¿Por dónde empiezo con… Thrice?

Diseccionando a uno de los grupos de post-hardcore más honestos que ha habido y habrá.

Thrice

Para cogerle cariño a ciertas bandas no es necesario que sean de las mejores o más notables de su estilo. Ni siquiera que hagan un álbum histórico o un temón perdurable. Basta con que sean capaces de ceñirse a lo que más controlan de su propio sonido, ser lo más efectivos posible, sin muchos altibajos, y además que suenen realmente honestos en lo que hacen. En géneros concretos como el post-hardcore no es poca la diferencia que aporta la honestidad de una banda que realmente se desvive por lo que hace y hace totalmente suyo hasta el más mínimo punteo o berrido.

Por eso mismo he terminado cogiendo un especial cariño a una banda como Thrice. No muchos los colocarían por encima en un listado de grupos post-hardcoretas, pero es difícil negar que han tenido una discografía bastante sólida con bastantes buenos momentos. Por ello unos cuantos nos entristecimos con su despedida hace unos años, aunque parece que todo lo que les hacía falta era un descanso de la tónica general de una banda de disco-gira-disco-gira, ya que no hace mucho confirmaron su regreso a la actividad y más tarde se metieron en el estudio para la grabación de nuevo material que se prevé que llegue este año. Por ello es buen momento para ponernos a repasar un poco su trayectoria y ofrecer una guía para que se animen los neófitos antes de que salga lo nuevo.

Thrice, del chiste privado a la ambulancia

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Sus comienzos no difieren demasiado del de cualquier otra banda típica estadounidense, con dos miembros que se conocen del instituto e incluso ya han tocado juntos en otro grupo, uno llama a su colega de skate para rellenar y al final este colega completa la formación reclutando a su hermano. El grupo comienza innominado pero, ante la necesidad de buscar un nombre para poder dar conciertos, optan por un chiste privado para identificarse, en principio de manera temporal hasta encontrar algo mejor. El caso es que empiezan a ganar fans y a estos les encantaba el nombre que al final Thrice se establece como su nombre definitivo.

Poco a poco el grupo fue haciéndose hueco en el panorama y sólo dos años después de su formación debutarían con su ya casi olvidado Identity Crisis (Greenflag, 2000). Al igual que harían con posteriores trabajos, los californianos donaron parte de los ingresos del disco a una organización benéfica local. No sería hasta el lanzamiento de su The Illusion of Safety (Sub City, 2002) cuando la banda despegaría realmente, recogiendo muchas críticas positivas y hasta su fichaje por una discográfica de mayor entidad.

El grupo comienza innominado pero, ante la necesidad de buscar un nombre para poder dar conciertos, optan por un chiste privado para identificarse

Ese ascenso se rubricaría con su tercer álbum, The Artist in the Ambulance (Island, 2003), que volvería a cosechar buenas reacciones en la crítica y también lograría posicionarse en las listas de ventas, saliendo ya del nicho independiente. Más tarde se tomarían un periodo algo más prolongado -aunque sin pasarse- para poder pensar mejor la dirección que querían tomar en su cuarto disco. El resultado sería Vheissu (Island, 2005), un disco con una dirección más experimental de lo habitual, incluyendo sonidos diferentes y poco típicos en el hardcore como pianos, electrónica o folk japonés.

Pero su espíritu ambicioso no acabaría ahí y no mucho después se embarcarían en su mayor proyecto hasta la fecha, publicando un disco extenso formado por cuatro EPs divididos en dos discos, nombrado The Alchemy Index (Vagrant, 2007-2008). Tras este titánico esfuerzo lo último en lo que pensaron fue en descansar un ratito en la mecedora del porche, así que a principios del año siguiente se pusieron a trabajar en Beggars (Vagrant, 2009), que mantendría la dinámica positiva en cuanto a recepción. Años más tarde el grupo confirmaría que iba a cesar temporalmente la actividad poniendo al grupo en un estado de hiato, no sin antes publicar su séptimo álbum, Major/Minor (Vagrant, 2011), que confirmaría que la relación entre los miembros no pasaba por sus mejores momentos al escribir cada uno la música por su cuenta, aunque el resultado seguía estando a la altura de lo esperado.

