Rihanna – ANTI

Un movimiento muy interesante en la carrera de Rihanna

Rihanna ANTI

Cuando se analiza el lanzamiento de un producto (y un disco de Rihanna siempre lo es), siempre conviene saber las circunstancias de su creación. el contexto de su lanzamiento y las expectativas que su puesta a la venta despierta en términos de repercusión. Especialmente en el caso de ANTI, donde estos tres factores están muy presentes, aunque sea para acabar tirando por un camino completamente opuesto al que deberían haber seguido.

La historia de la gestación del octavo disco de Rihanna ha sido tortuosa y llena de giros de guión

La historia de la gestación del octavo disco de Rihanna ha sido tortuosa y llena de giros de guión. Es, para empezar, el primer disco realmente pensado de una artista que ha apostado por lanzar un álbum por año y estar permanentemente en la conversación como método de supervivencia desde su debut hace ya una década. Su anterior disco, Unapologetic, es de hace cuatro años, mucho para los estándares de la industria y una absoluta eternidad para la escala de la barbadense. Desde entonces ha habido un año prácticamente sabático, mil y una declaraciones de que el disco estaba a punto de salir y hasta una trolleada en forma de tres singles previos que al final ni siquiera han entrado en el resultado final.

Una vez grabado, la tía compró los masters del disco, se lo trajo a su propio sello y convenció a Samsung para que le diera 25 millones de dólares para poder regalarlo. Infinitas veces se rumoreó su publicación sorpresa y cuando al final ocurrió, las formas (que apareciera en TIDAL, luego desapareciera y más tarde regresara en forma de exclusiva y descarga gratuita) lo convirtieron en el lanzamiento sorpresa menos sorpresa y quizá más surrealista de los grandes nombres del mainstream en estos últimos años.

Todo este dilatado proceso parece tener su reflejo en el disco que finalmente ha sido ANTI, en el producto final que ha llegado al destinatario: algo que en teoría estaba planeado hasta el último detalle pero al final pega un par de volantazos porque shit happens. Un poco como cuando Damon Lindelof decía en 2005 que Lost era un plan maestro, que estaba tó pagao, que cinco temporadas e íbamos a flipar con el final y luego fueron seis y al final improvisaron la cosa aquella de ponerle y quitarle el tapón a la isla porque lo importante es el viaje.

ANTI empieza firme, decididísimo, convencido de que éstos son sus principios y con ellos hasta la muerte. Adiós al polígono, al dance, al petardeo, a la música de y para tronistas: esto es el disco-protesta de Rihanna, su canto de madurez, su 4-de-Beyoncé en el que jugará a romper con nuestras expectativas y planteará un disco de R&B sereno. Se ha marcado un reto (hacer un disco de Rihanna sin hits de Rihanna) y está decidida a llevarlo hasta las últimas consecuencias. De ahí sus acertadas colaboraciones con SZA (‘Consideration‘) y Drake (‘Work‘), brillantes medios tiempos como ‘Desperado‘ y hasta ejercicios tan al límite del ridículo como ese baladón ochentero (‘Kiss It Better‘) con el que Prince se tiene que haber hecho pipí del gusto y que uno no sabe muy bien como, pero acaban funcionando.

7.4/10

Ése era el plan maestro, pero de repente algo ocurre y hacia la mitad, el disco se vuelve loco y empieza a meter de todo, desde una cancioncilla acústica que le escribe Dido (‘Never Ending‘) hasta, glups, una versión de Tame Impala. Neo-soul, pop, dub, dancehall, todo pa dentro. Y ojo, que esto no tiene por qué ser malo (individualmente los temas, o la mayoría de ellos, funcionan), pero sí desconcierta y rompe por completo la unidad de tono, estilo y hasta propósito que plantea al comienzo, dando la sensación de que es un trabajo que ha estado demasiado tiempo en el horno y ha acabado pasando por demasiadas manos. Dicho lo cual, reconozcamos que al final la cacofonía es mucho más que resultona, incluso brillante por momentos. No sólo es la primera vez que Rihanna hace de verdad un disco (uno podía disfrutar de, digamos, ‘We Found Love‘ sin odiarse demasiado a sí mismo, pero escuchar el tema anterior o posterior ya era demasiado pedir), sino que además, a pesar de caminar a trompicones, ha hecho uno bueno. Celebrémoslo.

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  • uncool

    EIMEN a todo. Es el primer disco de Rihanna que escucho entero (o a medias) y es más que disfrutable

  • MCR0O0G

    Su mejor disco sin lugar a ninguna duda. Creo que es el primero desde Rated R en el que realmente la chica se ha involucrado y se ha parado a pensar en frío lo que quería. Esperemos que no sea solo un interludio hasta el próximo disco de hits, porque lo que ha planteado en este ANTI, aun sin ser nada nuevo, funciona de maravilla.

    • Hay que acabar con esta peste de las ediciones deluxe.

      • MCR0O0G

        Estoy de acuerdo. Aunque muchas veces encuentro entre las canciones de estas versiones algún tema que me gusta, me parecen más que nada una forma de sacarle los cuartos a los fans. Se supone que los temas añadidos son algunos de los que en su momento no pasaron el corte y por eso no entraron en la edición estándar, así que colarlos en el disco de esa manera no me convence. Yo estoy más a favor de lanzar EPs con estos cortes inéditos al estilo de lo último de Kendrick en lugar de versiones extendidas de los discos.

  • Alberto Miquelez Sanz

    Pues a mi dentro de la musica mas comercial siempre me ha hecho gracia la chica, y en este disco, aunque la escucho con agrado, como siempre, me fallan unas cuantas canciones que no acaban de funcionar al 100%. Me quedo antes con las llamadas colecciones de singles de Talk That Talk o Loud, donde efectivamente, practicamente todas las canciones me funcionan como tales.