ToteKing y Dheformer – Tyson Pigeons

No son pocos los que afirman que 2016 va a ser el año que marque un antes y un después en el Hip Hop nacional. Razón no les falta. En el último lustro son muchos

Folder

No son pocos los que afirman que 2016 va a ser el año que marque un antes y un después en el Hip Hop nacional. Razón no les falta. En el último lustro son muchos los artistas que han pasado del anonimato a llenar salas en las principales capitales del país. Es por ello que la presente temporada, la cual cuenta con un buen puñado de álbumes programados, invita a pensar que sea la que consolide definitivamente esta nueva generación que ha renovado, en algunos casos, y evolucionado, en otros, elementos como el sonido, las referencias y los conceptos abordados en sus trabajos.

Sin embargo, como ocurre en todos los ámbitos de la cotidianidad, el camino siempre depara alguna que otra sorpresa inesperada. Tyson Pigeons (Universal Music, 2016) lo es. Y qué sorpresa. Con gran parte de los estrenos que mayor expectativas lenvantan todavía por salir daba la sensación de que nos encontrábamos en la sala de espera, o en tiempo muerto, como prefieran. Sentados de forma paciente aguardando aquella voz que nos diera la orden de que el juego volvía a reanudarse. No ha sido así. La conexión Sevilla-Cádiz no solo ha roto esa calma, sino que se debe sumar a la lista de álbumes que, más allá de lo meramente musical, confirma que algo está cambiando.

Un EP, dos generaciones

Tyson Pigeons debe entenderse como un trabajo que une dos generaciones. Por un lado alguien que no necesita presentación, ToteKing; en el otro, Dheformer Galinier, a quien ya seguíamos la pista por lo que venía haciendo y porque suyo es uno de los trabajos -La Jaguarosis- que incluimos en la permuta antes mencionada. Sabíamos que ambos tenían una buena relación, de hecho el primero llegó a afirmar del segundo el pasado año que se trataba de su rapero favorito, pero no contemplábamos que ese vínculo iba a terminar por forjar un EP en conjunto. Un álbum que, además, tiene dicho cambio como telón de fondo.

El mero hecho del choque generacional, algo muy poco habitual en nuestro país, ya supone un cierto impacto. Pero no es el único. Tyson Pigeons nos sigue golpeando una vez se cuela en nuestro oídos. Tanto por su contenido como por la mezcla de estilos, algo que aporta personalidad a cada uno de ellos y que al mismo tiempo favorece a que el ritmo agitado que reina en el EP no decaiga apenas un instante.

Quizá por ello, la mejor forma de sintetizar el trasfondo de Tyson Pigeons sea definiéndolo, en parte, como un conjunto de reflexiones en voz alta

El sevillano opta por una vía más directa, mientras que el gaditano no abandona la verbosidad que le caracteriza ni su carácter reflexivo. Al mismo tiempo ambos comparten la textura de sus barras, llenas de inteligencia y de flechazos, aparentemente con destinatario aunque sin dirección manifiesta. Se debe matizar, no obstante, que ni son morbosos ni pretenden buscar carnaza. Quizá por ello, la mejor forma de sintetizar el trasfondo de Tyson Pigeons sea definiéndolo, en parte, como un conjunto de reflexiones en voz alta. Lo suyo es una batalla sana, pero una batalla al fin y al cabo. El mensaje de Nate Diaz en la introducción de ‘I’m so high’ no es casual y, a la par, resulta bastante ilustrativo. Como también lo son los siguientes versos de ToteKing. Lo dicho, meditaciones en voz alta.

Y en vez de darnos bocados en las manos por cachos de pan,
tendríamos que ir todos juntos a por el ‘cash’ de Bisbal.
Pero quieres mi sangre, hundir mi empresa,
porque no odias al rey del castillo sino al compi que progresa”

Aunque las reivindicaciones no siempre van de la mano de una ofensiva sino que también se cuelan en forma de guiños a notables figuras del género. Posiblemente como recordatorio de dónde venimos para aquellos que quizá no sepan hacia donde van. ‘Killers’ es portador de un buen puñado de ellos en diversas formas. La apertura y cierre de tema está a cargo del ‘Represent’ de Nas a modo de sampleo, el propio ToteKing se auto homenajea evocando sus ‘Matemáticas’ y Dheformer abre su párrafo con una enumeración de clásicos -Tupac, Notorious o Guru entre ellos- finalizándolo con clara una clara referencia a Kase O y su ‘Pura droga sin cortar’. Por supuesto, cavilaciones compartidas tampoco faltan, como siempre con su punto reflexivo como la lanzada por el sevillano, escueta pero imposible no destacarla en los tiempos que corren: «Si ser un pijo es no mover alijos soy un pijo». Todo ello en poco más de cuatro minutos y con la convicción de un servidor de haber pasado alguno que otro por alto.

Las reivindicaciones no siempre van de la mano de una ofensiva sino que también se cuelan en forma de guiños a notables figuras del género. Posiblemente como recordatorio de dónde venimos para aquellos que quizá no sepan hacia donde van

La canción que sirvió como presentación del EP, ‘Escupiéndolo’ y el corte homónimo al mismo –aunque traducido al español- completan Tyson Pigeons manteniendo la coherencia en su mensaje intacta. Ninguno de ellos se aleja de la línea generan antes expuesta. ‘Las palomas de Tyson’ destaca por su forma al ser la que tiene una estructura diferente al resto, con dos párrafos para cada MC. Lo que no le priva de mantener la base. De hecho, volvemos a encontrar referencias a la denominada Old School –’C.R.E.A.M.’ de Wu-Tang Clan en concreto- e incluso sampleos extraídos de temas del propio EP. Por su parte, ‘Escupiéndolo’ merece ser recordada como la pieza angular del proyecto, aquella que establecía las bases y barruntaba su fondo, aunque todavía no supiéramos muy bien a qué se refería eso de Tyson Pingeons.

8/10

Ahora ya sabemos a qué hacían referencia esas dos palabras. A un EP lleno de energía, frescura y dinamismo. Tyson Pingeons sabe jugar con su duración, imprimiendo un ritmo vertiginoso desde sus primeros compases. A la vez, logra sacar la mejor cara de quienes lo han posibilitado y por el camino ha conseguido romper aquel estigma que afirmaba que dos generaciones distintas difícilmente pueden representar lo mismo. El resultado final difícilmente podía presagiarse, al igual que su contenido. Por ello, solo cabe esperar que este trabajo únicamente sea un anticipo de algo más grande.

  • Alberto Miquelez Sanz

    Pues yo no veo ese relevo generacional por ningun lado, quizas me este perdiendo algo por la falta de interes que me generan, pero cada vez que escucho a alguien que se supone que es el relevo de algo, no me suele decir mucho su estilo rapeando. Las letras bien, las bases bien, pero el flow… me sigo quedando con la anterior generacion de lejos. Y lo que suena aqui es buena muestra de ello, y eso que Tote no es de mis favoritos.