Rorcal – Creon

Los suizos siguen dando un rendimiento tremendo.

Creon

La tragedia te rodea, la catástrofe sucede a tu alrededor y tú no puedes hacer gran cosa para evitarlo más que permanecer estoico y presenciar la tragedia naciendo, desarrollándose y arrasando. Y aunque parezca que en realidad tu ya no puedes hacer nada, siempre puedes contribuir para avivar el fuego cuando parece más tenue. Y luego volver a tu papel presencial y disfrutar del espectáculo. A la manera de Creon, rey de Tebas, ejerciendo un rol tanto pasivo, presenciando el ascenso y caída de su sobrino Edipo, como activo, encarcelando a la que iba a ser su futura yerna, Antígona, que se quita la vida y provoca el posterior suicidio de Haemón, hijo del propio Creón.

En la figura de este rey se fijan Rorcal en su nuevo disco. Los suizos se destaparon con Vilagvege (Lost Pilgrims, 2013) desencadenando un caos abismal en forma de metal extremo, allí donde se cruzan los universos del black metal, el doom y el drone. Lo despertaban y dejaban que se liberara sin control, presenciando con un placer casi sádico la destrucción y el apocalipsis que se erige ante ellos. Quiénes mejores que ellos para relatar las catástrofes e infortunios de la ciudad de Tebas viéndolo desde los ojos del que fuera su rey durante bastante tiempo y en numerosas ocasiones.

Rorcal, caos pasivo y activo

Aunque la duración de las piezas -ninguna baja de los once minutos- podría hacer pensar que se iban a aproximar más por los senderos más doom a la manera de Heliogabalus (Division, 2010), finalmente comprobamos que no renuncian al black metal, más bien al formato de canción concreta y apuestan por una mayor evolución de la composición. Así, vemos como en un mismo tema plasman todas sus influencias y los estilos que conforman su estilo, haciendo su música menos polarizada que en su predecesor.

Vemos como en un mismo tema plasman todas sus influencias y los estilos que conforman su estilo, haciendo su música menos polarizada que en su predecesor

No obstante, eso no quiere decir que estas composiciones de Creon (Lost Pilgrims, 2016) sean más completas o redondas que las de Vilagvege. Aunque siguen mostrando un gran nivel en las múltiples facetas que despliegan, la composición no se muestra siempre rotunda y algunas fugas durante el propio desarrollo de las piezas facilitan que desconectemos en ocasiones del disco. A pesar de ello, las propias piezas cuentan con bastantes interruptores que hacen click para que nos volvamos a enganchar a las mismas. Por esas idas y venidas, hace que el impacto que me produce este disco sea algo menos que el de su predecesor.

7.8/10

Pero siendo completamente justos con el álbum, los momentos positivos y enganchantes superan con diferencia a las desconexiones. Un disco como Creon, donde las piezas que componen el puzzle son colocadas con tanta habilidad, donde ese black metal enfervorecido, visto desde una perspectiva doom, es desplegado como un caos incontrolado -aunque en realidad suceda lo contrario- no se puede calificar de otra manera que como un trabajo notable. Quizá el trabajo de Rorcal acabe un poco empequeñecido ante obras mayores cuando acabe el año, pero valorándolo en la propia carrera de los suizos supone un muy buen paso hacia adelante, que confirma muchas de sus ambiciones y nos demuestra que aquí hay grupo para muchos años. Escuchad la tremenda ‘Ἀντιγόνη’ y atreveos a afirmarme lo contrario.

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