Un disco para empezar: The Artist in the Ambulance (2003)

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Su mejor disco, sin ningún atisbo de duda para el que escribe. De los primeros pasos a la posterior explosión de su predecesor, para dar a la confirmación definitiva aquí. Un disco de los que desde el momento en el que surgen se hacen con la etiqueta que pone “imprescindible” y se la pone en la portada, para que se vea bien. La etiqueta en la que se enmarcaban venía ya de cierta etapa dorada y de una consolidación de sus señas características, pero los californianos le dieron una vuelta más la expandieron y oxigenaron un poco más.

En este disco vemos una de las versiones más completas de Thrice

Y es que en The Artist in the Ambulance vemos una de las versiones más completas de Thrice, dándose rienda suelta y dejando espacio para pinceladas de distintas tonalidades, elementos de géneros diferentes al post-hardcore, y hacen que su sonido aquí suene hasta particular y único, o al menos así lo parezca. Cierto es que Thrice se atreverían a hacer cosas aún más diferentes en posteriores trabajos, pero en pocos recopilan tantas y hacen que funcionen de manera tan compacta como lo hacen aquí.

Por si eso no fuera suficiente, encontramos aquí un sobresaliente elenco de canciones también muy completo en lo que a tonalidades se refiere y altamente efectivo de principio a fin. Encontramos desde temas que van a cara de perro hasta otros mucho más reposados, pasando también de manera ineludible por canciones de mucho gancho perfectas para ser singles o, directamente, jitazos. Por citar sólo unas cuantas de las que me quitan el hipo del asombro: ‘Under a Killing Moon’, ‘All That’s Left’, ‘Silhouette’ o ‘The Artist in the Ambulance’.

Encontramos desde temas que van a cara de perro hasta otros mucho más reposados

Se acaban los adjetivos para un trabajo así de intenso, así de brutal, que cuenta con un tremendo arsenal de riffs, texturas, estribillos memorables y demás que logran despertar infinidad de emociones desde el primer minuto hasta el último. Cada vez que regreso a este disco lo siento como si fuera la primera vez y eso dice mucho del mismo. Por eso siempre será mi predilecto de esta banda.

Una selección de canciones de Thrice

Con un grupo con canciones fabulosas para dar y tomar y que, además, ha tocado varios palos dentro de sus discos, se hace complicado acotar todo eso en una lista, pero espero que esta playlist sea de utilidad para hacerse una idea general y sirva de entrada al universo de Thrice. Que la disfrutéis.

  • Artist in the Ambulance…qué recuerdos. Sí, fue mi punto de iniciación, y admito que fue un disco contagioso. Luego indagué un poco hacia atrás, y fluí moderadamente hacia adelante, sin dejarme llevar del todo. Es más, ni siquiera asimilé “Vheissu”, y ahí terminó un poco la cosa, con esporádicos escarceos de curiosidad a sus posteriores obras.
    En fin, otra de esas bandas que tuvo su “momento” en mi trayecto musical. Hoy en día ya no están en la dieta, ni de lejos.

  • Saludos…

    También les tengo un especial cariño. Pero difiero en por dónde empezar. A mi me engancharon con sus trabajos posteriores al ‘Artist in the Ambulance’. No digo que no sea bueno pero quizás me sonaba a más de lo mismo en su estilo, como algo ya escuchado hasta aburrir bastante. Pero en ‘Vheissu’ ya les encontré con más carácter, más personalidad, encontrando su sonido. Aunque el que más me acabó gustando fue el ‘Beggars’, que contradictoriamente es más comercial o digerible. De todas maneras y como bien dices, un grupo que no despuntó pero tiene una discografía bastante sólida y disfrutable en su estilo.