PJ Harvey – Is This Desire? (1998): en medio de la tormenta

PJ Harvey termina de recorrer una feminidad confundida, herida, hasta cierto punto disfuncional, pero extremadamente orgullosa de serlo.

PJ Harvey Is This Desire

Viniendo de donde veníamos (Dry, Rid of Me, To Bring You My Love), casi parece inevitable sentarse ante ‘Is This Desire?’ con la sensación de estar ante uno de los discos menos lustrosos de PJ Harvey. Sin embargo, y aunque efectivamente canción a canción sea un disco perdedor, ‘Is This Desire?’ mantiene intacta la principal cualidad de PJ Harvey: la de hacer música que es a la vez explosiva y fantasmal, que está plagada de rabia contenida y de desesperación a punto de explotar.

PJ Harvey se pasó tres años y medio sin disco nuevo después del deslumbrante, adictivo, totémico To Bring You My Love. No es que estuviera exactamente parada, al menos no hasta que acabó la gira de su tercer álbum, ésa en la que dejó imágenes absolutamente fabulosas para el recuerdo, looks de rock star imposibles de pasar por alto.

PJ Harvey y el huracán

Agotada por el esfuerzo emocional de sus tres discos previos y de ese Tour, PJ se recluyó en Yeovil, su pueblo natal, con la idea expresa de aislarse por completo de tendencias, de músicas, de ideas ajenas. Lo confesó abiertamente mientras fue el proceso de promoción de ‘Is This Desire?’, necesitaba reencontrarse con ella misma como creadora:

“No quiero parecer una pretenciosa, pero hace un par de semanas pude hablar con David Byrne. Me dijo que te cuesta al menos tres años saber qué cojones querías decir en cualquier canción que hayas escrito. Y sí, yo también lo creo” (The Sunday Observer, febrero del 99)

Recordemos lo que era ser PJ en aquella época. Recordemos los rumores con su estado de salud, con su peso, con la relación destructiva en la que, supuestamente, estaba basado ‘Rid of Me’ y de la que supuestamente no podía salir. Recordemos que colaboró con Nick Cave y le marcó tanto que prácticamente todo ‘The Boatman’s Call’ es un disco sobre PJ Harvey. Recordemos lo que es ser mujer en la industria musical, en la vida.

No sé lo que es enfrentarse a escuchar a PJ Harvey siendo mujer. No lo puedo saber, claro. Sólo sé que meterse en ‘Is This Desire?’ es entrar en una película de terror psicológico donde las Elises, Angelenes, Leahs o Catherines se enfrentan abiertamente a unas vidas de deseos incumplidos, mierda a tutiplén, confusión. Esto, que, en los 90 (y en la masculinidad), había sido uno de los terrenos temáticos más fértiles de la década, parecía no tener parangón en el lado femenino (posiblemente no lo tenía). Básicamente PJ Harvey abrió esa espita con sus cuatro primeros discos y permitió la llegada de nuevos tropos al rock: el principal, el de una feminidad confundida, herida, hasta cierto punto disfuncional, pero extremadamente orgullosa de serlo.

La canción que la salvó

Is This Desire‘ es un disco en el que PJ Harvey se viste de personajes, pero siempre para reflejarse a sí misma. Pero en su creación llegó a puntos demasiado bajos, a lugares demasiado oscuros. No todo lo que encontraba hasta entonces le gustaba, pero en ‘Is This Desire?’ casi todo le incomodaba, hasta el punto de que el retiro en Yeovil la afectó más de lo previsto.

Con el disco casi compuesto en su totalidad, pero sintiéndose extremadamente mal, PJ Harvey ha confesado alguna vez que ‘My Beautiful Leah’ es la canción que la salvó. O más bien, la canción con la que encontró a sus salvadores.

“Escuché esa canción y me dije: “¡no, ya vale! No quiero más de esto, no quiero ser así”. Era todo tan o blanco o negro… pero la vida no es así. Supe que necesitaba ayuda, que quería que me ayudasen. Necesitaba que me rescataran y John (Parish, miembro de su grupo) y Maria (Mochnacz, artista, directora de vídeos y fotógrafa de la portada de ‘Is This Desire?’) lo hicieron”.

My Beautiful Leah‘ es un buen lugar para adentrarse en el cuarto disco, por su extrañeza, por su rudeza sonora, por olvidarse y mucho de las guitarras y adentrarse en terrenos guiados por teclados… casi irreconocibles. Muy Tricky, con quien también había colaborado poco tiempo antes. ‘My Beautiful Leah’ es una canción que, en dos minutos, destruye por completo la imagen que pudiésemos tener de PJ Harvey y la lleva a arenas movedizas. Ella sabe que de allí se sale nadando, no luchando con los brazos y piernas por mantenerse de pie.

El oyente quizás no lo tenga tan claro. En el momento en que salió a la venta ‘Is This Desire?’, al menos. Por eso mucha gente agitó los brazos en vez de tumbarse, por eso algunas notas y algunas reseñas fueron demoledoras.

Un mundo de arenas movedizas

Arenas movedizas hay varias en todo el disco. ‘The Wind‘, que canta, fantasmagórica, sobre Saint Catherine y su capilla, pero para acabar dándole la vuelta al rezo tradicional: si en éste eran las mujeres las que le rogaban un marido a la Santa, en la canción, entre los susurros del viento que azota la colina, PJ Harvey pide por “un marido para Catherine, uno guapo, querido, uno rico, alguien que la escuche“.

O ‘Joy‘, poseída por la electrónica industrial mientras canta lo de “No hope for joy”, su no future for you, su the enemy is everywhere. Sí, él enemigo está en todas partes.

O ‘No Girl So Sweet‘, abrupto cierre salvaje a un disco incomodísimo.

Hay tramos, por supuesto, muchos más “PJ Harvey”. El inicio, con esa ‘Angelene‘, una historia sobre prostitución y deseo de encontrar al hombre adecuada que se incendia sobre piano… Ponerla al inicio es el caramelo engañoso, más aún que el primer single, ‘A Perfect Day Elise‘, que al menos deja ver las pretensiones de hacer un disco mucho más electrónico.

7.7/10

Y, claro, está ‘The River‘. Uno puede decir que Is This Desire? es el disco flojo de PJ Harvey, pero luego tendrá que enfrentarse a que, casi en el final, llega una de las canciones fundamentales de toda su discografía. Una que ha salido exactamente de la misma mugre y de la misma desazón que las nueve anteriores. Una en la que, por mucho piano que suene, no hay espacio para la dulzura. Una con un puente instrumental de falsos vientos maravillosamente fantasmagórico. Si el ‘The River’ de Springsteen era terrenal, la derrota de los sueños de gloria contada desde la perspectiva sexual, el de PJ Harvey es el fantasmal, el adiós a los sueños del amor entonado de manera triste: “and we walked without words, and we walked with our lives, two silent birds circled by“.

Llegar al momento en que ya no nos quedan ni las palabras para transitar juntos por la vida… ¿Eso era el deseo?

  • Ricardo Salvador

    Conmovedor al punto del miedo. Si bien la crudeza de su temática y sonido deja un retro gusto a cloro, es de mis favoritos precisamente por eso. Hermosa, PJ…

  • Manu Boado Martín

    No sé si se habrá hecho ya en el pasado, pero el leer su nombre aquí me ha recordado que no estaría mal un especial de Nick Cave, si los señores hipersónicos gustan.