Courtney Barnett o, sobre todo, Mackenzie Scott

Pero para aquellos que teman, al escuchar esa primera canción, que lo de Mothers vaya a ser una propuesta atractiva pero con un exceso de languidez, que descansen tranquilos. La rudeza que alcanza When You Walk A Long Distance You Are Tired nunca es excesiva, pero pronto ‘It Hurts Until It Doesn’t’ nos deja ver que Leschner y los suyos pueden acercarse al pop y al rock sin generar ningún tipo de dudas en cuanto a su solvencia en esos terrenos. Ejemplos como ese y como las siguientes ‘Copper Mines’ o ‘Lockjaw’ confirma los varios injertos de diferentes procedencias que contiene este debut de los de Georgia. Entre esta faceta y las canciones de cuna de ‘Nesting Behavior’ la horquilla estilística de la banda es lo suficientemente extensa e intensa como para acaparar un buen puñado de seguidores, de distintas procedencias.

8/10

Aunque si me preguntáis a mí, es en el manejo poderoso de los tempos de la sensibilidad en donde Mothers se llevan la mejor nota, en cosas tan aparentemente pequeñas, delicadas, y a la vez tan magníficas como ese dúo final de ‘Hold Your Own Hand’ y ‘Accesory Cloud’, seguramente los cortes que acaban de convencerme de que estamos ante un debut enormemente atractivo. Otro nombre a sumar en una escena del folk-pop que vive una época de cierto esplendor. Un derroche de descaro, de personalidad y de confianza en las capacidades propias. En definitiva, una pequeña preciosidad.

  • Manu Boado Martín

    Estaba leyendo esto por encima pero cuando he visto Sharon Van Etten, Courtney Barnett y Torres, me he puesto a escucharlo con más atención.

    Y mira qué bien, qué disco tan bonito y triste y todo.